
¿Un receptor GPS portátil para las masas?
Un repaso del Nüvi 350, el gadget que sus creadores de Garmin bautizaron "Asistente Personal para Viajes"
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Durante años, los receptores portátiles de señales por satélite que utilizan el Sistema de Posicionamiento Global (GPS, por sus siglas en inglés), han sido productos de nicho.
Hasta ahora se habían ganado un mercado entre alpinistas y otros entusiastas del deporte aventura, profesionales que viajan constantemente y demás aficionados a la tecnología GPS.
Pero ahora las fabricantes de esos aparatos están intentando masificarlos. Ya se puede encontrar, por ejemplo, la navegación GPS en celulares, agendas electrónicas y aparatos para hacer ejercicio. Sin embargo, esas versiones no han logrado hacer que el GPS sea atractivo para la gente común y corriente.
Por eso, una de las mayores fabricantes de receptores GPS, la estadounidense Garmin Ltd., decidió incursionar más agresivamente en el mercado masivo.
La compañía creó un receptor portátil pequeño y moderno que puede ser llevado a todas partes y lo bautizó como un "Asistente Personal para Viajes".
El aparato no sólo incluye un sistema de navegación y trazado de rutas, sino también un reproductor de música y de fotos, una guía de viajes, un reproductor de audiolibros, un traductor de idiomas, un convertidor de monedas, entre otras cosas.
He estado probando el nuevo aparato, llamado Nüvi 350, dentro y fuera de mi auto, y tengo una opinión dividida sobre él. En el lado positivo, su diseño es muy bueno y tiene una interfaz eficiente y simple de usar. Cumple lo que promete la mayor parte del tiempo y no es necesario ningún ajuste o conocimiento técnico.
El aspecto negativo es que el Nüvi 350 cuesta US$900 en Estados Unidos. Al menos por el momento, Garmin no tiene previsto distribuirlo en Latinoamérica. Es el precio de una computadora portátil y más que el doble del precio de aparatos famosos como el teléfono inteligente Treo, de Palm, y el modelo más avanzado de los iPod, de Apple.
La principal función del Nüvi, la navegación GPS, todavía es muy cruda y tosca para que cobren un precio tan alto para un consumidor común y corriente. Este es un problema de todos los receptores GPS que probé, no sólo del Nüvi.
Con frecuencia, todos sugieren rutas que choferes conocedores inmediatamente reconocen como demasiado largas o lentas o susceptibles a un tráfico pesado. Ese nivel de inexactitud puede ser aceptable en un aparato de US$150, pero US$900 es un precio oneroso para instrucciones tan generales.
El Nüvi es un aparato de plástico plateado y rectangular con menos de 10 centímetros de ancho, menos de 8 centímetros de alto y 2,5 centímetros de grosor. Pesa cerca de 140 gramos.
La parte delantera luce una pantalla de color de 3,5 pulgadas que es nítida y brillante. Aparte del botón para prenderlo y apagarlo, no hay ningún otro botón o comando en el Nüvi. Todo se hace con comandos dactilares en la pantalla.
En su parte trasera resalta una antena móvil para recepción GPS, un panel de plástico plateado y, en su costado, tres puertos que aceptan tarjetas de memoria SD, audífonos y cables para recargar el aparato o conectarlo con la computadora.
El Nüvi se inicia rápidamente y recibe las señales satelitales en cuestión de segundos, una mejora impresionante con relación al modelo anterior de Garmin que probé hace algunos años.
El menú principal ofrece sólo tres opciones: "Dónde ir", "Vea el mapa" y "Kit de viaje".
La primera se usa para ingresar el destino al que el usuario quiere ir y en la última se despliega un submenú que incluye todas las funciones no relacionadas a navegación del Nüvi.
Con la ayuda de uno de esos soportes que se pegan al parabrisas, instalé el Nüvi a la izquierda del volante en mi auto. Durante varios días, manejé por Washington, D.C. dejando que el Nüvi me llevara de mi casa a la oficina y otros puntos de la ciudad.
Sus mapas, que se pueden ver en tres dimensiones, fueron fáciles de seguir. La voz femenina que me daba las instrucciones mientras manejaba era casi humana.
Al igual que otros sistemas de navegación que probé, el Nüvi me ofreció rutas que técnicamente existían, pero que con frecuencia no funcionaban en la práctica, muchas veces con errores garrafales.
Mi ejemplo preferido es el de cuando el aparato intentó llevarme hacia una de las carreteras más transitadas de Washington y luego a una autopista secundaria justo a la hora punta para llegar a un local que estaba a sólo cinco minutos si seguía las calles locales que corren paralelas a la autopista.
Pude cambiar estas instrucciones al elegir una opción que determina que el Nüvi evite las grandes carreteras, pero de este modo el receptor pasó a ignorarlas incluso cuando eran la mejor opción.
Y si el Nüvi incluye un reloj, no entiendo por qué no fue programado para evitar las autopistas a la hora punta.
El Nüvi sugiere rutas distintas para el mismo trayecto en días diferentes, y una vez se perdió al salir de un túnel. También tiene el hábito de, repentinamente y sin advertencia, distanciar la visión del mapa, mostrando toda la ciudad en lugar de solamente la ruta. Estos ejemplos pueden parecer meros detalles, pero marcan la diferencia cuando estamos hablando de un aparato que cuesta casi US$1.000.
Las funciones aparte de la navegación se desempeñaron bien, pero son bastante básicas. El reproductor de música trabajó con eficiencia utilizando la memoria interna del Nüvi o la tarjeta SD, pero no tiene la capacidad de crear listas de preferencia. El reproductor de fotos no ofrece controles manuales ni transiciones especiales.
Lo peor para un aparato tan caro es que la guía de viajes ofrece sólo una muestra de datos. Para obtener la versión completa es necesario desembolsar otros US$75.
Mi conclusión es que por más moderno que sea, el Nüvi es demasiado caro para las prestaciones que ofrece, por lo menos para el consumidor común y corriente.





