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NUEVA YORK.- Como psiquiatra, veo cada vez más personas que buscan ayuda por una constelación familiar de problemas. Les cuesta mantenerse concentradas. A menudo olvidan cosas. Sufren de desorganización, inquietud e impulsividad. Luchan con las planillas y los memorandos, con la ropa sucia y la preparación de la comida, con llegar a tiempo a las citas y cumplir con los plazos; en otras palabras, con afrontar las exigencias de la vida cotidiana.




