Inglaterra puso fin a una insólita invasión
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LONDRES.- La operación tomó no más de veinte minutos. Un patrullero de la fuerza de guardacostas británico enviado desde la cercana isla de Jersey desembarcó en los islotes Minquiers, en el canal de la Mancha, y retiró los pocos vestigios que quedaban de la invasión realizada el domingo último por siete "marines" del autodenominado "rey de la Patagonia".
La misión se concretó ayer, en las primeras hora de la mañana, por cuanto es sólo en ese momento cuando el principal islote es visible: la marea suele cubrir la mitad del territorio. "No tengo muchos más detalles para darle -señaló a La Nación conteniendo la risa una vocera del Ministerio del Interior a cargo de la seguridad de las islas en el Canal de la Mancha -; sólo puedo asegurarle que todo ha vuelto a la normalidad".
Jean Raspail, un escritor francés que asegura ser cónsul general del inexistente reino austral, envió anteayer un comunicado a la embajada británica en París y a la prensa francesa anunciando que un anónimo contralmirante retirado inglés y siete miembros de la "marina patagónica" se habían apropiado del archipiélago en nombre del rey Orélie-Antoine I.
Este monarca fue un aventurero francés que llegó a nuestras tierras en 1860 y se proclamó - con apoyo de algunos indígenas- rey de la Patagonia. Su reinado fue efímero y murió en la pobreza en Francia en 1873.
El pretendido cónsul se diferencia de otro francés, Philipe Boiry, que también se atribuye la herencia del rey de la Patagonia, como se informa en esta misma página.
La misión de Raspail era vengar la "ocupación de las islas Malvinas" que también reclama como propias. "Una unidad liviana de la armada patagónica desembarcó e izó la bandera real azul, blanca y verde en lugar de la británica. Pero ésta puede ser honorablemente retornada a Su Majestad británica en París - proponía la misiva- siempre y cuando Gran Bretaña abandone las Malvinas."
El único edificio en pie en la isla más grande de Minquiers es una casucha de madera con un lavatorio. Allí, pegada con clavos, se encontraba una placa marcando el extremo sur de las Islas Británicas. El "comando del rey Orélie-Antoine I" la reemplazó con otra declarando que se trataba del "extremo más norteño del reino patagónico".
Primera desde los nazis
Esta disparatada invasión anfibia logró convertirse en la primera sufrida por el Reino Unido en las islas del Canal de la Mancha desde la terrible ocupación nazi en 1940.
A diferencia de aquella acción - que duró casi cinco años - el desembarco patagónico no mereció la más mínima resistencia. No sólo porque los únicos habitantes que le dieron la bienvenida fue una bandada de sorprendidas gaviotas sino porque el comunicado enviado a la embajada británica en París no fue leído hasta primera hora de ayer porque la sede se encontraba cerrada a raíz de un feriado en el Reino Unido.
Raspail viene reclamando la soberanía del archipiélago de Minquiers desde 1984 bajo el argumento de que "las rocas en el Canal de la Mancha son muy similares a las de la costa patagónica". Francia y el Reino Unido se disputaron durante muchos años el territorio, pero en 1953 París aceptó un dictamen de la Corte Internacional de Justicia en La Haya que las declaró británicas.
Raspail escribió un libro sobre la vida del presunto rey, que le valió en 1981 el Gran Premio de la Academie Française. Pero poco más tarde proclamó a Tounens "rey en perpetuidad" de un inexistente Estado con "más de mil habitantes" en nuestras tierras.
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