
Rescataron los restos fósiles de un gliptodonte en pleno Belgrano
Los encontraron operarios que excavaban un túnel para el subte D debajo de la avenida Cabildo; se van a exhibir en la proyectada estación Juramento
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Pocas horas después de arrancar con su rutina diaria, los trabajadores que excavaban bajo la avenida Cabildo para construir el subterráneo se sentaron en ronda, mudos, alrededor de una carretilla: ahí habían llevado a upa, como un bebe, al fósil de un gliptodonte de más de un metro de largo que encontraron mientras hacían el túnel.
Se sabe que estos mamíferos rondaban por la zona hace 20 millones de años, pero es la primera vez que se informa sobre el hallazgo de uno en el barrio de Belgrano.
Los obreros lo encontraron a nueve metros de profundidad, debajo de la avenida Cabildo, entre las calles Olazábal y Blanco Encalada, a unos 70 metros de la cuenca del arroyo Vega.
En ese lugar se está abriendo un túnel de 14 metros de profundidad por donde pasará el subte cuando llegue por debajo de la avenida Cabildo hasta la calle Monroe.
Un cementerio enorme
Cuesta imaginar que debajo de las calles más céntricas de Belgrano descansan restos fósiles de animales que llegaron a pesar 400 kilos y medir cuatro o cinco metros.
Pero Fernando Novas, uno de los paleontólogos del Museo Argentino de Ciencias Naturales, aseguró que hay muchas piezas de este tipo bajo la ciudad.
"Florentino Ameghino, un estudioso de los animales prehistóricos, decía que Buenos Aires es un enorme cementerio. Está lleno de restos fósiles, lo que pasa es que en la Capital no se hacen excavaciones para rescatarlos y muchas veces quienes los encuentran no quieren avisar por miedo a que se suspendan las obras para seguir buscando", comentó Novas, que es jefe del laboratorio de Anatomía Comparada en el museo.
El paleontólogo elogió la decisión de la empresa Subterráneos de Buenos Aires de rescatar el fósil: "Podrían haber mirado para otro lado y seguir rompiendo, pero es importante que lo hayan rescatado porque cada vez más estas piezas atraen la atención de la gente. Hoy en día, los animales prehistóricos son la vedette de los museos", comparó.
Los gliptodontes eran mamíferos gigantes, parecidos a los armadillos. Comían hierbas y podían alcanzar un tamaño equivalente al de un auto pequeño.
Hay pruebas de que estos bichos llegaron a convivir con el hombre, ya que aparecen en leyendas de los indios patagónicos.
También se sabe que existían hace unos 20 millones de años y que desaparecieron hace alrededor de 20.000 años.
El caparazón del gliptodonte de Belgrano tuvo una suerte proporcional a su tamaño: a pesar del ruido y la oscuridad que hay en el túnel, la carcasa se salvó de que los martillos neumáticos de los operarios la convirtieran en trizas.
Uno de los obreros relató que estaban trabajando como siempre cuando golpearon contra algo muy duro, que no se rompía: "Cavamos alrededor y lo sacamos. Parecía de otro mundo, nunca habíamos visto algo así, no sabíamos qué animal era. Nos quedamos en silencio mirándolo", resumió el operario, tratando de controlar el entusiasmo.
En la vitrina
Cuando se inaugure la estación Juramento, del subte D, los vecinos podrán ver el caparazón del gliptodonte en vivo y en directo, porque se planea armar una vitrina para exhibirlo en forma permanente cerca del lugar donde se lo encontró.
Alejandro Nazar Anchorena, presidente de Subterráneos de Buenos Aires, está muy entusiasmado con la idea. Aseguró que en coordinación con el Museo de Ciencias Naturales se van a encargar de que el caparazón reciba los tratamientos que habitualmente se les hacen a estas piezas para que no se desgasten.
El plan es que el gliptodonte sea exhibido junto con los restos de otros animales que habitaron la zona en la misma época.
"Queremos que las nuevas estaciones de subte tengan un sentido cultural, que transmitan algún mensaje y no sirvan sólo para esperar el tren", dijo Nazar Anchorena.
A medida que se tranquilizan los ánimos de los operarios, la obra retoma su ritmo habitual. Pero ahora trabajan con precauciones por si aparece otro fósil.
"Sabemos que a medida que nos acercamos al arroyo Vega hay más posibilidades de encontrar otros restos, por eso se está trabajando con mucho cuidado", dijo el director de la obra, Daniel Quinteiro.
Esta es la primera vez que se rescata el fósil de un animal durante la construcción de un subterráneo.
Pero quienes tienen experiencia en el tema aseguran que no es el primer hallazgo: "Anteriormente se seguía de largo por temor a que frenaran la obra. Es la primera vez que se decide parar y recuperar la pieza", dijo Nazar Anchorena.
En diciembre último, los constructores de un hotel en Puerto Madero ocultaron el hallazgo de los restos de un buque del siglo XIX.
En la construcción de la línea E se hallaron monedas de oro, y en la Manzana de las Luces, restos de utensilios de uso diario en la época de la colonia.
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