
Un raro panadero con 13 armas de fuego
Tenía registradas armas cortas y largas
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Francisco Zurrón, al fallar el disparo que hizo con su pistola Bersa Thunder 9 milímetros contra el ladrón que acababa de robarle 300 pesos, y acertar, en cambio, en el cuello de una vecina suya, no se condice con la presunción de experticia en el tiro que sugiere el verdadero arsenal que el panadero tenía en su domicilio de Ruiz de Ocaña 3634, en Remedios de Escalada.
En el legajo que de él tiene el Registro Nacional de Armas (Renar), al que tuvo acceso LA NACION, consta que Zurrón tenía en su poder 13 armas de fuego, entre ellas, cinco pistolas calibre 9 milímetros, dos de calibre 40, un revólver Smith & Wesson calibre .357 y una escopeta Víctor Sarasqueta de doble caño yuxtapuesto y calibre 16, todas de alto poder y de más probable uso defensivo que de tiro deportivo, según la opinión de los expertos.
Ayer, una vez que llegó el oficio al Renar en el que la justicia de Lomas de Zamora requirió los antecedentes registrales de Zurrón, en el Renar se le dio de baja preventivamente como legítimo usuario de armas, condición cuya vigencia ostentaba desde noviembre de 2004 (la última renovación), y hasta el mismo mes de 2009.
Fuentes de ese organismo explicaron que en las próximas horas el fiscal a cargo del caso debería requerir el secuestro de las armas, cuyo domicilio de guarda, según el legajo del Renar, es el mismo que aquel en el que comenzó la tragedia de ayer.
Según el legajo al que tuvo acceso LA NACION, Zurrón tenía, hasta el 2 de diciembre de 1999, un revólver Rubí calibre 32, letal, aunque menor, según los expertos. Algo debió haber ocurrido en la vida de este panadero por ese tiempo, pues se deshizo legalmente de esa arma (la transfirió) y registró en el Renar una carabina semiautomática Bataan calibre 22.
Compra "compulsiva"
Ese mismo mes sumó otras dos armas de alto poder: la Bersa 9 milímetros que usó ayer, y la escopeta calibre 16 tiro a tiro y doble caño. Al mes siguiente, enero de 2000, sumó una pistola Tanfoglio calibre 40 y una Bersa 22.
Cuatro serían las armas que Zurrón sumaría a sus arcas ese año: dos pistolas austríacas Glock, una de calibre 40 y otra 9 milímetros.
Al año siguiente, tres armas más acrecentarían su colección: una escopeta Remington calibre 12, una pistola Ballester Molina calibre 22, y otra Glock 9 milímetros. Ese mismo 2001, el panadero dio de baja y transfirió una pistola Colt 45.
Ya en 2002, los precios de las armas -empujadas por un dólar que se disparaba hacia arriba tras la caída de la convertibilidad- aumentaron vertiginosamente, mas Zurrón pudo adquirir las últimas tres armas para terminar de dotar su arsenal: la tercera Glock 9 milímetros, el revólver S&W de doble acción y otra 9 milímetros, esta vez de la fábrica brasileña Taurus.
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