
Sebastián Apesteguía, uno de los principales paleontólogos de la Argentina, lleva décadas de trabajo apasionado en el país y en el exterior; “es la felicidad”, dice
8'minutos de lectura
Nunca traicionó al niño de seis años que fue. Sebastián Apesteguía ya deseaba en su infancia en el barrio porteño de Flores buscar a esos grandes lagartos, mucho antes de saber que no había ninguno vivo e incluso de siquiera saber que existía la misma palabra paleontología y que era una carrera que podía estudiarse en la Argentina. Pero desde entonces pensaba que ese tipo de vida era la felicidad mayor.

