Prorrogarían un año el actual presupuesto de la Ciudad

Los diputados porteños no tratarán las erogaciones hasta febrero o marzo próximos
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23 de diciembre de 2001  

La imprevisibilidad de la economía argentina en un plazo corto o mediano podría afectar, indirectamente, la planificación de la Ciudad de Buenos Aires. Ante la difícil decodificación del futuro inmediato, la Legislatura porteña no trataría sino hasta febrero o marzo próximos el presupuesto para 2002.

El problema es que, en el caso de que esto suceda y de que la situación obligue a replantear por segunda vez el presupuesto, el Gobierno de la Ciudad elegiría no corregirlo nuevamente y, en cambio, reprogramaría el presupuesto actual. Esto es: retocaría el paquete votado para 2001 y evitaría que pase por la Legislatura.

Esta facultad está especificada en la ley 70, donde, en el artículo 51° figura que, si al 31 de diciembre no se aprueba el presupuesto del año inmediatamente posterior, se prorroga automáticamente el presupuesto en curso y se le da al Poder Ejecutivo la facultad de ajustarlo.

En un principio, la administración Ibarra tenía la intención de que el presupuesto para 2002 se aprobara antes de fin de año, pero no encontró demasiado eco en la Legislatura.

"Sería como aprobar un presupuesto virtual. Nadie sabe lo que puede pasar en una semana", señaló el peronista Jorge Argüello.

Sin embargo, la posición original del Frepaso y de parte del radicalismo era insistir en la sanción antes de fin de año. Hasta que el ala delarruista de la UCR se opuso. El líder del bloque radical, el justamente delarruista Fernando Caeiro, corporizó la defensa de la suspensión hasta nuevo aviso: "No hay reglas claras en este contexto y, así, se hace imposible votar un presupuesto. No sabemos ni el sistema monetario que vamos a tener".

Ante las urgencias del caso, el bloque aliancista mantuvo una reunión anteayer por la tarde. Allí, las partes se acercaron tanto que hasta el ibarrista Ariel Schifrin aceptó la posibilidad de la prórroga: "La verdad es que no podemos planificar a mediano plazo. En todo caso, lo que debemos votar son instrumentos para que el Ejecutivo no tenga las manos atadas y pueda trabajar".

En esa dirección avanzaron, entonces. En principio, quedó en el aire la idea de que el presupuesto no se sancionará sino hasta "febrero o marzo", como anticipó Schifrin.

"Está bien, porque de otra manera lo que pueda votarse ahora lo más probable es que deba ser reacomodado después. La versión de que Buenos Aires es diferente hace agua. No es una isla, y la caída en la recaudación fiscal lo demuestra", analizó Argüello.

Ahí estuvo de acuerdo Schifrin: "No podés planificar cuando no sabés cuánto dinero va a entrar y, en consecuencia, cuánto puede salir".

En todo caso, el temor resultaba qué hacer en enero y febrero si el presupuesto no se vota sino en marzo. Con qué márgenes manejarse.

"No hay precipicio. Está contemplado que corre el presupuesto anterior", aclaró el secretario de Hacienda, Miguel Pesce.

A pesar de ello, el funcionario radical aclaró que el Ejecutivo necesitaría ciertas facultades especiales para tiempos de crisis. "No nos olvidemos de que la caída de la recaudación fue muy fuerte y que la proyección es que seguirá cayendo", advirtió Pesce.

Dicho de otra manera, si no se sanciona el presupuesto en tiempo y forma, el objetivo es que la Legislatura al menos apruebe algunas leyes de emergencia.

"Debemos otorgarle al Ejecutivo los instrumentos legales para que no vea afectada su gobernabilidad", confirmó Caeiro. Reglas especiales serían, por ejemplo, aprobar los fondos para licitar los reservorios o sancionar una ley de política tributaria.

Ahora, el otro problema se suscitaría en el caso de que la economía nacional sufra alguna modificación sustancial. En ese contexto, el presupuesto que actualmente se encuentra en la Legislatura resultaría anacrónico.

El tema es que Hacienda ya elaboró, oportunamente, dos presupuestos. El primero debió ser retirado y modificado luego de que la recaudación cayó un 18 por ciento en octubre último y un 15 por ciento al mes siguiente.

"Realizar un presupuesto lleva tiempo, y discutirlo y aprobarlo, después, lleva más tiempo aún", explicó Pesce. "El año último, el estudio del presupuesto antes de su sanción nos llevó un mes y cinco días", recordó Argüello.

Esto tiene una lectura clara: un presupuesto no discutido hasta marzo próximo (las elecciones nacionales serán el 3 de dicho mes) significa que no será sancionado antes de abril.

"Pero así no tiene sentido perder tiempo en armar otro. Si trabajamos tres o cuatro meses con el presupuesto del año anterior, directamente lo ajustamos para todo el 2002 y listo", confesó Pesce.

Así las cosas, afectada por la crisis nacional e inmovilizada por un futuro incierto, es posible que la Ciudad de Buenos Aires no conforme un presupuesto para el año próximo. En su lugar, sancionaría leyes especiales para que, de alguna manera, Ibarra no vea afectado el margen de maniobra de su gobierno. Y nada más.

Atrapados por la crisis

"Votar ahora el presupuesto es como tratar algo virtual. Todo lo que se sancione ahora en este sentido va a tener que ser reacomodado más adelante. Hay que esperar hasta el año próximo para ver qué pasa con la economía."

"Ya elaboramos dos presupuestos diferentes. Si ahora los diputados esperan hasta febrero o marzo para tratar uno nuevo, no tiene sentido que perdamos tiempo en rearmarlo y rediscutirlo. Lo lógico sería ajustar para todo el año el presupuesto 2001."

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