Soy especialista en medicina del sueño: Estas son las señales de que tenés un problema real de sueño
Si estás cansado todo el tiempo, puede que no seas simplemente alguien que duerme mal. Podrías tener una condición médica
9 minutos de lectura'

WASHINGTON.- Siempre estoy cansado. Intento priorizar el sueño pero siempre termino agotado a pesar de mis mejores esfuerzos. ¿Por qué nunca me siento bien descansado?
Para millones de personas, dormir mal se volvió tan normal que ya no lo reconocen como un posible problema médico. Al cansancio constante se lo atribuye al estrés. Los ronquidos que suenan como un tren se convierten en un chiste familiar en la mesa. Intentar no dormirse durante esa reunión semanal significa que tu trabajo es aburrido.
Todas estas señales apuntan a un posible trastorno del sueño. Sin embargo, la mayoría de las personas sigue como si nada y las ignora.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y los investigadores del sueño estiman que entre 50 y 70 millones de estadounidenses tienen un trastorno del sueño activo, y la mayoría no sabe que lo tiene.
Como especialista en sueño que trata principalmente a personas con insomnio crónico, puedo decir con confianza que incluso los trastornos del sueño comunes siguen estando subreconocidos, subdiagnosticados y subtratados.
Los trastornos del sueño merecen atención médica y, a menudo, son altamente tratables. Estos son los más comunes (por cierto, hay más de 80 trastornos clínicos del sueño) y las señales de que podrías tener alguno.
Insomnio
El trastorno de insomnio se define como la dificultad para conciliar el sueño, mantenerlo o despertarse demasiado temprano al menos tres noches por semana durante al menos tres meses. Causa un deterioro real en la vida diaria.
El insomnio de conciliación es la incapacidad de quedarse dormido dentro de un plazo razonable (30 minutos) después de acostarse, mientras que el insomnio de mantenimiento implica despertarse durante la noche y tener problemas para volver a dormir (durante 30 minutos o más) o despertarse mucho antes de lo deseado.
El insomnio puede ser agudo, durar de días a semanas, generalmente provocado por un factor estresante identificable y a menudo se resuelve por sí solo, o crónico, persistir tres meses o más y típicamente requerir intervención.
Décadas de investigación epidemiológica sugieren que entre el 10% y el 15% de la población general cumple con los criterios para el trastorno de insomnio crónico, con tasas más altas entre mujeres, adultos mayores y personas con condiciones de salud mental concurrentes.

Señales adicionales del trastorno de insomnio:
- Sentirse agotado, incluso después de una noche completa de sueño.
- Experimentar con frecuencia irritabilidad, bajo estado de ánimo, cambios de humor, dificultad para concentrarse o prestar atención o problemas de memoria.
- Temor o ansiedad a medida que se acerca la hora de dormir.
- Sentirse agotado al acostarse, pero en el momento en que la cabeza toca la almohada, estar completamente despierto (“cansado pero activado”).
El tratamiento estándar de oro es la terapia cognitivo-conductual para el insomnio, también conocida como TCC-I, aunque otras formas de terapia del sueño así como ciertos medicamentos también pueden ser apropiados.
Apnea obstructiva del sueño (AOS)
La apnea obstructiva del sueño es una condición médica en la que los músculos de la garganta se relajan durante el sueño, causando que la vía aérea se estreche o se cierre por completo, lo que a menudo se manifiesta como ronquidos, aunque no es necesario roncar para tener AOS. A medida que la vía aérea colapsa, la respiración se detiene (a veces por unos segundos, a veces más) hasta que el cerebro despierta parcialmente al cuerpo para restaurar el flujo de aire. Este ciclo puede repetirse cientos de veces por noche, fragmentando el sueño tan a menudo que la mayoría de las personas se despierta agotada.
Se estima que la AOS afecta a más de 30 millones de estadounidenses. Sin embargo, según múltiples análisis, entre el 80% y el 90% de los casos de AOS en Estados Unidos no se diagnostican cada año. Las mujeres están fuertemente subdiagnosticadas porque sus síntomas a menudo se presentan de manera diferente (fatiga, cambios de humor, insomnio, dolores de cabeza matutinos) en comparación con los hombres, que son más propensos a roncar fuerte o jadear o ahogarse.
Escucho esto todo el tiempo de mujeres en mi consultorio. No encajaban en el estereotipo típico de AOS y, en cambio, sus síntomas se atribuían a depresión, problemas de tiroides, estrés u otro trastorno del sueño.

Señales adicionales de AOS:
- Despertarse con la boca seca, dolor de garganta o dolores de cabeza.
- Somnolencia diurna excesiva.
- Despertarse frecuentemente para usar el baño durante la noche (conocido como nicturia; esto sucede cuando las apneas tensan el corazón y el cuerpo libera más de una hormona que aumenta la micción).
- Dificultad para concentrarse, problemas de memoria o lentitud cognitiva.
- Mayor irritabilidad, cambios de humor, ansiedad o depresión que no se resuelven completamente con el tratamiento.
- Antecedentes de insomnio crónico, particularmente dificultad para mantener el sueño.
- Presión arterial alta o problemas cardíacos que son difíciles de controlar.
La apnea del sueño a menudo se trata con terapia de presión positiva continua en la vía aérea, que implica usar una máquina de respiración que mantiene las vías respiratorias abiertas mientras se duerme, aunque otras terapias e incluso la cirugía pueden ser útiles para algunos. Los cambios en el estilo de vida, como la pérdida de peso y evitar el consumo de alcohol, también pueden ayudar.
Síndrome de piernas inquietas (SPI)
El síndrome de piernas inquietas, también conocido como enfermedad de Willis-Ekbom, se caracteriza por una necesidad irresistible de mover las piernas (y/o los brazos), generalmente acompañada de sensaciones incómodas: hormigueo, pinchazos, tirones, dolor, ardor, picazón o una inquietud interna indescriptible.
Los síntomas surgen o empeoran en reposo, y moverse, estirarse o caminar generalmente brinda un alivio temporal. Es profundamente incómodo, de una manera que hace que quedarse quieto se vuelva imposible y conciliar el sueño sea extraordinariamente desafiante.
Una investigación publicada en el Journal of Global Health estima que el SPI afecta entre el 7,2% y el 11,5% de la población general, aunque los datos sugieren que en gran medida no se diagnostica o no se diagnostica hasta años después del inicio de los síntomas.
Debido a que el SPI no puede detectarse visualmente en pruebas estándar y la sensación es difícil de explicar, durante mucho tiempo se lo descartó como algo psicológico o simplemente como “dolores de crecimiento”.

Señales adicionales de SPI:
- Tu pareja de cama se queja de que pateás o sacudís las piernas (y/o los brazos) repetidamente durante el sueño.
- Somnolencia diurna excesiva, cambios de humor, lentitud cognitiva y mayor ansiedad o depresión.
Los medicamentos anticonvulsivos y los suplementos de hierro de venta bajo receta pueden ayudar, al igual que tratar otras condiciones de salud e intervenciones en el estilo de vida como ejercicio regular, comer bien, evitar estimulantes, masajes, ropa de compresión, compresas frías o calientes y suplementos de magnesio.
Trastornos del ritmo circadiano sueño-vigilia
Los trastornos del ritmo circadiano sueño-vigilia, o TRCSV, ocurren cuando el reloj biológico interno de una persona (que rige el momento del sueño, la liberación de hormonas, la temperatura corporal y docenas de otras funciones fisiológicas) está desalineado con el entorno externo o el horario de sueño deseado de la persona. Estos no son trastornos de la calidad del sueño en sí, sino del momento del sueño.
Esto puede resultar en un horario de sueño-vigilia muy diferente de las normas sociales típicas, ya sea que eso signifique que no podés conciliar el sueño hasta muy tarde en la noche sin importar cuán temprano lo intentes, o que te da sueño temprano en la noche y te despertás muy temprano en la mañana.
Una revisión de una investigación publicada en el Journal of Clinical Neurophysiology encontró que hasta el 3% de la población adulta tiene un TRCSV, con tasas que alcanzan del 7% al 16% entre adolescentes y adultos jóvenes. La revisión también señaló que los TRCSV se diagnostican comúnmente de forma errónea como otros trastornos del sueño.
Señales adicionales de los trastornos del ritmo circadiano:
- Te identificás como un “trasnochador extremo” o un “madrugador extremo”.
- Cuando se te permite dormir libremente en vacaciones o días no laborales, cambiás a un horario drásticamente diferente.
- Trabajás en turnos rotativos y luchás por dormir cuando tenés la oportunidad, a pesar de sentirte agotado.
- Te dijeron que tenés insomnio, pero los medicamentos para dormir o los consejos estándar de higiene del sueño no ayudaron.
- Tu “insomnio” o “fatiga” nunca respondió completamente al tratamiento.
El mejor “tratamiento” es adaptar tu estilo de vida para que puedas dormir dentro de tu ventana biológica natural de sueño-vigilia. Cuando eso no es posible, la gestión del ritmo circadiano (por ejemplo, microdosis de melatonina, terapia de luz brillante) o estrategias conductuales, como la TCC-I, pueden ser apropiadas.
Qué hacer si sospechás de un trastorno del sueño
Si alguna de las señales descritas anteriormente te resulta familiar, y especialmente si ocurrieron durante más de unas pocas semanas, el primer paso es hablar con tu médico y preguntar específicamente sobre los trastornos del sueño.
No digas simplemente que estás cansado o que no podés dormir. Sé específico: describí cuándo ocurren los problemas, cuánto tiempo llevan, cómo afectan tu funcionamiento diurno y si tu pareja de cama notó algo inusual.
A partir de ahí, tu médico puede derivarte a un especialista en sueño (o puede que necesites pedir directamente una derivación), que puede realizar una evaluación exhaustiva del sueño y, cuando sea apropiado, un estudio del sueño. La lista anterior no es exhaustiva; otros trastornos del sueño, como la narcolepsia y la hipersomnia idiopática, son menos comunes pero también pueden causar somnolencia diurna excesiva a pesar de haber registrado muchas horas en la cama, y requieren un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Si estuviste agotado durante meses o años, y los consejos estándar de higiene del sueño no ayudaron a mejorar tu descanso, no estás fallando en dormir. Tus problemas de sueño probablemente no sean “solo estrés” o “solo cómo sos”, y tu agotamiento no es una medalla de honor. Tus problemas con el sueño merecen más atención.
Sarah Silverman, PsyD, es psicóloga del sueño y especialista en medicina conductual del sueño en práctica privada, especializada en la salud del sueño de la mujer y el insomnio.
Otras noticias de Descanso
1Euforia en Austria: argentinos festejan con una histórica “choripaneada” en Viena
2El baile de bodas entre padre e hija se moderniza
3De Berisso a Lituania: su empresa quebró y empezaron de cero en Europa, de la mano de recetas argentinas tradicionales
4“Si uno hace esto, puede cambiar los resultados”: el programa que logra que chicos de Chaco mejoren en lectura y comprensión






