
Los Menucos: el paraje desbordado por la tragedia
Noches en vela y operativos de contención para familiares de las víctimas
1 minuto de lectura'
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Los relatos de asombro y conmoción se multiplican por los más de 4000 habitantes que tiene el paraje de calles solitarias, escasa vegetación y plazoletas de piedra laja. Los Menucos se vio envuelto en una trágica historia. Allí, el miércoles pasado, un avión con 22 personas a bordo se precipitó envuelto en llamas y quedó reducido a trozos imposibles de identificar.
En Los Menucos se mantienen vivas las tradiciones rurales de la Patagonia. Tan arraigadas están las creencias que un poblador pensó que era "la luz mala", un mito rural sobre la aparición de una luz suspendida en el aire cuando, en realidad, se trataba de aquella "bola de fuego" que muchos vieron bajar del cielo en medio de un descampado.
Alberto Martín y Antonia Capitán fueron los primeros en llegar al lugar donde se estrelló el avión cuando aún continuaba ardiendo. Su precaria vivienda queda a pocos metros del lugar del siniestro. La de un hermano, aún más cerca. Y por él tuvieron miedo, según relataron.
Ambos vieron cómo el avión cruzaba fugazmente por encima de la casa de su pariente y caía a escasos 600 metros. Inmediatamente, se acercaron en busca de su familiar y, cuando corroboraron que estaba bien, fueron hasta la zona donde había caído el avión.
Al llegar, vieron que aún había fuego en los trozos de la aeronave desperdigados por el lugar. También los impactó observar cuerpos humanos despedazados y, del susto, se fueron. Minutos más tarde, tomaron coraje y volvieron al lugar donde ya estaban los primeros bomberos.
Mabel Yahuar, intendenta de Los Menucos, no vio el inicio del siniestro pero fue testigo de imágenes "dolorosas" que alteraron el ritmo apacible de su pueblo. La mujer pasó dos noches en vela desde que sucedió el accidente y se encargó hasta de las cosas mínimas de los operativos, como conseguir gasoil para los vehículos de los peritos. También coordinó el operativo de rescate para las víctimas pero, al ver con sus propios ojos la dimensión de lo sucedido, decidió "cambiar el plan" y pensar en los familiares que iban a llegar hasta el lugar del accidente.
Yahuar relató que "lo importante era la contención". Por eso se organizó un gabinete de psicólogos. "Era muy complicado. Teníamos que decirles [a los familiares] que no se podía ir al lugar del accidente y que tampoco podían ver los cuerpos, porque no hay cuerpos. Ninguno entero. Fue algo terrible, muy difícil hasta de contar", relató.
Un bombero apreció que la imagen "fue como si hubiesen pasado al avión por una trituradora". Una zona inhóspita como ésta donde no hay señal de telefonía celular y tampoco redes viales asfaltadas dificultan aún más las cosas. El primer aviso oficial de lo sucedido lo dio un poblador que debió conducir su vieja camioneta por la ruta 8 varios kilómetros hasta llegar a la comisaría 18a. de Los Menucos donde, en persona, contó lo que vio.
Los Menucos se convirtió en el pueblo más nombrado por las señales nacionales de televisión. Pocas veces trascendió esta localidad situada 350 kilómetros al este de Bariloche. Desde hace casi 72 horas se ve colmada con la llegada de peritos, agentes sanitarios, fuerzas de seguridad, brigadistas y medios de comunicación.
El gran movimiento culminó ayer, cuando la mayoría ya había emprendido el regreso luego de que en la noche de anteayer se trasladaron los cuerpos de las 22 víctimas hacia Bariloche por la ruta 23 y, desde allí, ayer por la mañana, un avión Hércules C- 130 de la Fuerza Aérea realizó el traslado final hacia la morgue judicial de Buenos Aires.




