
La Justicia de Perú restituyó sus dos hijos a una argentina
Fallo: una jueza consideró que los chicos habían sido raptados por su padre y permitió que volvieran a nuestro país con su madre.
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Beatriz Arias firmó en 1995 un permiso para que sus dos hijos abandonaran el país por 45 días. Viajaron a Perú con su ex esposo, Chuquista Torres, para visitar a los abuelos paternos. La mujer debió esperar cerca de tres años para volver a ver a sus pequeños hijos: vencido el plazo de la autorización legal su ex marido no devolvió a los menores.
Luego de una serie interminable de contiendas judiciales, cinco días atrás Arias pudo reencontrarse con sus dos chicos, cuyas identidades se mantienen en reserva.
El 31 de agosto último, la jueza peruana Carmen Dávila Lombardi ordenó un allanamiento en la casa donde se encontraban los menores, en Chiclayo, una ciudad de un millón de habitantes situada en el departamento de Lambayeque.
La Justicia puso a la madre en conocimiento de la situación y le permitió que se hiciera cargo de los niños hasta tanto se le permitiera la salida del país y el retorno a la Argentina.
En diálogo telefónico con La Nación , el agregado en la embajada Argentina en Perú, Ricardo Riguera, aseguró: "Los chicos se encontraban al cuidado de los abuelos, mientras que el padre no pudo ser localizado. Hay que destacar la rápida labor de la justicia peruana, que en 13 días resolvió el caso".
El operativo
Una semana atrás, empleados de la sede diplomática argentina se comunicaron con la abuela paterna de los menores y le advirtieron sobre "el daño físico y moral al que fueron sometidos los niños durante su estada en Perú".
La jueza de menores expidió inmediatamente una resolución que permitió a Beatriz Arias y a sus dos hijos volver a nuestro país.
Los funcionarios de la embajada argentina en Perú y del consulado en Lima se encargaron del exhorto de la restitución.
Pese a que la de Beatriz Arias es una historia resuelta y con un final feliz, tiene muchas similitudes con la de Gabriela Arias Uriburu.
El jordano Imán Shaban, ex marido de Arias Uriburu, secuestró a sus tres hijos el 10 de diciembre último. Los sacó de Guatemala, donde residían, para llevarlos a su país sin el consentimiento de la madre.
El matrimonio se había divorciado unos meses antes. Un juzgado de Familia local le había dado la tenencia a la argentina y dictado a Shaban la prohibición de acercarse a sus hijos.
Aunque la Corte Canónica jordana reconoció el derecho de Gabriela a visitar a sus hijos, el padre apeló la medida y se niega a devolver a los niños.






