La joven murió asfixiada con su propia sangre
Imprecisiones: dos de los tres peritos médicos que declararon en la segunda audiencia pasaron con sus testimonios por momentos difíciles ante el tribunal; hoy seguirá el análisis de los peritajes.
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SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA.- María Soledad Morales fue golpeada duramente en la mandíbula lo cual le ocasionó una abundante hemorragia que derivó en su muerte: asfixia por sofocación.
A esa conclusión se llegó luego de la extensa audiencia de ayer que estuvo dedicada al testimonio de los médicos forenses.
Por más de cuatro horas el médico legista Hugo David Giménez tuvo que soportar los embates de las partes y del propio tribunal como reacción a sus respuestas generalmente imprecisas que llegaron a irritar a los camaristas.
Giménez es uno de los testigos trascendentes de este proceso en virtud de que fue el autor de la primera autopsia de donde podrían surgir indicios para apuntar al o a los asesinos de la estudiante.
El médico dijo que llegó al lugar donde estaba el cadáver una hora después de que había sido encontrado. Le llamó la atención cómo estaba el cuerpo: sin su cabellera ni sus orejas y despellejado en la mitad del rostro y parte del cuello hasta una de las clavículas.
En cuanto a cómo se habrían producido algunos cortes longitudinales en el torso y en las piernas el médico dijo que se habría utilizado un objeto filoso aunque ante una repregunta del presidente del tribunal Alejandro Ortiz Iramain sostuvo que también el cadáver podría haber sido arrastrado y rasparse con piedras u otros objetos punzantes.
Giménez reflejó por momentos una insolvencia notable para responder a temas estrictamente médicos más allá de que cuando realizó la autopsia sólo tenía siete meses como médico legista.
Causa de la muerte
Al momento de tratar de determinarse la forma en que murió María Soledad surgió un fuego cruzado de preguntas incisivas de las partes y en particular del tribunal que por la energía reflejada en los gestos del doctor Ortiz Iramain apabullaron al tímido médico que en reiteradas ocasiones abusó de las respuestas condicionales.
Casi a los tirones los camaristas quedaron en cierta forma satisfechos al afirmar Giménez que la víctima había recibido un fortísimo golpe efectuado con un objeto romo sobre la mandíbula que la partió en tres secciones. Ello habría derivado en una gran hemorragia que obturó las vías respiratorias y causó la muerte por asfixia; todo ello en pocos minutos.
A su turno el doctor Andrés Barriocanal explicó al tribunal su participación en el caso como asesor en medicina forense de la División Homicidios de la Policía Federal ocasión en que una comisión encabezada por el entonces jefe de la dependencia Enrique Saladino concurrió a Catamarca para colaborar.
La amabilidad duró poco. Ortiz Iramain -al que muchos abogados locales han apodado como un "duro" en los interrogatorios- cuestionó punto por punto un informe que hizo el médico legista sobre una lectura de la primera autopsia.
Las respuestas de Barriocanal sobre aspectos puntuales de la autopsia y que no figuraban en el informe forense de Giménez no satisficieron al tribunal.
Después de dos horas y media de acalorado intercambio de preguntas y respuestas los camaristas casi echaron por tierra dicho informe por demostrarse que el médico legista se basó más en las suposiciones que en el estricto rigor científico.
Luego el doctor Carlos Vázquez quien sólo inspeccionó el cadáver y extrajo muestras vaginales y anales durante la primera autopsia casi en tono didáctico ratificó su parecer de la muerte por asfixia y afirmó que no evidenciaba signos de violación tal como en algún momento se esgrimió en el caso.
Para hoy pese a que no se proporcionó a la prensa un listado de testigos se prevé que declaren aquellos que tendrían relación con los peritajes.




