La recaudación de la Ciudad cayó un 46% en el último mes

La reducción suma unos $ 98.000.000
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28 de diciembre de 2001  

Definitivamente, los tentáculos de la crisis golpearon por demasiados flancos a la economía local. Directa e indirectamente. En este caso, asestaron un golpe durísimo a la recaudación fiscal, que en diciembre cayó un 46 por ciento respecto de igual mes del año último. Traducido en cifras, la Ciudad de Buenos Aires recaudó este mes 98.000.000 de pesos menos que hace un año: pasó de $ 212.000.000 a $ 114.000.000. En todo el año, la caída fue del 8,4%: de 2704 millones a 2478 millones.

La recesión, se sabe, desembocó en una merma en los ingresos y en una parálisis en la actividad comercial. Eso produjo una baja en la recaudación durante todo el segundo semestre.

Pero en diciembre se agregó una serie de hechos que destrozó las proyecciones oficiales: entre las medidas impuestas por el ahora ex ministro Domingo Cavallo y el desborde social, la respuesta de los feriados bancarios colaboró para que la recaudación pasara de un 15% en las estimaciones del Gobierno al 46% en la realidad. "La gente no pudo ni depositar los cheques", dijo el subsecretario de Ingresos Públicos porteño, José Luis D´Ipolito.

Según el funcionario, la influencia de los feriados bancarios resultó importante, aunque sólo en las próximas semanas podrá determinar con exactitud qué tan influyente fue: "Necesitamos dos semanas de movimiento bancario continuo para ver cuánta gente se acerca a pagar lo que no se pagó en diciembre", explicó.

Ante este panorama, en el que las estimaciones oficiales no logran equilibrarse con los índices de la realidad, los diputados resolvieron no sancionar el presupuesto para el año próximo.

Así, sin un presupuesto diseñado para la ocasión, el gobierno local reajustará el que está en curso y se moverá con algunas leyes de emergencia que serán debatidas en la Legislatura.

Para el oficialismo y el Gobierno, estas leyes resultan vitales para el funcionamiento de la Ciudad. Para la oposición, en cambio, son poderes excesivos para el jefe del Ejecutivo.

En primer término, se tratará un convenio firmado oportunamente por Ibarra y por el ex presidente Fernando de la Rúa, mediante el cual la Ciudad recibiría los fondos de coparticipación en Lecop. Estos bonos no se utilizarían para pagar salarios, sino para abonar a los proveedores. LA NACION debe a la Ciudad $ 89.000.000.

Después, se discutirá una ley tributaria y la quita de subsidios a hipermercados (alrededor de 30.000.000 de pesos, según reveló el titular de la Comisión de Presupuesto de la Legislatura, el frepasista Marcelo Vensentini).

El punto más crítico

El punto más crítico es la sanción de la ley de emergencia reclamada por el Gobierno. Ante la imposibilidad de tener un presupuesto, al menos se pretende dar a Ibarra algunas prerrogativas para afrontar la crisis. "Se facultaría al Poder Ejecutivo para que pueda renegociar con los proveedores y se le habilitaría también mecanismos rápidos de contratación, como comprar raciones extra de comidas. Todo esto sería sólo para crisis habitacional, de empleo o de alimentos", agregó el diputado.

La idea es sancionar una ley que cree un fondo de emergencia. ¿Qué es esto? "Que el Ejecutivo pueda reasignar partidas, unificar cuentas o poner a disposición del Fondo las ganancias de las empresas del Estado."

El oficialismo pretende imponer la postura de que no se trata de libertades excesivas, sino de una necesidad para tiempos duros como los actuales. "No delegamos poder de la Legislatura en el Ejecutivo, sino que fortalecemos la capacidad de negociación del jefe de gobierno", opinó Vensentini.

En cualquier caso, bien o mal, son todas salidas para un período traumático. La caída en la recaudación, el presupuesto diferido y la posibilidad de sancionar leyes de emergencia resultan claros síntomas de esta crisis.

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