
Frenan la boda de una joven con el asesino de su gemela
La madre de la novia y de la víctima presentó un escrito para que se suspenda el casamiento; Edith Casas reiteró sus intenciones de contraer matrimonio
1 minuto de lectura'

PICO TRUNCADO.– Con alivio, pero con infinita pena, la familia de Edith Casas recibió la noticia de la demora temporal del casamiento entre su hija y Víctor Cingolani, el hombre condenado a 13 años de prisión por haber asesinado a Johana Casas, la hermana gemela de Edith.
"Me siento dolida, pero aliviada, como mamá estoy muy preocupada por ella, necesita un estudio psicológico", expresó Marcelina Orellana desde la cocina de su sencilla vivienda, con una mirada que trasluce el infierno que debió enfrentar cuando su otra hija apareció muerta, con dos tiros, en un baldío de las afueras de la ciudad.
Ella se opuso formalmente al casamiento con un escrito presentado en el Registro Civil, al que el director Luis Antinao dio lugar y trasladó la resolución del caso a la justicia civil, que ayer habilitó la feria judicial para expedirse en cinco días hábiles. La jueza Gabriela Zapata deberá resolver si hay algún impedimento para el casamiento. Fabian Farías, abogado de la familia, comentó que el recurso se ampara en los artículos 166 y 176 del Código Civil.
Ayer, Edith se estaba preparando para ir al Registro Civil cuando se enteró a través de su abogado que el casamiento no iba a ser posible por ahora. Luego de una alta exposición mediática casi no quiso hablar. Sobre la suspensión del casamiento, consideró que le han quitado "los derechos que tengo como mujer" y amplió, "el fallo nos tomó por sorpresa", pese a ello afirma que no desistirá en su intento por casarse.
Todos aquí tienen frescos los detalles del juicio oral y público realizado hace solo seis meses en el cual el tribunal encontró a Cingolani autor penalmente responsable del asesinato de Johana. En ese juicio, Edith también declaró como testigo e inculpó a Cingolani por haberla maltratado y abusado. "Ella hizo la carta y se acordó, y adelante de las hermanas, contó que Cingolani la había tirado y la ?había violado", relata Valentín Casas, su padre, un policía retirado que buscó en la fe su refugio para atravesar el dolor.
"Me siento dolido por la traición de mi hija", dice el hombre que no le encuentra una explicación racional a la tragedia que vive. "Yo odio no les tengo a los asesinos, pero me siento mal con la hija porque me traicionó", dice este hombre de apariencia dura, pero que de a ratos se quiebra y confiesa que por momentos quiso hacer justicia por mano propia. "Dios me lo impidió", asegura.
Pese a la declaración como testigo, la joven mantiene desde hace años un vínculo con Cingolani, quien también fue novio de su hermana, vinculo que se había roto meses antes del trágico desenlace. Manuel Casas recuerda cuando Cingolani entró a su hogar por Johana y también cuando lo echó con la aparición de los primeros moretones en su hija. Esa relación no prosperó, pero sí la de Cingolani con Edith, la hermana sobreviviente.
"Me siento dolida y siento lástima por mi hija por la traición, por no respetar la memoria de su hermana", asegura Orellana y arriesga que su hija está siendo manipulada por Cingolani, quien cumple prisión efectiva en la cárcel local. Ambos padres, separados hace años y unidos en el dolor de una pérdida y los intentos por detener este matrimonio, coinciden en que la joven sufrió cambios de personalidad, se encerró y se alejó de la familia.
"Hace casi un mes se fue de casa, juntó todo y se fue. Después supimos que vivía en la casa de la hermana de Cingolani", relata Valentín. Solo cuatro cuadras separan las dos viviendas. Lo que los padres no sospechaban es que la huida derivaría en un turno en el Registro Civil.
Su madre azorada relata que hace apenas una semana se enteraron por la radio no sólo de que se casaría con el asesino de su hermana, sino también que ella había mantenido una relación en secreto durante estos años.
Mientras tanto, desde hace varios días que en Pico Truncado no se habla de otra cosa, todos aquí tienen el recuerdo fresco del asesinato de Johana. "Era tan hermosa, fue reina del pueblo, cuando ella pasaba nadie dejaba de mirarla", cuenta una jovencita moza de un bar, que como tantos no pueden entender la historia de amor o la trampa en la que esta mujer de 23 años se encuentra.





