
Los universitarios, con medicina gratis
Plan de la FUBA con el gobierno porteño
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Casi 5600 estudiantes de la UBA ya cuentan con cobertura médica gratuita para ellos y sus familias. Son los beneficiarios del Plan Joven Universitario Médicos de Cabecera, que, desde abril último, impulsa la Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA) junto con el gobierno porteño, destinado a los alumnos que no cuentan con cobertura médica.
Según el último censo universitario, realizado en 1996, 41.488 de los casi 235.000 estudiantes de la UBA carecen de plan de salud.
"Los estudiantes están en una situación particular: por un lado tienen una edad en la que dejan de recibir los beneficios de la cobertura de sus padres;por otro, no trabajan o lo hacen en negro y no pueden autofinanciar un plan de salud", dijo a La Nación el presidente de la FUBA, Guillermo de Maya.
En tanto, los inscriptos en el servicio aumentan a velocidad geométrica: sólo en el último mes, 2400 estudiantes se sumaron a los beneficiarios.
Con la sola presentación del DNI en los centros de estudiantes de cada facultad o en la sede de la FUBA, los alumnos reciben una credencial que los habilita para utilizar los servicios de un hospital municipal cercano a su domicilio, en el que elegirán el médico de cabecera, que los atenderán en su consultorio privado y los derivarán a especialistas. También dispondrán de servicios como asistencia psicoterapéutica, deportología, tratamiento de las adicciones, orientación nutricional, procreación responsable y orientación vocacional, entre otros.
Uno de sus aspectos novedosos, según cuentan los impulsores del plan, es que alcanza también a los estudiantes que residen en el Gran Buenos Aires -a quienes se asigna un hospital porteño cercano a la facultad en la que estudian- y los del interior, que en muchos casos sólo tienen coberturas con alcance local.
El plan, además, permite extender los servicios a esposos e hijos, padres, hermanos y otros familiares.
"En una primera etapa lo destinamos a los chicos que no tienen otra cobertura, pero ya hay estudiantes que se anotan aunque tienen una prepaga. Queremos que en poco tiempo se convierta en una opción para todos los estudiantes. Además, pensamos extenderlo en breve a los familiares de los que siguen carreras universitarias en las cárceles", dijo María Rosa Vivaldo, coordinadora del plan.
También contó que próximamente se establecerán planes similares en distintas ciudades del interior, a través de la acción de la Federación Universitaria Argentina (FUA).
La elección de sumar a los estudiantes universitarios al plan de Médicos de Cabecera de la Subsecretaría de Salud del gobierno porteño tiene su explicación.
"No hicimos un convenio con una prepaga barata, sino que preferimos recurrir al Estado, que tiene el deber de ocuparse de nuestra salud. Elegimos el hospital público porque queremos así rejerarquizarlo y al mismo tiempo convertirnos en una fuerza fiscalizadora de los servicios que brinda."
Las primeras experiencias indican que podrán hacer ambas cosas.
Hernán Fianuchi, por ejemplo, no tiene más que reconocimiento para los médicos del hospital Piñero que tratan su mandíbula fracturada hace tres semanas en un partido de fútbol.
Hernán cursa el CBC para la carrera de Ingeniería, es correntino y se había anotado en el Plan Joven Universitario unos días antes del accidente, aunque con algunas reservas.
"Me anoté en el plan porque no tenía ninguna cobertura médica, pero sinceramente no pensé que el hospital público iba a tener tan buen servicio", admitió a La Nación . Todavía tiene por delante 35 días de un tratamiento que por ahora evitó la intervención quirúrgica y que para él es totalmente gratuito.
Una mirada distinta tiene Fabiana Espósito, estudiante de quinto año de la carrera de Derecho. Trabaja como pasante en la misma facultad y hasta que se inscribió en el plan de la FUBA no tenía cobertura médica.
Sus quejas hacen referencia al aspecto administrativo del programa. "Creo que el sistema no es operativo. Tuve problemas con la asignación del hospital de cabecera y ahora tengo que ir personalmente a hacer todos los trámites", contó a La Nación .
Clínica y psicología
En la FUBA llevan un registro minucioso de los beneficiarios del plan. Los datos recogidos hasta el momento indican, por ejemplo, que más de la mitad de los inscriptos son mujeres, un 25% reside en el Gran Buenos Aires, el 21% es del interior del país y casi el 60%tiene entre 19 y 25 años.
Un ranking de consultas ubica a la clínica médica como la especialidad más requerida por los estudiantes, seguida por la atención psicológica y la traumatología.
"No es extraño que la psicología ocupe el segundo lugar. Los universitarios estamos en una edad en la que tenemos conflictos con el futuro, la vocación y la profesión. Además, la universidad está actuando como caja de resonancia de frustraciones muy grandes entre los estudiantes", interpretó De Maya.
La cantidad de inscriptos en el plan varía según las distintas facultades. La mayor cantidad (823 estudiantes) se anotó en las sedes del CBC, con la de Avellaneda como la que registra la mayor parte de las inscripciones.
Luego sigue la sede de la FUBA (con 749 inscriptos), y las facultades de Ingeniería, Arquitectura y Medicina.
En Económicas, mientras tanto, la inscripción es muy baja: 53 estudiantes, lo que se explica porque "ellos ya tienen un plan joven de salud mediante un acuerdo con el Hospital Italiano".
Desde esta semana, además de la inscripción personal también se puede realizar el trámite por Internet, en el lugar específico que para eso tiene el portal de la FUBA: www.puertouniversitario.com Mientras tanto, en la agrupación estudiantil se preparan ahora para llevar la práctica social solidaria a los hospitales.
"Se formaron grupos interdisciplinarios que están estudiando cómo hacerlo. La idea es que los estudiantes se inserten en el hospital público para realizar prácticas bajo la fiscalización de los médicos, de acuerdo con las distintas carreras", contó Vivaldo.
Una de las iniciativas, por ejemplo, es que los estudiantes de distintas carreras se reúnan en grupos para realizar un trabajo de relevamiento de necesidades de salud en los barrios.
"Otra propuesta es que los estudiantes de Comunicación Social realicen un trabajo de diagnóstico de comunicación interna en los hospitales", explicó la coordinadora del proyecto.
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