
Un turista argentino murió en Brasil alcanzado por un rayo
Estaba en Laguna con su esposa y lo sorprendió una tormenta en la playa
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LAGUNA, Brasil.- Parado sobre la arena de la orilla, el cordobés Gerardo Argüello disfrutaba de la vista del mar inmenso en la playa santacatarinense de Laguna, 100 km al sur de Florianópolis. Eran las 17 del viernes 9 de enero y esa imagen era la última que vería en su vida.
El tiempo cambió de repente. Una tormenta eléctrica se impuso al sol que brillaba hasta ese momento en este destino no demasiado explotado del litoral brasileño y de nada sirvieron las advertencias de su esposa, Adriana. Argüello, de 48 años, fue alcanzado por la descarga de un rayo que cayó a pocos metros de él.
"La esposa corrió y lo abrazó, pero él se desplomó, sin vida. Tenía el rostro y los brazos rojos y el costado del cuerpo negro. Dos guardavidas militares y una médica que estaban en la playa le hicieron resucitación cardiopulmonar y reaccionó. La ambulancia se lo llevó con vida. Pero falleció días después", relató a LA NACION Rubia Thomé, una guardavidas civil que el día de la tragedia trabajaba junto con sus compañeros en la casilla de guardavidas Nº 1, una de las cuatro apostadas en la extensa playa de Laguna, donde ayer también reinaba el mal tiempo.
Según explicó a LA NACION el cónsul argentino en Florianópolis, Alberto Coto, Argüello había llegado en ómnibus desde Córdoba, como parte de un contingente turístico. El hombre ingresó en el hospital local de Bom Jesus dos Passos y, luego, por la gravedad de caso, fue trasladado al Hospital Socimed, en Tubarão, situada a 26 km de Laguna. Tras permanecer cuatro días internado en terapia intensiva, falleció en la noche del martes, dijo Coto.
Hasta el cierre de esta edición, su cuerpo todavía no había sido repatriado a la Argentina. En cambio, anteayer salieron de regreso hacia Córdoba su esposa y una de sus tres hijas, quien, luego de la tragedia, viajó a estas playas para acompañar a su madre.
Según declaró a medios locales uno de los médicos del Hospital Socimed que atendió a Argüello, Eduardo Paiva Godinho, "la descarga eléctrica provocada por el rayo comprometió las funciones cardiovasculares y neurológicas del paciente que, después de sufrir una arritmia cardíaca seguida de un paro, padeció un edema cerebral y una encefalopatía anóxica [bajo tenor de oxígeno en el sistema nervioso central]".
El cuadro fue grave desde el principio y culminó con la muerte del turista argentino. "Yo estuve en permanente contacto con el guía que los acompañaba para garantizar que tuviera asistencia médica adecuada. El matrimonio estaba cubierto por Assist Card. El seguro cubrió los gastos médicos, pero no la repatriación del cuerpo", informó el cónsul Coto, y aclaró que la Cancillería no se ocupa del traslado de restos.
Por eso, admitió, que anteayer por la mañana tuvo un entredicho telefónico con la viuda, cuando ella exigió al diplomático un avión sanitario para realizar el trámite y recibió una respuesta insatisfactoria.
En Córdoba
Ayer, en el hogar de los Argüello reinaban el dolor, la angustia y el desconsuelo, pero también la indignación y la impotencia por lo que califican de una "actitud desconsiderada" del cónsul Coto para la repatriación de los restos. La viuda, Adriana Cebrian, y su hija Daniela (26) regresaron ayer por la madrugada. En Córdoba habían quedado las otras dos hijas del matrimonio Alicia, de 22, y Lorena, de 28.
Argüello trabajaba en una fábrica de caucho y la esposa en un supermercado. "Somos gente de trabajo. Compraron el viaje en cuotas para disfrutar de las vacaciones, pero terminó mal", dijo Lorena. El féretro llegará al país entre mañana y el miércoles gracias que el gobierno de Córdoba facilitará los recursos para el traslado.
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