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En el circuito del bus de línea n° 100 de Berlín no hay distinciones entre lo que supo ser el este y el oeste de la capital alemana. Entre las paradas que van desde la Alexanderplatz al zoológico de la entonces nueva Berlín impera el lema elige tu propia aventura. Si bien su doble piso y color amarillo puede prestar a confusión con ciertas empresas de buses turísticos, aquí no hay audioguías ni reservas previas. Con tan solo casi tres euros es posible divisar las principales atracciones de la ciudad sobre ruedas a la par de turistas sorprendidos con su "hallazgo" turístico y locales que se trasladan en un medio de transporte más.
Con el fin de acortar distancias entre una atracción y otra, ya sea por cansancio de haber caminado mucho, niños mediante o simple pereza, son contadas las ocasiones que al abordar un transporte público emerge la sensación de estar en un clásico bus turístico. Al igual que en otras capitales europeas, como lo es en Londres con el ómnibus 11 o enRoma con el 64, el trazado de la línea urbana 100 resulta una eficiente y amena forma de trasladarse a lo largo de las principales atracciones de Berlín, incluyendo la Puerta de Bradenburgo. Tras pagar casi tres euros al chófer o a una máquina expendedora, se puede ascender y descender libremente a lo largo de las paradas del bus, como así, combinar con otros transportes públicos durante dos horas a partir del momento que el boleto es validado. Adquirir un billete de 24 horas por siete euros es otra opción si se realiza más de un viaje.
La particularidad adicional del autobús 100 reside en haber sido la primera conexión de transporte en unir la Berlín Este y Oeste luego de la reunificación alemana a fines del 1989. Con una alta frecuencia, la famosa línea urbana conecta el intenso movimiento alrededor de la futurista torre de TV con el sinfín número de especies y animales que habitan el Jardín Zoológico, sin dejar pasar por alto atracciones clave como la Catedral de Berlín, la Isla de los Museos, la cúpula acristalada del Reichstag, y el inmenso verde del Tiergarten. Pestañar o distraerse con el celular no son compatibles al abordar por primera vez el circuito del 100.
En las inmediaciones deAlexanderplatz, la cabecera del autobús congrega a quienes van a fotografiar los 368 metros de la torre de televisión -siendo el edificio de acceso público más alto de Europa-, los que visitan el histórico Ayuntamiento de Berlín o el interesante museo retro aunque interactivo sobre la RDA(República Democrática Alemana). También aquellos que descienden del tren urbano luego de visitar la más alejada y famosa sección del muro que retrata el beso entre los líderes comunistas de la Alemania Oriental y la Unión Soviética en 1979. Cruzando el río, a poco pasos y por ende a tan solo dos paradas del bus 100, se encuentra la Isla de los Museos, conformada por la particular y pequeña bifurcación del río Spree. Su nombre se atribuye por albergar cinco fastuosos museos con categoría de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, donde la invaluable colección del Museo de Pérgamo es la estrella. En la misma isla, la reconstruida evangélica Catedral de Berlín marca su presencia, afectada severamente luego de la Segunda Guerra Mundial. Las vistas panorámicas desde su domo hacia el barrio de Mitte ameritan ingresar y pagar la entrada.
El ómnibus hace luego ingreso al principal bulevar de Berlín, el Unter den Linden ("bajo los tilos", en alemán), que culmina triunfalmente con la Puerta de Bradenburgo. Además de la impronta edilicia de embajadas como la de Estados Unidos y Rusia, a lo largo de su eje se hallan numerosas atracciones, entre ellas la Ópera Nacional, la Universidad Humboldt, la Bebelplatz y su simbólico monumento subterráneo que recuerda la quema de libros por parte de los nacionalsocialistas en 1933. A modo de relajo, la gratuita Galería Mercedes-Benz es un auténtico momento de esparcimiento para cualquier fan del automovilismo; incluso para el turista argentino al descubrir en primera plana de exhibición la gorra y las antiparras originales del multicampeón Juan Manuel Fangio. Quien desea entrar con mayor detalle en la historia contemporánea alemana, vale la pena visitar el también gratuito Foro Willy Brandt, donde el proceso de reunificación cobra vida a partir de la vida y accionar del exalcalde de Berlín y luego canciller de Alemania Occidental. Todo a la vera del bus 100.
Si bien el autobús bordea la Puerta de Bradenburgo en dirección al barrio gubernamental, atracciones como el Monumento a los Judíos Asesinados en Europa, la modernidad de Postdamer Platz, el Museo Topografía del Terror, y el legendario Checkpoint Charlie se hallan a pasos de la cuadriga que corona a la fotografiada puerta. La parada del Reichstag es la excusa perfecta para visitar el Parlamento y su cúpula, donde las próximas atracciones están a la vista, incluyendo la estación central de tren, la Cancillería Federal, el Palacio Bellevue (residencia presidencial), y la Columna de la Victoria. Subidos los 285 escalones del monumento prusiano se respira la inmensidad del pulmón verde berlinés: el Tiergarten.
En su recta final, el ómnibus 100 atraviesa gran parte de la extensa vegetación del parque, aprovechada por locales para hacer ejercicio. Ya en el eje urbano de la "city-west", los amantes del shopping querrán descender con prisa hacia las principales arterias de la milla comercial "Kudamm". Lo mismo apenas un poco antes para los apasionados del diseño con el Museo Archivo Bauhaus. Una parada antes de la terminal, al frente del zoológico, se halla la Iglesia Memorial del Káiser Guillermo I, donde sus ruinas neorrománicas producto de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial conviven armónicamente con la posterior edificación. La conexión con el bus X9 es ideal para llegar al Palacio de Charlottenburg, dotado de lujo prusiano; sin duda para quien esté con ánimo de seguir viaje sobre ruedas.
Para seguir recorriendo Berlin: Estación Berlin / En bici por Berlin / Los mejores tours para descubrir Berlin.
Por Tomás A. González Ginestet. Nota publicada en junio de 2016.

