
La Universidad de Córdoba tiene su "chica 10"
Marcela Kobilansky recibió el título de abogada con el máximo puntaje.
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CORDOBA.- "Por un gran ideal de justicia que siempre tuve, porque me encanta la defensa y porque heredé de mi mamá la vocación por el derecho -ella es escribana-, abracé la carrera de abogacía", confesó a La Nación Marcela Kobilansky, la flamante egresada de la Universidad Nacional de Córdoba con 10 de promedio en todas las materias de la carrera.
Con desbordante alegría, Marcela recibió ayer su título de manos del decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Ramón Yanzi Ferreyra, durante el acto de fin de curso desarrollado en la ciudad universitaria.
Marcela Kovilanzky, mejor promedio universitario del país.
Además del diploma, recibió los premios Henoch Aguiar, por aprobar derecho civil con 10, y Mauricio Yadarola, por alcanzar igual calificación en derecho comercial. Durante el año próximo tendrá una agenda muy intensa: deberá recibir muchas distinciones tan importantes como el codiciado Premio Universidad Nacional de Córdoba, el diploma con mención de honor y otros.
En 1995 ya había ganado el premio Bolsa de Comercio de Buenos Aires al joven notable y fue becaria de la Facultad de Derecho en Estados Unidos, donde realizó cursos y materias de posgrado.
Esa presencia en el exterior le impidió contar con la cantidad de carreras exigidas para ser abanderada de la Universidad, por lo que quedó relegada a segunda escolta.
El que más llora
Junto a su madre (Marta) y su hermana mayor (Fabiana, de 31 años, también abogada), Marcela -que luce 26 flamantes años y una inocultable belleza física- considera este momento como la cumbre de su vida.
La familia está integrada también por Fernando, de 30, y María Eugenia, de 27 ("mi hermana preferida"), y el papá, Rodolfo Kobilansky, médico traumatólogo que atendió al plantel de Talleres, de Córdoba .
"Los triunfos de mi padre -en la medicina- han sido también para mí una inspiración", destacó. También puntualizó que sus padres la apoyaron "a muerte", pero que él "es el que más llora en los actos y el que mas festeja" sus premios.
La corrupción
Los momentos de emoción que por estas horas vive Marcela no le hacen perder de vista la realidad que vive la Justicia y con firmeza expresa que los casos de corrupción, lejos de hacerla desistir de sus ideales, la han fortalecido.
"Creo -manifestó- que un tropezón no es caída. Soy consciente de la crisis que está atravesando la Justicia. Es indiscutible que la gente descree de las instituciones, pero también creo que hay una luz en toda esta problemática."
Al respecto, destacó que hace un mes fue recibida por las máximas autoridades del Tribunal Superior de Justicia, al acceder a un puesto de relatora en lo contencioso administrativo, que le expresaron que las puertas del Poder Judicial estaban abiertas para ella, que de una vez por todas había que dar paso a la idoneidad y a la excelencia académica, como un reconocimiento a su esfuerzo.
"Eso tiene que llenarnos de esperanza y de fe en que esto va a cambiar", sentenció. Con vistas al futuro, Marcela se plantea como metas trabajar en el tribunal superior y colaborar "para que se revierta el sistema de Justicia, que está en crisis".
Del mismo modo, quiere volcar su vocación por la docencia en los claustros universitarios.
Un párrafo final dedicó a los medios de prensa -y en particular a La Nación - por la atención que le brindaron. "Esto -dijo- es un verdadero estímulo para todos los jóvenes argentinos que buscan superarse y hacer las cosas bien, dándoles valor a estas cosas que muchas veces pasan inadvertidas."
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