Viaje en solitario al mayor de los abismos

El director de Titanic, James Cameron, contó ayer su descenso hasta la Fosa de las Marianas, la zona más profunda de la corteza terrestre
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27 de marzo de 2012  

WASHINGTON.- La última frontera en la Tierra es un lugar desolado, inhóspito y muy parecido a la superficie lunar, dijo James Cameron, el director de Titanic y Avatar, dos de las películas más taquilleras de la historia, tras convertirse en la primera persona en explorar en solitario durante poco más de una hora la zona más profunda conocida en la corteza terrestre, a más de 10 km de profundidad en el océano Pacífico.

"Es muy lunar, muy desolado. Muy aislado", dijo el cineasta canadiense ayer durante una conferencia de prensa telefónica, horas después de regresar del Abismo Challenger, ubicado al final sur de la Fosa de las Marianas, al sudoeste de las islas de Guam, pertenecientes a los Estados Unidos, y al norte de Australia, en el Pacífico occidental.

Cameron alcanzó la zona más profunda conocida de la corteza terrestre, situada a 10.898 metros, a las 7.52 del lunes hora local (21.52 GMT del domingo), según informó la Sociedad National Geographic, que auspiciÓ la expedición. En su equipo también hay científicos del Instituto Oceanográfico Scripps y de la Fundación Alfred P. Sloan, entre otros.

"Me sentí como si, en el espacio de un día, hubiera ido a otro planeta y hubiera vuelto de regreso", dijo Cameron, para quien el fondo del mar es un "mundo extraño, completamente desolado". La experiencia de descender al "enorme abismo" de los océanos fue como "caer en la oscuridad, es algo que un robot no puede describir", agregó.

Muchas personalidades, como el aventurero y multimillonario Richard Branson, felicitaron a Cameron por su hazaña. "Lo que logró es increíble", dijo Branson a la agencia AFP por teléfono. Branson mismo tiene previsto visitar este año el fondo del Atlántico para explorar la fosa de Puerto Rico a bordo de su submarino, el Virgin Oceanic.

Esta fosa, a 8600 metros, no es tan profunda como la Fosa de las Marianas, pero nunca fue explorada por un submarino tripulado. "En el Atlántico nunca nadie llegó tan profundo", comentó entusiasmado Branson.

Una cicatriz en el océano

La Fosa de las Marianas, una cicatriz en forma de medialuna en el océano Pacífico, mide en promedio más de 2550 km de largo y unos 69 m de ancho y alcanza su mayor profundidad en el Abismo Challenger.

El viaje de Cameron se planificó durante casi ocho años en secreto y fue la primera expedición tripulada a esta fosa en más de medio siglo, tras el descenso por apenas 20 minutos del teniente de la marina estadounidense Don Walsh y el oceanógrafo suizo Jacques Piccard, el 23 de enero de 1960.

Cameron, de 57 años, se sumergió a bordo de un submarino de ocho metros de largo diseñado por él mismo, el Deepsea Challenger.

Tardó dos horas y 36 minutos en llegar al Abismo Challenger y permaneció allí durante 70 minutos, según National Geographic.

Problema hidráulico

El cineasta, que debió acortar la estancia prevista de seis horas por problemas con el sistema hidráulico del sumergible, recogió muestras para investigación en biología marina, microbiología, astrobiología, geología marina y geofísica.

Además, las imágenes registradas servirán para un documental en 3D que se emitirá en salas de cine y en el canal de National Geographic.

El director dijo que poder hacer este viaje fue para él "la culminación de un sueño de toda la vida".

El viaje de Cameron demuestra que "en 2012 todavía se están explorando lugares en gran medida desconocidos... Me complace decir que la edad de oro de la exploración y los descubrimientos continúa", dijo Terry García, de National Geographic.

Debido a su extrema profundidad, la Fosa de las Marianas está en perpetua oscuridad y la temperatura se sitúa ligeramente por encima del congelamiento, informó el equipo.

Cameron se preparó para la misión corriendo varios kilómetros diarios y practicando yoga para incrementar su flexibilidad y soportar el apretado compartimento del submarino, en el que tendría que pasar alrededor de nueve horas prácticamente sin moverse. El realizador lleva realizadas 72 inmersiones en su vida, 12 de ellas para filmar Titanic.

"Llegó un momento en que tuve que detenerme y decir: «Aquí estoy, en el fondo del océano, el lugar más profundo en la Tierra. ¿Qué significa esto»? -relató Cameron-. Me dediqué a mirar por la ventana y a apreciar lo que veía.'' Agregó que esperaba ver algún monstruo extraño, pero no fue así. Lo único que vio fueron criaturas diminutas parecidas a los camarones. Pero prometió regresar.

"Considero esto un comienzo -dijo-. El comienzo de la exploración de una nueva frontera."

El descenso tomó dos horas con 36 minutos, mientras que el regreso a bordo del submarino Deepsea Challenger de 12 toneladas tardó 70 minutos. La presión del agua en el fondo de la fosa es equivalente a miles de veces la presión atmosférica estándar a nivel del mar. Por esa razón, el batiscafo se comprimió 7 centímetros.

Agencias AFP y AP

Una operación riesgosa



Viajar al punto más profundo del océano es una operación de altísimo riesgo. Cameron lo sintetizó diciendo que es un lugar en el que "hay muchas maneras de morir". Los siguientes son algunos de los peligros que lo acecharon.

Implosión. Si se calculaban mal las proporciones de la esfera, al acercarse al fondo, con apenas un rezongo, la nave se hubiera aplastado súbitamente.

Falso contacto. Por un cortocircuito, una de las conexiones eléctricas del submarino podría haberse fundido y el agua hubiera irrumpido con enorme violencia en el interior.

Congelamiento. Si por alguna razón se quedaba enganchado en el fondo y los lastres no descendían, se hubiera producido una carrera contra el tiempo entre la duración del equipo de supervivencia y la posibilidad de morir congelado. Pero sólo tenía 60 horas de oxígeno y el agua está a casi 0°... de modo que el congelamiento hubiera ganado.

Incendios. Los dispositivos del submarino podrían haber desatado incendios que, por el oxígeno del interior, podrían haber crecido rápidamente. A pesar de que tenía un extinguidor en la esfera, podría no haber sido suficiente.

Grietas en la escotilla. Sehubieran extendido rápidamente a lo largo del grueso acrílico y luego... ¡Bang! Los instrumentos hubieran sido lanzados hacia adentro como pistones supersónicos.

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