
Por la calle
Por Juan Carlos Insiarte
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"Al caminar por las calles de la ciudad he recibido chorros de agua, algunas veces con jabón o detergente, provenientes de balcones o de equipos de aire acondicionado", comentó el arquitecto Jorge E. Paolini.
Paolini, que es miembro de la Asociación Los Amigos de la Ciudad, explicó que según el Código de Edificación está prohibido servir aguas a la vía pública; sin embargo, permite el libre escurrimiento de los balcones.
En su opinión se debería obligar a colocar zócalos cerrados de diez centímetros de alto en todo el perímetro de los balcones con desagüe pluvial en los edificios por construir y también en los ya existentes, y darles un plazo prudencial para adaptarlos a estas normas. Además, según el arquitecto Paolini, se debería obligar a que los equipos de aire acondicionado tengan un desagüe para el agua que condensan, orientado hacia el interior del edificio con las instalaciones adecuadas.
"Es una vergüenza y muy desagradable que los peatones tengan que ir esquivando las descargas de agua de las propiedades", enfatizó Paolini.
Noble gesto
En su recorrido diario por la zona que tiene asignada para el barrido y limpieza de las calles y cordones, un trabajador de Ecohabitat halló una billetera en uno de los depósitos de residuos ubicado en Lautaro y Juan B. Alberdi. Según dijo, inmediatamente tomó todos los recaudos para que la empresa a la que pertenece ubicase al titular de los documentos que contenía. Se trata del servidor Antonio Gaona, de 36 años, casado y padre de siete hijos. De nacionalidad paraguaya, Gaona hace dos años que pertenece a Ecohabitat y vive en Quilmes. El centro de su radio de acción está en la avenida Rivadavia y Carabobo. Un buen ejemplo.
Calle bombardeada
La avenida Segurola, entre el 3000 y el 3300, da la sensación de haber recibido un bombardeo intenso. Hay baches por doquier, difíciles de esquivar, afirman los vecinos.
Los parroquianos del Jardín de Buenos Aires también se mostraron un tanto quejosos por otras situaciones que los afectan en la vida cotidiana, tales como -aseguraron- "el desastre que presentan las veredas".
Alberto Fernández sostuvo que da la impresión de que el Centro de Gestión 10, al que pertenece la zona, no efectúa los relevamientos de los problemas.
Mostró cómo a una cuadra de esa dependencia hay veredas con una porción peligrosa de ausencia de baldosas, circunstancias que se repiten en otros lugares.
Trampa peatonal
En Libertad 567 existe una verdadera trampa para los desprevenidos peatones. Junto a una caja de inspección de telefonía falta una de las baldosas, lo que deja un hueco que da al vacío. La peligrosidad está en que por el agujero que queda en la vereda pasa perfectamente un pie, un zapato número 45. Los que observaron el detalle de este despropósito alertaron acerca de que si alguien "mete la pata" allí, hasta podrá introducir toda la pierna.
Reforestar
"Las autoridades de la ciudad exteriorizaron su preocupación por el estacionamiento de automóviles y anunciaron diversos planes de construcción de playas debajo de algunas plazas y paseos", apuntó Oscar Edgardo García, de Marcos Paz 3937, de Villa Devoto.
Este vecino consideró que tan importante como eso es encarar planes de plantación de árboles en esos espacios verdes para mejorar de ese modo el medio ambiente.
"Esto es así -dijo García- porque vemos con tristeza que ante cada temporal que azota a la ciudad, se pierden añosas especies sin que se reemplace. Toda una negligencia.
"La otrora bien forestada Plaza Arenales, de Villa Devoto, es tan sólo uno de los claros exponentes de esto", opinó el vecino de Villa Devoto.





