
La Navidad, empañada por muertos y heridos
Trágico: 17 muertos y más de 400 heridos fue el resultado de los accidentes ocurridos por el mal uso de la pirotecnia clandestina o no; balas perdidas, por riñas callejeras y accidentes de tránsito entre otros.
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Los festejos de la última navidad dejaron un resultado de más de 400 heridos y 17 muertos, en la Capital Federal, el conurbano bonaerense, y en distintas provincias del país. Los heridos sufrieron quemaduras por explosiones de pirotecnia, heridas de distinta gravedad en los ojos a raíz de los juegos de pirotecnia y el descorche de bebidas espumantes, riñas callejeras, accidentes de tránsito y hasta suicidios.
En el Hospital oftalmológico Pedro Lagleyze, durante la Nochebuena fueron atendidas 38 personas por heridas con pirotecnia y otras 35 por descorche de botellas. En el instituto quedaron internados tres hombres y dos mujer.
En tanto, en el Instituto Municipal del Quemado, se atendieron 103 pacientes ambulatorios con heridas de distinta consideración, aunque solo tres de los heridos que quedaron internados.
Mientras que en el Hospital Oftalmológico Santa Lucia, hasta las 11:30 de ayer, ingresaron 144 ambulatorios por explosiones de pirotecnia. Se registraron 29 pacientes con hipemas (sangre en el interior del ojo), producto de heridas por corchos.Los internados son seis.
La gran mayoría de los pacientes que ingresaron al nosocomio provenían del Gran Buenos Aires.
Amputaciones y balas perdidas
En el Hospital Subzonas de San Vicente, en la madrugada del miércoles ingreso un joven de 17 años al que se le amputó un dedo de la mano izquierda.
Otro de los casos ocurrió en el Hospital Gutiérrez donde un joven de 15 años con quemaduras en las manos se le efectuó la amputación de la primer falange del dedo medio de la mano derecha.
Felisa Bordón, de 51 años, murió en el acto ayer por la madrugada al recibir una bala perdida en el pecho, cuando miraba fuegos artificiales en la puerta de su casa de la calle Tapalqué y Obarrio de la localidad de Libertad, al oeste del Gran Buenos Aires.
Un hombre fue herido en el barrio de Lanús, por una bala que se introdujo en su cabeza, y luego de ser operado en el Hospital Evita de dicho partido, las autoridades del mismo informaron que su vida no corre peligro.
Los restantes trágicos episodios se produjeron en la provincia de Tucumán donde Mónica Romano perdió la vida a causa de una baleada en la espalda-, seis heridos en localidades bonaerenses, y en la provincia de Córdoba fueron diez los dañados por balas.
Riñas, accidentes y suicidios
Mas de 50 personas fueron atendidas en la sala de urgencia del Hospital Regional de la capital de Santiago del Estero a causa de cortes de armas blancas y riñas callejeras.
Los accidentes de tránsito cobraron once vidas y más de 40 personas resultaron heridas en distintas regiones del país. Una gran cifra de los accidentados fueron jóvenes.
En la en la provincia de Neuquén alrededor de treinta heridos leves fueron el resultado de diferentes peleas callejeras y accidentes automovilísticos entre la noche del martes y la madrugada del miércoles.
Cuatro personas decidieron quitarse la vida entre la Nochebuena y las primeras horas de la Navidad en diferentes puntos de la provincia de Buenos Aires. Dos se dispararon, los restantes se ahorcaron, todos en sus domicilios particulares.
Pirotecnia: historias para aprender
"Fue cuestión de un segundo, porque ellos nunca están solos", comenta Claudia. Ella es la mamá de Alan, quien abandonó el Instituto Oftalmológico Lagleyze con una gran venda blanca en el ojo. "Pero no más cohetes para Año Nuevo, las hermanas ya le guardaron todo lo que había comprado", dice Claudia con cara de haber aprendido la lección. A su lado, Alan se quejaba del dolor y asentía con la cabeza.
Sin embargo, para otros chicos jugar con pirotecnia es mucho más que un susto. Juan Carlos Brandán, de 11 años, es el único menor de edad de los seis internados en el Hospital Oftalmológico Santa Lucía. Ahí llegó con su papá después que un rompeportones le explotara en el ojo izquierdo. Juan Carlos fue operado pero su pronóstico es reservado: no se sabe si recuperará la vista. "Él no sabía cómo usarlos.Pero la culpa también es nuestra, que no vimos lo que hacía", reflexionó su papá.
Casos como éstos no son patrimonio exclusivo de Buenos Aires. Franco Ramírez es un jujeño de 18 años que está internado en el Instituto Lagleyze. "Estábamos jugando con una bomba de estruendo, cuando explotó de repente", contó. Su caso es grave y probablemente no recupere del todo la visión de su ojo. "Siempre jugué con pirotecnia, pero te aseguro que nunca más toco un cohete", dijo Franco con tono convincente.
Los médicos de estos hospitales se mostraron contrarios al uso de pirotecnia. "Sólo cuando lo padecés o estando cerca de estos casos, te dás cuenta de las lesiones que puede provocar" señaló el doctor Eduardo Morales, del Hospital Santa Lucía. "Nadie debería jugar con pirotecnia. La gente no toma conciencia del peligro que representa", coincidió el doctor José Luis Vilamajó, del Instituto Lagleyze.
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