
Retornaron los suecos tras repetir la hazaña de Otto Nordenskjöld
Emocionados, visitaron sitios históricos
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Cien años después de que el sueco Otto Nordenskjöld recorrió la Antártida, 120 compatriotas del expedicionario repitieron la travesía.
El momento de mayor emoción se vivió en la templada mañana del martes 29 de enero. Los turistas suecos, entre los que se encontraban siete nietos y un bisnieto de Nordenskjöld, arribaron a la cabaña ubicada en Cerro Nevado (Snowhill), al este de la península antártica. Allí, el científico sueco vivió durante dos años junto con otras cinco personas, entre las que se encontraba el joven alférez José María Sobral, primer argentino en pisar suelo polar.
"Al llegar a la choza, un enorme pingüino emperador nos recibió en la entrada. Pensamos que era una señal de Nordenskjöld, que nos estaba esperando para darnos la bienvenida", bromeó Otto Goldberg, presidente de la Asociación Polar sueca, quien también participó del viaje conmemorativo.
Los tres primeros en ingresar fueron Goldberg, el empresario Lars Wiklander y el argentino Ricardo Capdevila, director de museos del Instituto Antártico Argentino y encargado de la preservación del lugar.
El resto fue entrando en grupos de cuatro personas, dado que el lugar es pequeño y el suelo está agrietado. Muchos aprovecharon para mandar postales a sus familiares con la estampilla de la cabaña, creada especialmente para la ocasión.
El miércoles último, por la mañana, Goldberg y Capdevila fueron recibidos por la embajadora sueca, Madelene Stršje-Wilkens, y el titular del Instituto Antártico Argentino, Enrique Marschoff, para relatarles detalles de la travesía.
Los 120 suecos habían partido para la Antártida el 25 de enero último en el barco Polar Star y volvieron el domingo 3 de febrero. Actualmente, la mayoría de ellos se quedó de visita en nuestro país, y está recorriendo las cataratas del Iguazú y parte de la Patagonia.
Durante el viaje, también conocieron la ciudad de Ushuaia, donde fueron recibidos por las autoridades. En la Antártida visitaron la Base Marambio, bahía Esperanza y la isla Paulet, donde visitaron los restos de la choza donde se refugiaron otros de los expedicionarios que acompañaron a Nordenskjöld. Ayudados por un clima benigno, pudieron realizar el itinerario previsto, sin modificaciones.
Nordenskjöld viajó a la Antártida en 1901 en el barco Antartik, junto con otros 28 hombres. Originalmente, el grupo pensaba quedarse allí durante un año realizando estudios científicos.
Pero cuando el Antartik los fue a buscar, se hundió aprisionado entre los hielos. Por esa razón debieron permanecer allí hasta el 7 de diciembre de 1903, cuando fueron rescatados por la corbeta Uruguay, al mando del teniente Julián Irízar.
Exposición naval
Como parte de los festejos por el centenario de la gesta de Nordenskjöld y sus hombres, en abril próximo se realizará en el Apostadero Naval Buenos Aires una exposición sobre la aventura, que una vez concluida recorrerá las principales universidades del país.
La expedición realizada por los turistas suecos fue un homenaje a la travesía de Nordenskjöld. En la cabaña donde habitó, que fue restaurada por el Instituto Antártico Argentino, aún quedan ropas y pertenencias de los aventureros. Especialistas de la organización viajan todos los veranos para preservar el lugar.
La única mala noticia del viaje fue encontrar la cerradura de la puerta de la choza forzada y una botella de vino de una marca nacional a medio tomar en su interior, lo que demuestra que alguien violó este monumento del patrimonio histórico nacional.
"Es un serio crimen, esperemos encontrar al culpable", coincidieron Goldberg y Capdevila.
Más allá de este mal momento, el sueco no dudó en calificar la travesía de "muy exitosa, interesante e inolvidable para todos los que pudimos repetir una parte de la aventura del pionero Nordenskjöld".
Matrimonio
- "¿Querés casarte conmigo?" El sueco Daniel Nordenskjöld no pudo elegir mejor lugar. En la Antártida, junto a la cabaña en Cerro Nevado donde su bisabuelo Otto sobrevivió al impiadoso invierno, Daniel, de 31 años, le propuso matrimonio a su novia, Angélica. Tras la sorpresa inicial, todos brindaron con champagne y festejaron la inesperada buena noticia bajo el gris cielo del polo sur.




