La lupa de los detectives mira el ADN

El avance de la ciencia revoluciona la pesquisa criminal; en el futuro, el trabajo forense se hará en la escena del crimen
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11 de diciembre de 2001  

Las ciencias forenses aplicadas a la investigación de delitos enfrentan nuevos desafíos. Tras ganarse un lu-gar vital en las pesquisas, en especial de la mano de los análisis de ADN y de la identificación automatizada de personas, los detectives científicos apuntan ahora a crear poderosas bases de datos que les permitan una mayor eficacia en la búsqueda de sospechosos, de cara a un futuro cercano en el que los avances tecnológicos permitan hacer casi todo el trabajo en la escena del crimen.

Esa fue la prédica del catedrático inglés Brian Caddy, actual presidente de la Sociedad de Ciencias Forenses, en su visita a la Argentina. Según aseguró a LA NACION, el intercambio con los expertos locales no hizo más que confirmarle una impresión que hoy es reconocida en el mundo criminalístico: el excelente nivel de los investigadores argentinos.

"Antes las ciencias forenses sólo constituían un apoyo probatorio. Pero, con el ADN, se transformaron en una verdadera herramienta de investigación. Por eso es tan necesario contar con bancos de datos de ADN. Hoy la tendencia indica que las comunidades forenses están dedicadas a crear esas bases", explicó Caddy.

-¿Qué ocurre en el Reino Unido?

-Tenemos una base de datos con registros de ADN de 1.200.000 personas con prontuario, a las que simplemente se les tomó una muestra de saliva con un hisopo. La base es propiedad del Ministerio de Interior y la custodia la Academia de Ciencias Forenses. Si hallamos rastros biológicos en una escena, podemos vincular sospechosos con delitos. Incluso, actualmente intentamos resolver casos que llevan abiertos 20 o 30 años.

-¿El ADN es el eje de ese avance?

-Su aparición fue espectacular, pero también se han logrado avances en otras áreas, como en el análisis dactiloscópico con el sistema automatizado de identificación de huellas dactilares ( Automatized Fingerprint Identification System , AFIS), que permite una rápida individualización de delincuentes a partir de rastros parciales de huellas en la escena.

-Todo parece depender, entonces, de los avances tecnológicos...

-En los últimos años han aparecido técnicas nuevas y sofisticadas que permiten detectar cantidades cada vez más pequeñas de restos potencialmente utilizables para hacer identificaciones criminales en lugares donde antes no se podía. Pero esto obliga a extremar los cuidados para evitar contaminaciones, tanto en la escena como en el laboratorio. De ahí que el conocimiento y el entrenamiento de los detectives sean un punto clave.

-¿Cómo se debe trabajar en la escena del crimen, entonces?

-En el Reino Unido se capacita al agente de prevención para que impida el ingreso de toda persona no autorizada en la escena. Primero llega el oficial a cargo, que acordona un área en la que ni siquiera puede entrar la policía; después, personal especialmente entrenado, vestido con trajes y calzados especiales, guantes y barbijos, para no contaminar la escena.

-¿Hay nuevos desafíos?

-Se debe avanzar en el desarrollo de un protocolo de trabajo en la escena de todo tipo de delitos. Mucho de lo que se hace ahora en el laboratorio pronto se hará en el lugar del crimen, desde donde los peritos podrán hacer consultas y búsquedas, con computadoras y vía módem, en las bases de datos de ADN, de calzados, de armas de fuego y balas, y de huellas dactilares. Y hay mucho por hacer con las microtecnologías, pues los criminales ahora usan PC y teléfonos celulares o satelitales.

-¿Hay una buena articulación de fuerzas en las investigaciones?

-Depende del país. La ciencia forense ofrece sus mejores resultados en el trabajo en equipo. Los científicos deben trabajar codo a codo con los detectives tradicionales, que tienen una mayor experiencia en identificar actividades criminales. Pero también, con los abogados, para que éstos reconozcan cuál es la mejor prueba que pueden obtener y usar en un proceso.

Hoy es más fácil la cooperación con la policía que con los abogados, quizá porque unos y otros provienen de distintos ámbitos culturales.

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