
La vida de Braian: de la cárcel por robo a trabajar en un local de hamburguesas
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Braian Sánchez sonríe cuando le preguntan por su nueva vida. Cuenta que la pasa bien en su trabajo en el local de hamburguesas Dean & Dennys de San Isidro y que le gusta ir al colegio, donde aprende Inglés e Informática, entre otras materias. Tiene 22 años y vive con sus dos hermanos y su tía en el barrio Ricardo Rojas de Tigre.
Hasta el 19 de enero estuvo en la cárcel, donde pasó tres años condenado por robar junto a un menor un chino de su barrio. Dice que lo hizo porque estaba "perdido" por las drogas y el alcohol y andaba en mala compañía. Cuando estaba en prisión, se le acercaron del programa "Acá estamos", del Instituto Nacional de Juventud (Injuve), y lo ayudaron a encarar un proyecto de vida. Tener una vida normal para él no es fácil. Cuando salió de la cárcel no tenía nada, ni tarjeta SUBE ni DNI. Sin ayuda no hubiera podido conseguir un trabajo digno. En 2017, 288.250 jóvenes en situación vulnerable como Braian recibieron contención y ayuda económica de parte del programa.
"Creemos en la idea de que cualquier joven que nace en un barrio complicado va a estar más contenido en un centro cultural, en un club, que si está solo. En muchos barrios hay niños sin niñez, porque no tienen espacios para recrearse, para hacer deporte, para hacer arte. Cuando hay organizaciones fuertes, con el paso del tiempo, empieza a disminuir el delito", asegura Piter Robledo, director ejecutivo del organismo.
El Injuve hace una tarea de pacificación en barrios pobres de todo el país, con fuerte presencia en el Conurbano, Rosario, Tucumán, Córdoba y Mendoza. Detectan organizaciones que trabajan en los barrios y las ayudan. "La política social que funciona es el 1 a 1. Por eso tenemos relación con referentes de cada barrio", dice Robledo.
Francisco Ribatto Crespo, socio de Dean & Dennys (cadena que tiene ocho locales y emplea a 320 personas en la Argentina), asegura que Braian "labura muy bien". "Yo llamo todas las semanas y me dicen que viene muy bien, impecable. Yo le hice la entrevista en la oficina y me pareció súper correcto, con mucha predisposición a laburar, siempre amable, jamás faltó el respeto. Por ahora viene muy bien", afirma.

Sentado a una mesa del local de comidas rápidas, el muchacho charla con el periodista, que come una hamburguesa hecha minutos antes por el propio entrevistado.
¿En qué consiste tu trabajo acá?
Hago plancha, fritos, limpio. No tenemos un lugar fijo cada uno, hay compañerismo. Somos un conjunto de compañeros que nos organizamos.
¿Te resultó fácil empezar a hacer hamburguesas?
No, costó. Al principio no entendía nada.
¿Te hiciste amigos acá?
Sí, son re buena onda los chicos. Eso también me da ganas de venir.

¿Cómo terminaste en la cárcel?
Estaba perdido en la droga, estaba sedado, no me importaba nada. Era cualquier cosa. La mala junta. Una vuelta estábamos empastillados y fuimos y quisimos robar un local. Y perdimos, vino la policía y quedé preso yo solo. Estaba con un menor (lo que agravó la pena).
¿Cómo es estar en la cárcel? ¿Es difícil?
Sí. No sé explicártelo, lo tenés que vivir. Es como que a mí también antes me lo contaban y yo decía "naaaah, no es así". Pero cuando estuve ahí y lo viví, es difícil.
¿Aprendiste a hacer algo en la cárcel?
Sí, aprendí a cocinar, estudié, jugué al rugby. Hice un curso de gasista, otro de mozo, de teatro.
¿Cómo es estar de vuelta libre?
Es algo re lindo, único. Cuando salí no lo podía creer. Me acuerdo que miré y era todo campo. Lo primero que hice fue salir a correr. Corrí, llegué a una parada, me subí al colectivo y le comenté al chofer lo que me había pasado, no tenía tarjeta SUBE, nada. Y me llevó hasta una estación y me dijo que me tomara el tren a Constitución. Y ahí llegué a mi casa y la quise sorprender a mi mamá, pero ella ya me estaba esperando.
¿Cómo fue encontrarte con tu mamá?
Fue una re felicidad para los dos, estar de nuevo con mi familia.

¿Y cuando saliste de la cárcel, pensaste cómo hacer para no volver?
Sí, no quiero saber más nada.
¿Cómo se te acercó la gente de "Acá estamos"?
Una vez tuvimos un evento en la cárcel y nos trajeron remeras, shorts, materiales para que entrenemos. Ellos me ayudaron a conseguir este trabajo. Cuando salí estaba changueando como ayudante de albañil.
¿Qué vas a hacer con la plata que ganes?
Tengo pensado arreglar mi casa. Mi tía me dio una pieza. Quiero terminar de arreglar ahí para traerla a mi mamá a vivir conmigo.
¿Cómo te sentís de venir a trabajar acá?
Es algo nuevo para mí. Me siento bien. Ya me levanto con ganas de venir al laburo. Tuve alguna recaída, pero bueno. Parece que cuando querés hacer las cosas bien te vienen trabas (se refiere a la muerte de un amigo en un accidente de moto). Cuando salgo del laburo, llego, me baño y me voy al colegio.
¿Por qué dejaste la escuela cuando eras chico?
Porque, como te dije, no le hacía caso a mi mamá, estaba mal, en la calle, re perdido. Fumaba marihuana, consumía cocaína, pastillas, alcohol.
¿Y cómo te sentís ahora que no consumís nada de eso?
Me siento re bien, mejor. Es otro ambiente. Ya el aire que respirás es otra cosa.
¿Qué te gustaría hacer dentro de unos años, cuando termines el colegio?
Me gustaría tener un negocio de comida, algo así.
¿Y acá pensás que podés progresar, creés que podés ser encargado?
Y, como vamos pienso que capaz que sí. Pero igual me gusta mucho el puesto en que estoy.
¿Qué es lo que más te gusta hacer?
Estar en fritos, en la plancha. Me gusta todo.

¿Y en la escuela cómo te va? ¿Te gusta?
Sí, está bueno, me gusta mucho. Aparte mantengo la mente ocupada en otra cosa, hago nuevas amistades...
¿Qué te enseñan?
Informática, Inglés, Matemática, Lengua, Biología.
¿Tenés novia?
Y ahí andamos en algo con una chica de mi barrio, Candela. Es buena chica, es re compañera.
¿Te gustaría formar una familia en algún momento?
A esta altura no. Más adelante sí.
¿Tenés un ídolo?
Sí, ¡Maradona!
¿A tus amigos de antes no los ves más?
No, sólo hola y chau. Están re perdidos.




