
Nadie quiere el casino de Duhalde en Tigre
Rechazo: vecinos, dirigentes políticos y la Iglesia, por medio de monseñor Casaretto, se mostraron en desacuerdo con el proyecto para instalar un casino en el partido de Tigre, aprobado el viernes último por Eduardo Duhalde.
1 minuto de lectura'
Voces de distintos sectores expresaron ayer a La Nación su rechazo al proyecto para la instalación de un casino, luego de 66 años, en el Tigre. El gobernador Eduardo Duhalde, el intendente local, Ricardo Ubieto, y el presidente de la Lotería de la Provincia, Jorge Rossi, dieron el sí provisorio para esta futura sala de juegos.
El obispo de San Isidro, Jorge Casaretto, manifestó ayer a la agencia de noticias DyN su repudio a la instalación de un casino en el partido bonaerense. Según la información, explicó que a su juicio "se multiplicarán las lacras sociales". En la interpretación del obispo de San Isidro, el proyecto de la sala de juegos "no contribuye desde ningún punto de vista al bienestar moral de la población" Por su parte, el dirigente radical Juan Manuel Casella dijo en diálogo con La Nación: "Estoy de acuerdo con la política de promoción turística, pero esto es una contradicción entre el divertimiento y la pobreza, el mundo de los que tienen plata y el de los que no la tienen.
"La multiplicación del juego en nuestro país es preocupante. El gobernador Eduardo Duhalde tiene una gran habilidad para que la gente crea en lo que él dice y no en lo que hace. Los dichos y los hechos del gobernador de Buenos Aires son contradictorios".
Entre los vecinos, el plan tampoco fue bien recibido. Marcelo, de 22 años, actualmente desocupado, opinó: "Si es para darle empleo al pueblo del Delta, es tolerable. Hay mucha miseria aquí y un casino sería una burla para todos los lugareños".
En tanto, un obrero que estaba frente a una parada de colectivos indicó: "El intendente hace lo que quiere, no lo que necesita el pueblo de Tigre".
Arnoldo, habitante de una isla del Tigre, fue terminante: "No estoy en contra de que me asfalten la calle, que la iluminen, que me den agua potable; así no tengo que trasladarme de mi casa para buscarla. Antes del casino están nuestras necesidades, no la de los turistas".
Con ironía, un joven navegante señaló: "Lo que pasa es que el intendente y el gobernador no conocen las necesidades del Tigre. Deben pensar que está todo bien. Por lo que sé, el presidente conoce porque tiene una isla con todos los chiches. El casino es una clara conclusión del estado político del Tigre".
Duhalde tampoco lo quería
En marzo de 1995, con anterioridad a la reforma constitucional, el gobernador de la provincia de Buenos Aires había rechazado públicamente la instalación de casinos en varios puntos el territorio bonaerense, en particular, en la zona del Tigre.
Menos de dos años después, Duhalde dio un giro de 180 grados en la causa de los casinos.
En la actualidad ya son numerosos las casas de juego existentes; el año próximo se habilitaría el proyectado en el partido de Tigre, que estimularía la práctica de juegos de azar para el conjunto de la sociedad porteña y bonaerense.
El casino comenzaría a funcionar en una fecha aún no confirmada de 1997. El mismo se complementaría con un complejo de 20 hectáreas donde también se construirían un hotel, un estadio cerrado con capacidad para más de 10.000 personas, locales de entretenimientos, cines y restaurantes.
El intendente Ubieto dijo a La Nación el sábado último: "Creo que no se puede ser tan estricto si se van a generar 4.000 o 5.000 puestos de trabajo", finalizó.
Destinos en la mira
Nadie tiene muy en claro qué es lo que puede pasar con el casino que se proyecta instalar en el Tigre, al punto que muchos descartan la posibilidad de que pueda construirse en alguna de las islas.
Uno de los rumores es que la intención sería ubicarlo, precisamente, de manera que se aprovechen algunas de las construcciones que ya existen en el área del Tren de la Costa, aunque seguramente habría que ampliarlas.
Según lo poco que se conoce, se está hablando de una inversión del orden de los 700 millones de dólares por parte de capitales privados, para un casino con las características físicas del de Mar del Plata en el que los inversores recuperarían su dinero a partir de la explotación de servicios de restaurante, bares, cocheras, confitería y todo cuanto pueda anexarse.
Las obras comenzarían a partir de marzo o abril, y todo se terminaría muy rápidamente si se elige la opción del Tren de la Costa.
En cuanto a quién invertiría, desde hace tiempo se habla aquí del interés que siempre habría tenido en el tema un hijo del ex presidente norteamericano George Bush.
Curiosa visita
Hay una anécdota muy clara ocurrida en la última visita que éste hizo a la ciudad hace aproximadamente dos años.
Bush, junto al presidente Menem, recorrió todo el área del casino a bordo de un automóvil que se salió del recorrido previsto hacia un hotel de la costa.
Inmediatamente, y en base a rumores que ya se conocían, se sospechó que el presidente le estaba mostrando a Bush el que podía ser un gran negocio, todo esto antes de la reforma de la constitución bonaerense que prohibió la privatización de la banca.
Mar del Plata no le teme a la competencia
Interés: los empleados de la mítica Casa de Piedra ven la apertura de otra sala en Tigre como la oportunidad de más puestos de trabajo.
MAR DEL PLATA. Más de setecientos nuevos puestos de trabajo y la posibilidad de que los capitales de juego dejen de emigrar fuera de la provincia de Buenos Aires son algunos de los aspectos positivos que ya se recogen en este balneario ante la inminente apertura de un nuevo casino en una isla de el Tigre.
Daniel Rodríguez, secretario general de la delegación local de la Asociación de Empleados de Casinos Nacionales consideró que Mar del Plata, no debería sufrir impactos negativos con este emprendimiento.
"Esta ciudad dejó de ser un complemento del casino, que pasó a ser una atracción más de la ciudad" señaló para resumir los cambios que ha sufrido Mar del Plata a través de los años hasta perder su hegemonía como lugar predilecto para los amantes de la ruleta.
Por eso, el dirigente minimiza los efectos que la tradicional Casa de Piedra recibiría con una competencia en las cercanías de la Capital.
Por el contrario, sostiene que una sala de juego en esa zona permitiría cortar el flujo de capitales lúdicos hacia las arcas uruguayas e inclusive hacia la Provincia de Entre Ríos, uno de los lugares favoritos para los apostadores porteños.
Con su ojo sindical, Rodríguez observa la multiplicación de puestos laborales que demandaría la concreción del emprendimiento, ya que derivaría en la incorporación efectiva de no menos de 700 trabajadores.
Capitales desconocidos
Cuando la pregunta se orienta a los capitales que financiarían el emprendimiento del Tigre, Rodríguez no se inmuta: "nadie sabe a ciencia cierta quienes serán los inversores, pero a nosotros nos queda siempre la seguridad de que la banca será estatal". Quizás la tranquilidad esté sustentada en experiencias como la de Monte Hermoso, donde el edificio del casino fue adquirido por capitales privados, aunque los réditos no los encuentran en el juego sino en sus servicios complementarios.
Más trabajadores
La tan mentada apertura de un casino en el Tigre es seguida paso a paso por los empleados del rubro, ya que para muchos podría ser "una salvación", según confió un jefe de mesa.
Inevitablemente, poner en marcha un megaemprendimiento de estas características sería imposible sin gente de experiencia, por lo que Mar del Plata sería la cantera de jefes y pagadores, que emigrarían a la isla.
A la vez, la mayor sala de juego de la Costa Atlántica tendría la oportunidad de efectivizar a más de quinientos empleados que egresaron de la academia del Instituto Provincial de Lotería y Casinos, e incluso muchos arriesgan que se podrían tomar cien o doscientos empleados más.
1
2Quién es Hernán Boveri, el anestesiólogo investigado en la causa por el faltante de anestésicos
3Menos filas en la cordillera y más reservas locales: el giro del turismo en Semana Santa por la guerra en Oriente Medio
- 4
Investigan la difusión de imágenes íntimas tomadas en el club Regatas de Bella Vista


