Los tamberos, desesperados, intentan salvar la hacienda

El panorama es desolador y la pérdida de pasturas es casi total en algunos campos
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3 de mayo de 2003  

MONIGOTES, Santa Fe.- El puestero Luis Eliseo Ronco hace tres días que no duerme. Su nueva tarea, sacar la hacienda y llevarla a campos altos de Córdoba, le impide todo descanso.

Desde las 7 hasta medianoche se ocupa de trasladar el ganado de diversos establecimientos de esta localidad ganadera del departamento San Cristóbal, de 600 habitantes.

En esta zona ganadera y tambera, ubicada a 250 kilómetros de la capital provincial, la pérdida de alfalfares, la falta de piso, las lamentables condiciones de los caminos para el traslado de la producción, la mortandad de la hacienda menor y la disminución del peso corporal y preñez de los animales sobrevivientes sumen a los pobladores en un estado de depresión.

"La pérdida de pasturas es total", refirió el productor ganadero Aníbal Ferrero, poseedor de 800 animales y de 500 hectáreas que ahora se encuentran bajo agua. Para darse idea de su situación basta mencionar que el costo de una pastura de alfalfa es de 100 pesos por hectárea. Agregó que "por suerte el comité de cuenca hídrica había realizado aquí algunas obras de canalización que favorecieron el escurrimiento".

"El panorama es desolador, aquí no quedó una sola planta de alfalfa", se lamentó Jaime Kaplan que tiene 150 hectáreas de cría, recría e invernada y posee 135 animales. "El pasto se pudrió y los rollos también", dijo.

Otro productor, Alberto Alcides Montagna, se queja de que en su campo entra más agua de la que sale. Posee 450 hectáreas en la parte este de Monigotes y unas 550 en la parte oeste.

Como en esta última posesión los campos son más bajos se pasa el día entero trasladando la hacienda del Oeste hacia la del Este. Este año, Montagna invirtió unos 15.000 pesos en pasturas, una suma que, según dice, nunca volverá a ver.

En cuanto a su producción láctea, comentó que si el año pasado producía 2000 litros por día ahora sólo puede contar por culpa del agua con no más de 300 litros.

Reservas consumidas

"Lo peor -explicó Edgardo Eggel, ganadero, con 150 hectáreas-, es que los animales se resienten no sólo porque se aflojan sus pezuñas, sino por cómo se consumen las reservas."

Según el ingeniero agrónomo Darío Invinkelriedt, la gente se desespera y sale a vender todo. "Hoy (por ayer) hubo ya tres remates especiales por inundación", dijo.

Ninguno de los productores consultados está todavía en condiciones de evaluar sus pérdidas, pero todos consideraron que el tiempo de recuperación será muy largo.

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