
Este tipo de tecnología se volvió parte de la vida cotidiana, pero también se transformó en una herramienta para robar datos y dinero
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Lo que empezó como una forma rápida de acceder a menús, pagar estacionamientos o descargar aplicaciones, hoy también es la puerta de entrada de estafas conocidas como “QRishing”, una variante del phishing tradicional.

Incluso plataformas como WhatsApp registraron casos de usuarios que perdieron el acceso a su cuenta después de escanear un código QR fraudulento.
Antes de apuntar la cámara a cualquier código en la vía pública, conviene prestar atención a estas señales de alerta:
Códigos pegados sobre otros códigos
Uno de los trucos más usados por los estafadores es pegar un sticker con un QR falso encima de uno legítimo, por ejemplo en parquímetros, carteles de estacionamiento o supuestas multas de tránsito.
Si el código se ve despegado, mal alineado o con una calidad de impresión distinta al resto del cartel, es mejor no escanearlo.
Códigos en lugares donde no deberían estar
Recibir un paquete no solicitado con un QR para “activar” o “rastrear” el envío, o encontrar un cartel con un código QR pegado en la calle sin ningún otro dato de contacto verificable, son situaciones que deberían encender las alarmas.
URLs sospechosas antes de abrir el enlace
Tanto los celulares Android como los iPhone permiten ver el enlace completo antes de ingresar a la página, apenas se escanea el código.

Si la dirección tiene errores de tipeo, dominios extraños o no coincide con la empresa que supuestamente emitió el QR, lo mejor es no continuar.
Qué hacer para escanear con más seguridad
Usar siempre la función nativa de la cámara del celular en lugar de aplicaciones de terceros, verificar la fuente del código antes de escanearlo y evitar ingresar contraseñas o datos bancarios inmediatamente después de abrir un enlace desconocido son algunas de las recomendaciones básicas de los expertos en ciberseguridad.
Los formatos de estafa más frecuentes
Además de los stickers pegados sobre carteles legítimos, existen otras variantes que circularon con fuerza en los últimos tiempos.

Entre ellas, paquetes no solicitados que llegan a domicilio con un QR para “confirmar la entrega”, supuestas multas de tránsito que piden escanear un código para “ver el detalle de la infracción” y mensajes de WhatsApp que invitan a escanear un QR para “vincular un nuevo dispositivo”, cuando en realidad le dan acceso a la cuenta a un tercero.
Qué hacer si ya escaneaste un QR sospechoso
Si después de escanear un código se ingresó a una página extraña o se cargaron datos personales, lo primero es cambiar las contraseñas de las cuentas que puedan haberse visto comprometidas, activar la verificación en dos pasos si todavía no estaba activa y revisar los movimientos de las cuentas bancarias asociadas.
En caso de haber ingresado datos de una tarjeta, contactar de inmediato al banco para bloquearla es la medida más segura.
La prevención, la mejor herramienta
Los códigos QR no dejaron de ser útiles ni seguros en su gran mayoría, pero como cualquier tecnología masiva, se convirtieron en un blanco atractivo para el fraude.
Prestar atención a estas señales antes de escanear un código en la calle puede evitar dolores de cabeza y, sobre todo, proteger los datos personales y bancarios frente a una de las estafas que más creció en los últimos años.
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