Los panaderos ya tienen su escuela
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El aroma a pan caliente ya no será patrimonio exclusivo de las panaderías y las mañanas.
Si al pasar por la calle Sarmiento al 2500 se siente ese inconfundible olor no hay que engañarse: se trata de la flamante Escuela Argentina de Panadería Ignacio Reberendo, la primera de su tipo en nuestro país que otorgará títulos con reconocimiento oficial.
La institución, que abrió sus puertas recientemente y ya cuenta con 500 inscriptos, fue creada por el Centro de Industriales Panaderos de Buenos Aires y dictará cursos de panadería artesanal, pastelería, chocolatería, bombonería, gastronomía y otros.
Por el momento sólo se está dictando el curso de panadería. Facundo Lubo, un alumno de 15 años, comentó: "Me anoté porque me interesa mucho conocer el oficio. Mi tío tiene una panadería y yo quiero aprender para poder ayudarlo".
El presidente del centro de panaderos, José Alvarez, dijo a La Nación que el objetivo es capacitar gente joven para "renovar y mejorar nuestra industria. La escuela va a organizar un servicio de empleo y un régimen de pasantías al que podrán recurrir los industriales en busca de personal". Los cursos, según la especialidad, tendrán una duración de entre dos y tres meses. Luis Llanos, director educativo de la escuela, prevé que anualmente unos 2000 alumnos pasarán por las aulas para aprender el arte de deleitar a futuros consumidores con tortas y masas. "Por su infraestructura, esta escuela es la más grande de América latina y la cuarta en importancia del mundo", aseguró Alvarez.
Jóvenes y adultos
Los diferentes cursos están principalmente dirigidos a jóvenes de entre 16 y 25 años, a los que no se les exigirá ningún estudio previo. Pero los cursos están abiertos a casi todas las edades: de hecho, jóvenes y adultos conviven y comparten las mismas clases y los característicos atuendos y gorros blancos.
Graciela Saravia de Londoño, una estudiante de 64 años, explicó así la causa de su sorprendente presencia en la institución: "Recorrí miles de kilómetros para venir a estudiar acá. Hace muchos años que vivo en Bogotá, Colombia. Ahora quiero poner una panadería industrial allá y necesitaba una capacitación como la que estoy recibiendo". La Escuela de Panadería posee una sala de máquinas, varias aulas, un salón auditorio, un taller, un mostrador de ventas y, como si fuera poco, un sector destinado a alojar estudiantes del interior del país. Los glotones, agradecidos.
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