
Indagan hoy en Bahía Blanca al supuesto asesino de las mochileras
Eduardo Eliçabe le dirá al juez que es inocente y que dejó a las muchachas en Pigüé
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Hoy, a las 9, Eduardo Fermín Eliçabe, el único detenido por el asesinato de las mochileras María Dolores Sánchez e Irina Laura Montoya, le contará al juez Hugo de Rosa su versión de lo que ocurrió la madrugada del 18 febrero último, cuando mataron a las muchachas en la ruta 33, a 36 kilómetros de Bahía Blanca.
"Yo soy el pato de la boda en una guerra entre dos agencias de seguridad que se pelean por una facturación de casi 85.000 pesos por semana, por custodiar camiones que llevan aceite", le habría dicho Eduardo Eliçabe a uno de los familiares que, hace una semana, lo visitó en el penal bahiense de Villa Floresta.
El imputado deberá ratificar y ampliar su relato cuando hoy sea indagado por el magistrado. El crimen de Sánchez y Montoya, en el que todas las pruebas apuntan a Eliçabe como el presunto autor material, transformó a Bahía Blanca en un polvorín y puso al descubierto la encarnizada disputa entre empresas que se dedican a vender seguridad que pugnan por un negocio de varios millones de dólares.
"Detrás de este aberrante crimen está la droga", se animó a decir el abogado penalista Miguel Angel Asad, que representó a la madre de Nair Mostafá, la pequeña asesinada en Tres Arroyos y que fue varias veces consultado por la familia de Eliçabe.
"Esto me pasó por querer denunciar varias cosas raras que vi en la empresa", le confesó el acusado a sus familiares.
"Soy inocente. Yo no les hice nada a las chicas. Sí, es cierto, se subieron a mi auto en Guaminí, pero las dejé en Pigüé; allí les dije que hicieran dedo a los camiones de Oro Negro, que las llevarían hasta Comodoro Rivadavia", le dijo Eliçabe a sus parientes.
Sin embargo, Eliçabe no tendría testigos que pudieran refirmar su versión. Además, la firma Oro Negro envió un oficio al juez De Rosa en el que certificaría que ningún camión de la empresa circuló por la ruta 33 la noche del crimen.
Eliçabe también tendrá que demostrar cómo llegó la cámara fotográfica de una de las víctimas hasta su departamento. Por otra parte, el peritaje balístico realizado en su revólver Pietro Beretta, serie Nº 179154, demostró en un ciento por ciento que las balas que mataron a las muchachas y las cápsulas, marca Aguila, halladas en el lugar del crimen, fueron disparadas por el arma que los investigadores encontraron en su casa.
Resulta extraño que el ex comisario Hugo Leónides Soria, propietario de la firma SOR, en la que trabajaba Eliçabe, hubiera puesto tanto empeño en asegurar que era el culpable de los homicidios.
Curiosamente, su yerno Claudio Hugo Aguirre, tocó la puerta de la casa de Eliçabe el 22 de febrero último. Cuando el acusado bajó, Aguirre no estaba, pero se encontró con los hombres de la Brigada de Investigaciones, que lo detuvieron.
El negocio de las custodias
Según los familiares de Eliçabe, el interés de Soria por deshacerse del acusado se debía a que si el nombre de la empresa comenzaba a aparecer en los medios, podría hacerle perder el negocio de las custodias.
"La firma SOR no figura en la Dirección de Agencias y Seguridad Privada de la policía bonaerense. Soria era el director técnico de la agencia de investigaciones Rumbo Sur, que fue dada de alta el 28 de agosto de 1986 y fue cerrada el 23 de febrero último", según consta en el informe firmado por el comisario retirado Daniel Eduardo Sampayo.
Soria, repite hasta el cansancio que SOR, su nueva empresa, no se dedica a vender seguridad, sino a cumplir tareas de asesoramiento, sin embargo, sus vigiladores viajan armados a bordo de dos automóviles custodiando a grupos de tres o cuatro camiones.
Mientras tanto, en esta ciudad se suceden casi sin solución de continuidad las denuncias de hostigamiento policial, por parte de los familiares de Eliçabe y de amenazas contra la familia del comisario Horacio González, que decidió investigar la relación que habrían tenido con el crimen tres custodios de SOR, compañeros del acusado.
Durante los últimos siete días, Eliçabe preparó su defensa, en el penal de Villa Floresta; aunque deberá hacer frente a un nuevo elemento que podría volverse en su contra: los peritos del Servicio Especial de Investigaciones Técnicas (SEIT), determinaron que la sangre hallada en la culata del arma homicida alcanza para realizar un peritaje.
En caso de comprobarse que se trata del tipo de sangre que tiene alguna de las víctimas, Eliçabe estaría ante un callejón sin salida.
Regularán la vigilancia privada
LA PLATA.- Desde Nueva York, donde se encuentra el gobernador Eduardo Duhalde, el Ejecutivo provincial bajó ayer el pulgar para que 30 estudiantes universitarios inicien la depuración de las agencias de seguridad privada.
Como corolario de esa decisión, el grupo se encargará de auditar esas empresas. El equipo de inspección, entre abogados y contadores, verificará que sea correcta la información que reciban y se encargará de confirmar que el personal, objetivos y armamento de las empresas estén legalmente habilitados.
El anuncio, efectuado ayer en esta ciudad, se corresponde con las declaraciones efectuadas en los Estados Unidos a La Nación por León Carlos Arslanian, presidente del Instituto de Política Criminal bonaerense.
"Hay que patear el hormiguero", resumió Arslanian, al anticipar que las agencias que no tengan sus papeles en regla no podrán funcionar y que tampoco podrán contratar a aquellas personas que no cuenten con los requisitos básicos para trabajar. Fuentes gubernamentales confiaron además que se apelará al "factor sorpresa" para inspeccionar a las empresas de seguridad con asiento en la provincia.





