
La Antártida, nuevo polo de atracción
Scioli promoverá el turismo ecológico, es decir, que los viajantes conozcan las actividades que allí se hacen y que no contaminen
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Desde hace algunas semanas, en la Secretaría de Turismo de la Nación se comenzó a trabajar en la idea de aprovechar la belleza turística que ofrece la Antártida Argentina. Pero la tarea no será fácil, pues el Tratado Antártico impide lucrar en este confín del mundo.
Para palpar los atractivos in situ y tejer las posibilidades de este objetivo, estuvo hace unos días en la Base Vicecomodoro Marambio el secretario de Turismo, Daniel Scioli, junto con el secretario general de la Fuerza Aérea, brigadier mayor Juan Martínez Villada.
Los números oficiales hablan por sí solos: unos 10.000 turistas visitan la Antártida cada año y el 80 por ciento de ellos viaja a la península antártica. Además, se quiere aprovechar la devaluación del peso para que la Argentina se convierta en uno de los destinos más accesibles para los viajeros internacionales.
“Avanzamos junto con la Fuerza Aérea y el Ministerio de Defensa sobre los proyectos de fomentar el turismo científico en la Antártida, pero todavía nos falta afinar varios detalles”, dijo Scioli, cuando se aprestaba, junto con su mujer, Karina Rabollini, a despegar en el avión Twin Otter de la Base Marambio para sobrevolar estos paisajes únicos en el mundo.
Agregó que “este nuevo tipo de turismo fomenta la concientización sobre la necesidad de mejorar y preservar las condiciones del medio ambiente que forman el soporte de la actividad, por lo que debemos desarrollar y promover el turismo ecológico”.
-¿Cómo van a instrumentar este “turismo científico” sin que afecte las normas internacionales vigentes?
-Serían pequeños tours que comprenderían pernoctar un día en la Base Marambio y recorrer sus instalaciones para que la gente sepa el valioso trabajo que hacen aquí los científicos y los militares. Esto estaría supervisado por personal idóneo de la Fuerza Aérea, que es el que mejor conoce este suelo, y contaríamos con el apoyo aéreo de LADE. Más de un argentino o extranjero querrían visitar este continente tan intrigante y apasionante. La Antártida es el único continente declarado zona de paz, desmilitarizado, y está especialmente reservado para investigación científica, por lo que ninguna otra actividad debe interferir en su desarrollo.
-¿La Antártida está preparada para recibir a un turismo estable?
-La actividad turística está limitada, ya que no se puede desarrollar allí una adecuada infraestructura y equipamiento permanente. Por ello, este continente blanco constituye un destino turístico muy apreciado por un mercado de elite que busca sitios vírgenes e inexplorados.
-¿Cree entonces que la Antártida puede convertirse en la próxima vedette del turismo nacional?
-Primero esperemos que prospere este proyecto. Nosotros siempre somos optimistas. Pero creo que el norte de la Argentina tiene hoy todas las condiciones para convertirse en los próximos meses en la verdadera vedette de nuestro turismo. Pensamos en la gente que no viajará al exterior y se quedará aquí, sumado al incremento de turistas extranjeros que buscarán sitios no tradicionales, que rocen con la aventura, y eso lo tienen las provincias del Norte, que presentan, como pocos lugares en el mundo, paisajes fascinantes e irrepetibles.
-Mucho se ha dicho de la falta de infraestructura en zonas muy bellas, como el Norte, pero poco explotadas. ¿Qué se piensa hacer?
-Creemos que este auge del turismo en estos nuevos lugares impulsará a la empresas privadas y a las administraciones provinciales a invertir para mejorar y ampliar las deficiencias en infraestructura y así todos obtendrán beneficios. Nosotros pondremos el hombro en lo que esté a nuestro alcance.
Precursores
- La iniciativa argentina de realizar una explotación turístico-científica en la Antártida no es una novedad para los chilenos. La Fuerza Aérea de Chile, desde abril de 1984 tiene instalada en ese continente la Villa Las Estrellas, en la isla Rey Jorge. Cuenta con una pista de aterrizaje, se ocupa de investigaciones científicas y del apoyo logístico a otras dependencias antárticas, según se informó oficialmente. Allí viven unas 70 personas, entre personal militar y sus familias. También funciona allí una hostería, donde se alojan técnicos, científicos y eventuales visitantes que desean conocer los atractivos de los hielos eternos.
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