
Sin balnearios y sin carpas, Las Gaviotas "admite" mascotas
Una ordenanza lo impide, pero muchos turistas llevan sus perros hasta las amplias playas
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LAS GAVIOTAS.- Las playas de esta zona de la costa se diferencian de las de Pinamar y Cariló por su amplitud -no hay balnearios ni carpas- y por la presencia de mascotas entre los veraneantes.
"Elegí venir aquí porque podemos traer a Bianca. Alquilamos una cabaña por quince días y, si nos prohibían traerla, no hubiésemos venido porque son muchos días como para dejarla con alguien", explicó Juan Pablo, de Buenos Aires, mientras la pequeña Bianca, atada de una correa a la sillita playera en la que estaba Mariela, su esposa, jugaba con Agustín, de dos años.
Las Gaviotas pertenece al partido de Villa Gesell, en el que rige una ordenanza que prohíbe la presencia de mascotas en las playas. Sin embargo, la inexistencia de balnearios y la amplitud del lugar permiten algunas excepciones. Una ordenanza similar impide también en Pinamar que los perros compartan la playa con los bañistas.
"Tenemos obligación de cumplir la ordenanza, por eso no permitimos la entrada de mascotas", dijo a LA NACION el presidente de la Asociación de Concesionarios de Balnearios de Playa, Gustavo Gorosterrazu. De todas formas, "siempre hay algún turista que introduce su mascota escondida en el bolso y la mantiene en la carpa hasta que ladra y algún vecino se queja", contó Rosa Boero, directora de Turismo de Pinamar.
En otro sector de la playa Las Gaviotas el pelo negro de Tobías contrastaba con el brillo de la arena; se lo veía cómodo sentado junto a su dueña, Elisabet Chebez, de Tigre. Tobías es un ovejero belga que vacaciona en esta playa durante el verano. "Acá se entretiene mucho; le pongo una correa bien larga y juega con la arena", contó Chebez.
"Antes íbamos a Miramar, pero no nos dejaban llevar a nuestra cocker a la playa, nos mandaban a una parte llena de rocas y decidimos no ir más", dijo Fernando Presmanes, que desde hace seis años elige Mar de las Pampas como destino para descansar con su esposa y sus hijos.
Pero veranear con una mascota implica un compromiso hacia los demás. "Hay un grado de responsabilidad de los que andan con perros que no siempre se cumple. Algunos tapan con arena lo que hace el perro, pero no está bien. Yo, si salgo a caminar con Ema -una cocker- llevo una o dos bolsitas en los bolsillos del short para recoger lo que ella pueda llegar a hacer. Es una educación que es difícil de encontrar", explicó Presmanes, y agregó: "Nosotros tratamos a Ema como a un integrante más de la familia".
Para no perderselo
Arte playero
- Artistas miembros de Convergencias de Pinamar inauguran una instalación en honor a la tradicional lona playera. En Bunge, frente al hotel Playas.
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