Vecinos cada vez más atemorizados

En diversos barrios de la Capital denuncian asaltos y reclaman una respuesta de las autoridades
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27 de mayo de 2003  

-Hola, ¿diario LA NACION?

-Sí.

-Quisiera saber si un equipo del diario estuvo trabajando en un hipermercado de Villa Lugano, porque me hicieron unas preguntas, me sacaron fotos, y aunque se identificaron como personal del diario, yo creo que pueden pertenecer a una banda de secuestradores y tengo miedo de que me saquen a mi hijo.

* * *

En algunos barrios del sur, del oeste, del centro o del norte de la Capital el temor de los vecinos es tal que desconfían de cualquiera que se les acerca, hasta por una consulta periodística, como en este caso. El diálogo transcripto ocurrió el miércoles último, luego de que LA NACION realizó una recorrida por La Boca, Villa Lugano, Versailles, Caballito, San Nicolás y Palermo.

"Me preocupan las villas que tenemos, que crecen cada vez más", dijo Silvia R., un ama de casa de 32 años cuyo pequeño hijo ingresaba a hacer compras en el hipermercado Jumbo, situado en el cruce de las avenidas Fernández de la Cruz y Escalada. Había accedido a la requisitoria, pero minutos más tarde llamó a LA NACION para verificar si efectivamente eran periodistas quienes la habían abordado. Sólo al recibir la confirmación se quedó tranquila.

La reacción de esta mujer es reveladora de una creciente sensación de inseguridad, compartida por numerosos vecinos, muchos de los cuales relatan episodios concretos, como los asaltos sufridos por Carlos Tuosto, un comerciante de 40 años, también de Villa Lugano."Mi local fue robado varias veces y las dos últimas quienes entraron no tenían cara de delincuentes, pero después exhibieron armas", relató.

"No se puede caminar ni de día ni de noche", afirmó Rubén Ibarra, empleado gastronómico, en la esquina de Del Valle Iberlucea y Olavarría, de La Boca. "Hay jóvenes drogadictos que piden y roban en la zona", agregó.

A pocos metros de allí, otra vecina del barrio, Judith Ibáñez, de 42 años, expresó: "Cuando trabajaba, todo el día tenía terror por mis dos hijos, que debían caminar cuatro cuadras hasta el colegio y, por eso, los hacía ir en remise. Ahora los acompaño yo".

Inés Kalleff tiene 60 años y hace 32 que vive en Versailles. "Hace un mes, venía caminando por la esquina de Juan B. Justo y Gallardo, cuando empezó un tiroteo con unos ladrones que entraron a robar en una concesionaria de autos. Tuve que refugiarme en un quiosco", contó y agregó: "La zona se ha vuelto terrible, porque estamos cerca de Fuerte Apache".

Aun con alarma

Con ella coincidió Carlos Satragni, de 50 años, encargado de un lavadero de autos situado en la avenida Juan B. Justo al 9400. "Acá, un par de veces rompieron los vidrios y entraron a robar. Ni siquiera les importó que sonara la alarma, pero por suerte no encontraron demasiado", se consoló.

El cielo amenazante no parecía amedrentar a quienes caminaban, pasadas las 17, por Acoyte, casi esquina Rivadavia, el centro neurálgico de Caballito. Allí las preocupaciones no pasaban por la meteorología. "Todo el tiempo actúan banditas de chicos que roban carteras", afirmó Silvia San Segundo, de 44 años, ama de casa. "Andan en bicicleta y atacan sobre todo a mujeres mayores", relató.

En una juguetería cercana, su encargada, Verónica, de 31 años, reclamó más presencia policial. "Nosotros tenemos custodia, pero no alcanza", dijo mientras atendía a una clienta.

La peatonal Florida es otra zona muy concurrida y también allí hubo quejas. "Ya me asaltaron dos veces, por eso siempre estoy muy atento", contó Luis Rizzo, empleado, de 47 años.

"Trato de salir de la oficina antes de las diez de la noche, porque a esa hora cualquiera se te viene encima sin darte cuenta", sostuvo Omar Castaño, un ingeniero de 44 años que vive en Avellaneda.

También se mostraron preocupados los vecinos de Báez al 700, en Palermo, donde el miércoles último un habitante del barrio mató a un delincuente que intentaba robar un vehículo. El propietario de un negocio, Bernardo Shapira, afirmó: "Tuvimos varias reuniones con representantes policiales, pero siempre nos contestan que no hay personal. Hemos pensado en contratar seguridad privada, pero es difícil de afrontar económicamente".

Más policías y otra legislación

Acerca de estos episodios, en la Policía Federal aseguran que se comprende la sensación de temor que se vive actualmente.

"A la gente no le sirve que le digan que bajaron o que casi no hay delitos graves en la Capital (secuestros, asaltos con toma de rehenes o robos seguidos de homicidios), pues los delitos menores son los que se repiten y la atemorizan; por eso, tratamos de poner más policías en la calle y ser más eficientes", dijo un oficial superior de la fuerza.

Sobre el crecimiento de la delincuencia, dicho jefe policial recordó las recientes declaraciones del flamante ministro de Justicia y Seguridad de la Nación, Gustavo Beliz, que aseguró: "Hace diez años, cuando era ministro del Interior, sólo había un diez por ciento de los delitos que se cometen hoy".

La misma fuente policial sostuvo que "lo cierto es que la realidad de hoy es otra. La mayoría del 85% de los ladrones que son atrapados in fraganti en la Capital recuperan la libertad y casi todos vuelven a delinquir. Es la hora de hacer una revisión de la legislación en favor de la gente, y creemos que eso es lo que piensan los nuevos funcionarios del Ejecutivo", opinó.

Testimonios

Carlos Tuosto

  • "Mi local fue asaltado varias veces, y las dos últimas quienes entraron no tenían cara de delincuentes, pero después exhibieron armas", contó este comerciante de Villa Lugano.
  • Inés Kaleff

  • "Hace un mes, venía caminando por la esquina de Juan B. Justo y Gallardo cuando empezó un tiroteo. Tuve que refugiarme en un quiosco", relató la vecina de Versailles, de 60 años.
  • Luis Rizzo

  • "Ya me asaltaron dos veces; por eso siempre trato de estar muy atento", expresó mientras caminaba por Florida al 100. Rizzo es un empleado, de 47 años, que trabaja en la zona .
  • Silvia San Segundo

  • "En Caballito actúan banditas de chicos que roban carteras. Andan en bicicleta y atacan sobre todo a mujeres mayores", dijo mientras caminaba por Acoyte, casi Rivadavia.
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