
Habla Hank Barry, CEOde Napster
En este reportaje comparte su opinión sobre el pasado y futuro de la herramienta para intercambio musical; su expectativa sobre el juicio
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Redwood City, California (Los Angeles Times).- Seguramente, usted se imagina que el presidente de Napster Inc., la creadora del controvertido software para intercambio de archivos musicales, tiene por lo menos un recinto lo suficientemente amplio como para dos personas. Pero éste no es el caso de Hank Barry. Este capitalista de riesgo y ex percusionista ha suprimido acuerdos, hecho maniobras políticas y puesto a la industria de la música internacional de 40 mil millones de dólares en estado de pánico, todo desde un lugar de trabajo donde apenas cabe una silla.
A pesar del entorno modesto, Barry ha contribuido a convertir una pequeña compañía de 50 personas en lo que es posiblemente la empresa más observada del país, que ha incitado a la industria discográfica a utilizar todos los medios legales posibles para derrotarla.
Sin embargo, los enemigos y los simpatizantes de Napster por igual coinciden en que la compañía y su uso de la tecnología en red "peer-to-peer" ha desatado una revolución. La revista Spit nombró a la unidad de disco rígido de la PC su "Album del Año". Casi todo el mundo -desde hackers y artistas hasta miembros del Congreso- tiene su opinión formada sobre Napster. La firma de capitales de riesgo Hummer Windblad Venture Partners y el conglomerado de medios alemán Bertelsmann apuestan al futuro éxito de la compañía, pese a los juicios pendientes con la industria discográfica.
No obstante, siguen suscitándose polémicas y problemas. En diciembre último, Rudi Gassner, que iba a ocupar el cargo de presidente de la división BMG de Bertelsmann y supervisar la alianza de la empresa con Napster, falleció de un aparente ataque cardíaco. Por otra parte, hace poco Bertelsmann tuvo que comparecer ante la Justicia alemana contra cargos que alegaban que el intercambio musical on line favorece la difusión de música de la extrema derecha. Unos pocos días antes de Navidad, cuando la cantidad de usuarios que bajaba música de Napster llegó al récord de 50 millones, Barry se puso a pensar en los desafíos del año último y los futuros.
-Después de que Hummer Winblad invirtió 13 millones de dólares en Napster (en mayo), usted fue elegido presidente. ¿Qué más cambió?
-Los integrantes del directorio cambiaron un poco. Estoy yo, John Fanning (cofundador de Napster y tío del desarrollador de la empresa, Shawn Fanning) y mi socio John Hummer. Para el año próximo estaremos haciendo algunos cambios (en el directorio).
-¿Se imaginó que el año 2000 iba a ser un paseo en montaña rusa?
-Para nada. Creo que me pone muy contento, me sorprende y a veces me paralizan las cosas que ocurren.
-¿Paralizado? ¿Por qué?
-Por no poder aprovechar la oportunidad. Tiene que haber una manera en que podamos hacer que esto funcione. El desafío que enfrentamos es llegar a un modelo que reciba el apoyo de la industria y tenga salida. Existen también desafíos legales y operativos, y una verdadera empresa que manejar.
-Cuéntenos sobre el plan de negocios de Napster.
-No voy a hablar de eso.
-Algunos críticos cuestionan si la tecnología "peer-to-peer" (P2P), que en un principio se utilizó para intercambiar software ilegal y pornográfico, será aceptada por el mundo del entretenimiento. ¿Acaso Napster se transformará en algo más que una herramienta musical?
-Napster siempre ha estado en la comunidad de la música, y siempre lo estará. Con respecto a la pregunta de si la tecnología tiene implicaciones más amplias, la respuesta es sí, desde luego. Pero en estos momentos, Napster es un servicio de intercambio musical y allí es donde está nuestro desafío. Si nos detenemos a mirar dónde tuvo éxito la Web, desde una perspectiva comercial, fue en el correo electrónico y en la mensajería instantánea, lugares donde la gente se reúne para hacer cosas como Ebay. Pensamos que tenemos una especie de comunidad aquí, donde la gente interactúa entre sí. Si brindamos apoyo a esta comunidad, los usuarios estarán dispuestos a pagar una suma razonable de dinero para que podamos brindarles la infraestructura necesaria.
-Más allá de la comunidad, la tecnología P2P se reduce a una cuestión económica, puesto que permite que las empresas pasen la carga de sus costos de almacenamiento y ancho de banda a las masas y a las entidades que les proveen acceso a la Red. Si Napster resuelve todo con las compañías discográficas, ¿se enfrentará a una nueva ronda de conflictos legales por parte de las empresas de cable y telecomunicaciones?
-No lo creo. Pienso que en realidad tenemos una comunidad magnífica para ofrecerle a la gente. Aunque creo que usted tiene razón, que esta cuestión de costos de ancho de banda y almacenamiento y sobre quién recae es algo que aún estamos analizando. Nuestra comunidad ha dicho: "Escuchen, estamos dispuestos a destinar parte de nuestras unidades de disco rígido y de nuestro ancho de banda que compramos para esto". Necesitamos vincularnos con los proveedores de servicio de Internet u operadores de cable o telefónicas. Creo que Napster tiene cosas espléndidas para ofrecer.
-¿A quién le habla?
-No puedo decirlo, pero estamos analizando ese tipo de relación. Vamos a tener más en el transcurso del año.
-Hay algunos estudios que sostienen que el mercado de las PC, al menos en los Estados Unidos, está saturado. De ser así, ¿significa que Napster llegó a su límite?
-Lo veo desde el punto de vista del vaso a medio llenar. Creo que Napster es una muy buena razón para comprar una nueva computadora. Pienso que el tener un procesador más rápido, con mayor capacidad de disco y una banda amplia es fantástico para Napster. Desde muchos aspectos, el crecimiento de la PC siempre está impulsado por las aplicaciones, y Napster es una excelente aplicación. Todo está en tener los socios adecuados.
-¿Qué papel desempeña Napster en el mundo en red, donde miles de millones de dispositivos electrónicos de consumo (desde nuestros teléfonos celulares hasta el estéreo y otros dispositivos de red) están conectados entre sí?
-Ahora es una especie de blanco móvil. La manera en que estos dispositivos van a interactuar no es clara. Se está trabajando mucho en este sentido, por ejemplo, en el mercado del automóvil, donde la gente se inclina por accesos de vehículos, que son básicamente pequeños ruteadores en el automóvil que permiten acercar un dispositivo (inalámbrico) que dirá: "Este es el asistente digital personal de Hank", e incorporarlo automáticamente en el sistema del vehículo. No veo por qué Napster no puede ser parte de esta ecuación.
- El juicio iniciado por las cinco grandes compañías discográficas se encuentra en estos momentos en un tribunal federal de apelaciones en San Francisco. Si el fallo sale contra Napster, ¿entonces qué va suceder?
-Hay una infinidad de maneras en las que el tribunal de apelación podría fallar, y hay casi una infinidad de soluciones con respecto al alcance de ese fallo. En el peor de los casos, creo que volveríamos adonde estábamos, me refiero en cuanto a mirar si no hay alguna forma de continuar con el servicio sin tener que cerrar.
-La alianza con Bertelsmann sorprendió a todos. ¿Cómo se dio?
-Fueron ocho semanas valiosas de análisis. Me parece que fue más, porque fue bastante intenso. Ellos nos contactaron. Tenemos un amigo en común que me preguntó si me interesaba conversar con ellos. Y le dije: "Desde luego", y así fue como empezamos.
-¿Cómo es la situación en estos momentos con Bertelsmann y las demás compañías discográficas?
-La buena noticia es que la gente de Bertelsmann estuvo estupenda al permitir que Napster opere como una empresa independiente y asegurarse de que el mensaje de que es Napster la que está haciendo estos contratos y no Bertelsmann llegue a oídos de la gente. Nos permitieron seguir saliendo y hacer el mismo tipo de contratos que intentábamos hacer antes. Soy optimista y creo que tendremos algunos anuncios en el futuro no tan lejano para compartir con ustedes.
-Napster forma parte de la Secure Digital Music Initiative, un consorcio destinado a combatir la piratería de la música digital. ¿Por qué falló la coalición de esa manera?
-No lo sé. El tener un sistema racional para comprender los usos que se hacen con la música, ya sea en un dispositivo portátil o copiado a un CD o donde sea, tiene sentido. Me pregunto si los medios están realmente interesados en promocionar un estándar internacional y omnipresente para este tipo de cosas. Honestamente, no creo que el problema sea tanto con la industria discográfica, sino más bien con la industria electrónica y los fabricantes de PC.
En cierta medida, lo que usted puede estar viendo son intereses corporativos en conflicto entre las distintas divisiones y distintos jugadores. Pero me sorprendió, de veras, que no pudiéramos adoptar el mismo estándar.
-Pronto habrá un nuevo presidente, un nuevo Congreso y Napster tiene un nuevo lobista. ¿Cómo cree que los cambios en Washington afecten la lucha sobre los derechos de autor en la Net?
-Manus (Cooney, asesor letrado y director de personal del Comité Judicial del Senado, que seguramente se unirá a nosotros) va a ser mucho más que un lobista. Pero es obvio que una de sus grandes contribuciones consistirá en ayudarnos a comprender el terreno legislativo. Creo que es muy pronto para hablar del terreno político. Si no hay una resolución de estos temas de los que he hablado, creo que veremos algún movimiento hacia soluciones legislativas en el próximo Congreso. No es mi solución preferida. Pero existen muchos factores que indican que este puede ser el único lugar donde podamos desarrollar un conjunto uniforme de normas.
(Traducción de Andrea Arko)
La revolución de mayo de 1999
En menos de dos años, Napster ha perturbado la industria discográfica como ninguna otra tecnología lo había hecho antes.De paso, trajo a un primer plano la polémica sobre los derechos de autor y de copia en los tiempos de Internet. Ambos efectos tienen que ver con el éxito fenomenal de la idea que tuvo Shawn Fanning a los 19 años. Creó un programa que les permitía a los usuarios compartir música en formato MP3; en apenas unas semanas, el software se había convertido en un boom y el negocio del disco entró en alerta.
La versión digital del copiado de discos a cassettes ahora tenía un alcance global. Tan sólo siete meses después de su lanzamiento, Napster era demandada por la Asociación de la Industria Discográfica de los Estados Unidos (RIAA) por violar los derechos de autor.
En julio de 2000 el fallo de la jueza Marilyn Hall Patel fue como una detonación letal en los cimientos de la Red.Ordenó cerrar Napster.
La compañía apeló, la medida quedó en suspenso y hace una semana la Novena Corte de Apelaciones de San Francisco dictaminó que el sitio puede seguir funcionando, pero que, como dice el Digital Millenium Copyright Act de 1998, los vínculos que apunten a archivos MP3 pirateados deben ser eliminados. No se trataría de una revolución, sin embargo, si no fuera por otra cosa: mientras se desarrollaba el juicio de la RIAA, varias discográficas tomaron un rumbo diferente para enfrentar el problema: se asociaron con Napster.
El grupo Bertelsmann puso 50 millones de dólares y el proyecto es cobrar una cuota a los usuarios, que hasta ahora no pagaban nada, para acceder al servicio de intercambio. En este punto se vuelve evidente que la industria discográfica simplemente descuidó un negocio fabuloso, el de la música MP3 .
Pero, ¿cómo cuidar el copyright en Internet? Bueno, ése es precisamente el desafío, y la manera más fácil sería la de pasar del formato MP3 a alguno que controle mejor el copyright, como el WMA . Algo que por ahora parece bastante lejano.






