
Fomentar empleos para discapacitados
Crecen los emprendimientos solidarios que dan trabajo a personas con diferentes minusvalías
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Conseguir un trabajo en la Argentina es difícil, pero si uno padece alguna discapacidad, se complica aún más. Saúl Macyszyn lo sabe por experiencia propia. A los 10 años perdió un brazo y parte de la visión, a causa de un accidente.
En 1990 se quedó sin trabajo. Estuvo siete años buscando empleo, hasta que decidió generar su propio emprendimiento, que hoy creció tanto que pasó a ser la Cadena Laboral Solidaria de la Discapacidad.
Su primer negocio fue una panchería en la estación de trenes de Retiro, que es atendida por personas con capacidades diferentes.
"Empezamos con un negocio de seis metros cuadrados y ahora tenemos uno de 70", dice Saúl con orgullo, en Discapanch, el "motor" de sus microempresas sociales.
Además, en el hall de la estación está Dar, un local de artesanías hechas por discapacitados.
En Martínez tiene Discatrab, un locutorio situado en Alvear 280, y en San Isidro, Discabar, un bar, parrilla y delivery, en la calleBelgrano 62.
Capacitación y empleo
En estos emprendimientos solidarios trabajan 58 personas. El 70% de ellas son hipoacúsicas o tienen alguna discapacidad motriz o mental y el 30% son familiares directos de personas con discapacidad. "Estos porcentajes son una regla de oro", dice Saúl, que a los 65 años busca que sus empleados se capaciten y que con el tiempo puedan tener su propio microemprendimiento.
El XIII Congreso Iberoamericano declaró 2004 como el año de la las personas con discapacidad en toda América latina. Para conmemorarlo, Saúl proyecta generar más fuentes de trabajo con un nuevo locutorio y una panificadora.
"Hay mucha discriminación para conseguir trabajo. Lo laboral más que una frontera es un muro", dice este empresario, que considera que maximizando la capacitación se minimiza la discapacidad.
Saúl es además presidente de la Fundación Microemprendimientos Solidarios, destinada a la selección y capacitación de personal, y la difusión para que otras empresas entiendan que las personas con capacidades diferentes pueden ser buenos trabajadores. "Los negocios y la solidaridad son compatibles", comenta .
Hoy tiene 260 postulantes en la bolsa de empleo.
"Gracias a que usted nos eligió nosotros tenemos empleo", dice un cartel en la entrada de la panchería, que tiene una notable concurrencia.
"Los clientes son muy solidarios, saben que viniendo acá, además de comer un buen pancho, nos ayudan", afirma el empresario.
"Es una oportunidad para los chicos discapacitados. Hoy en día resulta muy difícil conseguir trabajo", cuenta Juan Carlos González, que también perdió un brazo.
Estuvo ocho años desempleado y hace tres meses que prepara panchos con todos sus condimentos. Desde que llegó a Discapanch se sintió muy cómodo y está contento de tener empleo para poder mantener a su beba de un año. "Acá te dan fuerzas para seguir adelante", agrega.
Pablo Suñé, de 31 años, tiene a su papá no vidente a cargo. Hace unos días consiguió un puesto en la panchería. "Mi papá luchó tanto por mí a pesar de su discapacidad que ahora es mi turno", dice entusiasmado con su nuevo empleo.
Quienes quieran inscribirse en la base de datos, tengan artesanías para vender o deseen contratar empleados deben comunicarse con el teléfono 4723-7395.




