Escándalo en las puertas del Pasteur
Unas 30 personas invadieron el instituto y sacaron restos de perros; el director niega todo y habla de una maniobra
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Un extraño operativo de "rescate de perros maltratados", que terminó en una batahola descomunal y escenas rayanas con lo macabro, tuvo lugar ayer dentro y fuera del Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, situado en Díaz Vélez al 4800 de esta ciudad.
Alrededor de 30 personas, entre las que había vecinos de la zona y miembros de una entidad a la que sólo identificaron como "opuesta a toda práctica eutanásica sobre animales", pusieron en marcha el operativo bien temprano, alrededor de las 7, cuando provistos de piedras y palos irrumpieron en el nosocomio sin que el personal pudiera hacer nada para impedirles el ingreso.
Al grito de "aquí se asesina a perros y gatos", los incursores procedieron a romper vidrios y puertas, y tras abollar una camioneta y una ambulancia y tirar al suelo varias camillas, llegaron hasta los "objetivos", que eran la morgue y la cámara de frío del Instituto.
De allí sacaron los cadáveres de una docena de perros y los arrojaron al patio. Más tétrica aún resultó la iniciativa de otros, que al encontrar restos de canes sacrificados los esparcieron en plena vía pública, ante la mirada azorada de transeúntes o de quienes en medios de transporte se desplazaban a esa hora hacia sus lugares de trabajo, lo que obligó a intervenir a personal de la comisaría 11a.
Acusaciones repetidas
Como si se refiriera a una versión zoológica de los campos de exterminio de Auschwitz o Dachau, una vecina de la zona atribuyó la actitud a que "aquí se somete a los animales a un trato inhumano, con sufrimientos innecesarios y posterior muerte en los hornos crematorios. Por eso hemos tirado allí los restos, para que todos vean este horror".
Aunque la de ayer fue la más estrepitosa, no es la primera vez que el Pasteur -creado en 1886, dos años antes incluso que su similar de París- pasa por este tipo de situaciones.
Su director, Roberto Traba, reiteró conceptos manifestados en una nota que por el mismo motivo le hiciera La Nación , en octubre de 1994.
"Acá hay intereses de otra índole, de gente que quiere la privatización de un organismo de prestación gratuita. Detrás de la alardeada sensibilidad hay razones económicas", repitió.
"Pero esta vez se ha ido mucho más lejos", se le hizo notar. "Porque como hasta ahora no consiguieron nada, eligieron el escandalete. Advierta que no hay ninguna entidad protectora seria que los apoye. Al contrario, de ellas tenemos felicitaciones por nuestra labor en forma permanente", agregó.
El director aclaró que los animales "diagnosticados para practicarles eutanasia, no me gusta el término matanza, son aquellos que están contagiados de rabia o muestran una irremediable agresividad. También los que se encuentran en un estado terminal, y cada uno de estos casos requiere la certificación de alguno de nuestros profesionales.
Se los mata con barbitúricos potenciados, no en los hornos crematorios, adonde sólo van a parar los cadáveres". Al señalar que, en lo que va del año, fueron mordidas alrededor de 2000 personas, sugirió que se les pregunte "a ellas qué es lo que deberíamos hacer.
Por supuesto, también castramos, para evitar la proliferación de caninos y felinos, pero ahora estamos hablando de otra cosa".
-¿Entonces niega que los cadáveres desparramados pertenezcan a animales sacrificados indiscriminadamente?
-Rotundamente. Corresponden a animales muertos. Fueron sacados de las cámaras de frío, con un claro propósito de impresionar aún más.
La gente, en la calle, recibió con risas burlonas el comentario de Traba, a quien apodan "Huevo" ("por estar siempre de blanco y servir para muy poco", explican), cercano a los siete años como titular del Pasteur.
Elena de García advirtió que no dijo nada sobre por qué los perros gritan como locos, "y nadie va a creer que eso es porque los tratan bien".
Andrés, otro integrante del grupo, salió al cruce de la "sospecha privatizadora": "¿Y qué tendría de malo? Quizás hasta mejoraría la deficiente labor del instituto en manos del Estado. Además, ya hay explotación económica. Si se paga para que atiendan una mascota, todo va sobre rieles.
Pero si no, corre el riesgo de morir, aunque se la haya traído por un resfrío".
Alicia, una joven que vive en Díaz Vélez al 4500, añadió que "también se los mata para comercializar la sangre, el cuero y la carne, que tienen diversos usos industriales".
Sea como fuere, resultó palpable la negativa del director del Pasteur a que el periodismo visitara los caniles y los famosos hornos de cremación, algo que no había ocurrido en anteriores protestas. "Por orden del juez", se limitó a manifestar.
Provocó, inevitablemente, más de una suspicacia. Quedaron redondeadas en el imaginativo comentario de un colega: "¿Y si ahí adentro nos encontrábamos con un clon del doctor (Joseph) Mengele?".
De la Rúa: "Habrá una investigación"
El jefe del gobierno porteño, Fernando de la Rúa, dijo ayer no estar al tanto de lo que ocurre en el Instituto Pasteur, pero prometió investigar el caso y aplicar "las medidas más severas que correspondan", si se confirmaran las acusaciones de los manifestantes.
En conferencia de prensa convocada para responder a expresiones del presidente Menem, De la Rúa dijo: "Ante la gravedad de la denuncia, voy a pedir que se me informe inmediatamente qué es lo que pasa allí.
"Si los vecinos reclaman por algo, hay que ver de qué se trata y si algo irregular pasa, tomaré las medidas más severas que correspondan", advirtió De la Rúa.
Destacó: "Mi línea de acción y mi criterio" ha sido siempre "la protección de los animales, a los que quiero y amo".
Enfatizó: "Soy sarmientino", recordando que el prócer sanjuanino fue quien promulgó una ley protectora de los animales.
De la Rúa expresó por último la promesa de que "no pasarán cosas como ésta", de que tratará de comprobar la denuncia y que"a pesar de lo que dice Menem, vamos a tomarlo con toda seriedad".
Suma sus objeciones la Protectora de Animales
Esther Teleki, apoderada de la Sociedad Protectora de Animales Sarmiento, objetó la forma de trabajo del Pasteur y aseguró que su entidad está dispuesta a comprometerse para que los animales "vivan en una situación digna, que se crien en caniles, donde se les ofrece un ambiente propicio y pueden caminar.
"No como en el instituto de Zoonosis Luis Pasteur -agregó- que los mantienen en jaulas, donde ni siquiera pueden moverse, y que se encuentran en situaciones deplorables. Es imposible que un perro de un gran tamaño sobreviva encerrado en una pequeña jaula."
La representante de la institución que pelea por los derechos de los perros explicó: "Queremos soluciones para los animales porque son los únicos que se ven perjudicados.
Todo lo que está ocurriendo es consecuencia de las malas campañas de esterilización que lleva a cabo el Gobierno de la Ciudad".
Teleki se mostró abierta a dialogar con las autoridades del instituto Luis Pasteur y ofrecerles una solución para evitar la matanza de perros y gatos.
"Los animales no tiene la culpa, y con romper vidrios, como hicieron algunas personas no se llega a nada.
Nuestra organización le ofrece un camino distinto al Pasteur", concluyó la dirigente, al tiempo que pidió más cuidado para con las mascotas.
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