
Luján en suspenso: hoteles agotados, alquileres millonarios y comercios que se frenan hasta saber si viene el Papa
La salud de León XIV complica los planes en esa ciudad bonaerense, aunque se mantiene la expectativa de recibir más fieles y turistas que lo habitual
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La anunciada visita del Papa a la Argentina, entre el 8 y el 11 de noviembre, había encendido el mercado turístico de Luján: hoteles que agotaron sus habitaciones en pocas horas, propietarios que pensaron en alquilar sus casas por miles de dólares y comerciantes que compraron mercadería con la certeza de recibir una multitud en esa ciudad bonaerese cambiaron de clima de un día para otro, por la salud de León XIV, que se recupera de una operación de cáncer de pulmón.
Por ahora, todo es incertidumbre porque no se sabe si el Pontífice podrá cumplir con su viaje. En los comercios cercanos a la Basílica de Luján, donde está prevista una misa con la que concluiría su gira, hay quienes incorporaron artículos alusivo al Papa y quienes frenaron compras por temor a quedarse con mercadería sin vender. A ese panorama, se suma, la falta de precisiones sobre la circulación en torno del templo y la posibilidad de que algunos locales deban cerrar el 11 de noviembre. Sin embargo, en una recorrida efectuada por LA NACION, todos coinciden en un punto: nadie quiere perder la oportunidad aunque no quieren arriesgar lo ya invertido.
Reservas en suspenso
En el Hotel Real Luján, la expectativa se convirtió rápidamente en ocupación confirmada. Yanina Pavia, empleada del establecimiento, explicó que la mayoría de los huéspedes que reservaron su plaza son argentinos; apenas figuran algunos extranjeros. Y la política es clara: el hotel trabaja con una reserva del 50%.
Según Pavia, la venta para los días de la visita del León XIV se habilitó el 1° de septiembre y en menos de tres horas se agotó. Los clientes debían informar su identidad y pagar la seña. La mayoría reservó dos noches –del 10 al 12 de noviembre–; llegar el mismo día de la misa sería imposible. El ajuste de tarifas fue moderado. Una noche para dos personas, que normalmente cuesta $125.000, se vendió a $185.000. “No especulamos con esas cosas y no nos parece correcto cobrar mucho más”, afirmó la empleada.
Ante la incertidumbre, la respuesta del hotel sigue el criterio usual: si un huésped cancela, la gerencia evalúa el caso. La eventual cancelación papal no cambiaría la política interna.
La situación es distinta en el Hotel Del Virrey. Su empleada Soledad Quinteros confirmó que están en contacto con la productora que organiza el evento y que esperan la confirmación para alquilar sus instalaciones. Según contó, la productora llegaría a principios de noviembre, antes que el público. También advirtió sobre el impacto de las medidas de seguridad: “Todo lo que esté alrededor de la plaza se va a cerrar”, por lo que no saben si los afectará.
En el Hotel Venezia, en cambio, la gerenta Micaela Fregenal indicó que no tomaron reservas. Tiene 37 habitaciones y esperan que los dueños definan el precio antes de ofrecer los servicios. Además, tienen residentes mensuales, adultos mayores que viven de forma permanente y que serán trasladados a otro inmueble durante los días de la visita papal. El restaurante estará abierto si la circulación lo permite. “Anotamos todos los números de quienes nos llamaron para avisarles si habilitamos”, dijo a LA NACION.
Alquiler de casas
Luis Juan Malvasso, de 68 años y jubilado, ofreció su casa en una página dedicada a la visita papal. Pide US$5000 por tres días, más uno anterior o posterior a la misa, y reconoce que la cifra surgió de avisos similares que vio en la web. Según contó, recibió una sola consulta, de un argentino. “Si alguien confirma el alquiler, aceptaría el pago total y no una seña, porque si el visitante se baja, perdería parte del dinero”, contó.
Malvasso también explicó que haría si se cancelara la visita papal: “En caso de ser argentinos podrían cancelar, de ser extranjeros y quieren conocer Luján, quedaría como un alquiler normal”.
Carolina Pérez, de 33 años, tiene una casa frente a la Basílica con un kiosco y dos baños. Todavía no decidió si la alquilará. “Estoy desesperada y a la vez no”, resumió. Pensaba en unos US$4000, aunque una amiga cerró el alquiler por US$7000 con un grupo de brasileños y se compró una moto. Pérez, en cambio, es precavida: evalúa poner un cartel con habitaciones disponibles a último momento. Las consultas que recibió llegaron principalmente de brasileños y peruanos.
Tampoco María Laura Giovanetti, de 45 e instrumentadora quirúrgica, tiene decidido qué hacer. Su familia ofrece dos viviendas: una a 3,5 kilómetros de la Basílica y otra a unos 800 metros. Su esposo integra el coro de la Basílica y participará de la misa, por lo que ellos se quedarían en el centro en unas oficinas propias.
Giovanetti describe el posible ingreso como un “aguinaldo” y ya tiene destino. Ayudar a su hija, que se mudó a Buenos Aires para estudiar: comprarle un aire acondicionado y una computadora.
Claudio Magnano, de 64 y jubilado docente, también espera. Tras la noticia sobre la salud del Papa, dejó todo “en stand by”. Para cuatro personas, ofreció dos opciones: compartir parte de la vivienda, con una habitación con baño y dos sillones cama, por $6.000.000 una noche o unos $10.000.000 por dos con acceso a pileta, garage y seguridad; o alquilar la casa completa por US$6000 una noche o US$10.000 dos días.
Stocks
Rubén Estigarribia, de 72, es dueño de la santería La Milagrosa, un local de artículos religiosos y regalería que funciona en Luján desde 2008. Cuenta que, al acercarse la visita, actualizó la mercadería: “Te tenés que aggiornar; incluso los proveedores te ofrecen”. Por ahora los clientes piden imanes, cintas, llaveros y mates con la figura del Papa, productos que antes casi no tenían demanda.
Si el viaje no se concreta, teme que cueste vender los souvenires. Igualmente, se muestra optimista: “Tengo expectativa de que va a venir y, si no, vendrá después”. Estigarribia preparó la vidriera y la cartelería con frases de León XIV, porque la basílica está cerca y espera que los visitantes pasen a pie. Asegura que la llegada de gente de otras provincias ya se nota: “Preguntan mucho dónde pueden alojarse y comer bien”.
En La Juguetería, un bazar a pocos metros de la Basília, la decisión fue la contraria. Paola Martini, empleada, explicó que los dueños no compraron productos personalizados hasta tener certezas: “No hay mucha información”. Según explicó, el principal problema es que la misa se realizaría en la plaza y el perímetro estaría cerrado, lo que podría afectar al negocio.
Desde la Municipalidad de Luján dejaron trascender que aún se definen detalles del operativo de seguridad, incluidos los horarios y el alcance de los cortes de calles alrededor de la Basílica. “Hay un montón de cosas que se están terminando de decidir y no se están comunicando a los comercios”, explicaron. Anticiparon que habrá áreas de servicio y que se evalúa ofrecer a los negocios la posibilidad de estar en esos espacios.
Brisa Oviedo, de 22 años, trabaja en el restaurante La Catalina, en una esquina de la plaza Belgrano frente a la Basílica. Dice que desde el anuncio de la visita papal reciben preguntas sobre reservas y la posibilidad de usar el salón y la terraza. Allí la incertidumbre tiene una consecuencia concreta: no saben si podrán abrir el día de la visita, si es que se concreta.
Por ahora, el local organiza sus reservas como en los fines de semana de mayor movimiento, como el Día de la Madre, que se celebra mañana, y atiende por orden de llegada cuando no hay reservas. Oviedo estima que, en los días previos, es probable que solo se manejen con reservas.
Basílica y turismo
Desde prensa de la Basílica de Luján, explicaron que no hubo cambios en los preparativos. “Seguimos trabajando, sin modificaciones, dado que desde la Santa Sede no se ha informado nada contrario en cuanto al viaje del Santo Padre”, dijeron a LA NACION.
También indicaron que hay una gran expectativa por recibir a León XIV y que en todas las misas se reza por su recuperación, tras la operación de cáncer de pulmón que se le practicó el martes en Roma. Hasta el 8 de octubre se inscribieron para colaborar con la visita 10.000 voluntarios en Luján y 25.000 a nivel nacional, en un rango de 18 a 65 años, aunque la franja mayoritaria tiene entre 35 y 45.
La Secretaría de Turismo de Luján mantiene su línea de trabajo. “La idea es que no se entusiasmen todos de más con la posibilidad de hacer un negocio extraordinario”, advirtieron fuentes de esa área que se encarga de validar los servicios que se ofrecen en el portal oficial y de informar a los vecinos y visitantes sobre lo que contratan.
Sobre el alojamiento, aclaró que todo se alquila y que hay predios y campings privados para carpas, pero que no existen predios gratuitos.
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