Cinco circuitos para ver a Mafalda, Patoruzú y otros personajes entrañables

Mafaltda es la estrella de la esquina de Defensa y Chile, en San Telmo
Mafaltda es la estrella de la esquina de Defensa y Chile, en San Telmo Fuente: EFE - Crédito: David Fernandez
Pierre Dumas
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24 de noviembre de 2019  

1 Rosario. El circuito Fontanarrosa

La ciudad celebró en octubre la décima edición de Crack Bang Boom, su convención internacional de historietas, una de los más importantes del género en América latina. Rosario también es la ciudad de Fontanarrosa, donde su recuerdo perdura en varios lugares. El creador de Boogie y del perro Mendieta tiene dos estatuas: una está, con toda lógica, dentro del Bar El Cairo, en pleno centro (en la esquina de Santa Fe y Sarmiento). Fontanarrosa era uno de los habitués de la Mesa de los Galanes en esta confitería histórica.

Fontanarrosa recibe en el bar El Cairo, de Rosario
Fontanarrosa recibe en el bar El Cairo, de Rosario

En un rincón del salón, su efigie fue preparada para las fotos: el novelista y dibujante está representado -con cara de pocos amigos, hay que reconocerlo- apoyado sobre un buzón rojo. La segunda estatua se encuentra sobre la plaza del Centro Cultural Fontanarrosa: allí fue recreado sentado ante una mesa de bar y junto a otra silla vacía, para que sus admiradores puedan ocuparla para la foto.

El recorrido sigue luego por el teatro El Círculo, su casa natal y varios bares y restaurantes donde era habitué. En 2014 se instalaron figuras de sus personajes más queridos -Boogie El Aceitoso, Inodoro Pereyra, la Eulogia y Mendieta- en el Parque de la Bandera.

El ente de turismo rosarino preparó un recorrido autoguiado que pasa por los principales lugares vinculados con la vida Fontanarrosa. www.rosario.tur.ar/web/circuitos.

2 Buenos Aires. Visita a Mafalda

En las enciclopedias dedicadas al noveno arte se guarda generalmente un importante capítulo para la producción argentina, que fue y sigue siendo la principal no solo del continente sino de todo el hemisferio sur. Grandes creadores y personajes salieron de Buenos Aires para conquistar las últimas páginas de los diarios y las revistas de historietas.

Por un lado está el Paseo de la Historieta, un verdadero éxito turístico; y por otro el Museo del Humor, en la Costanera Sur, menos visitado. Por el Bajo porteño están las efigies de los personajes preferidos.

Los hay históricos como las Chicas de Divito, Don Fulgencio o Don Nicola; clásicos como Clemente, Super Hijitus o una jirafa de Guillermo Mordillo (en la puerta del museo); y finalmente contemporáneos como Gaturro o Matías. Pero ninguna de las estatuas tiene tanto éxito como la de Mafalda y sus amigos. La niña más rebelde de la historieta está sentada sobre un banco de San Telmo y espera a largas filas de fans que se sacan fotos con ella a diario.

Las estatuas de Mafalda, Susanita y Manolito está en Defensa y Chile. Es el punto de partida del Paseo de la Historieta que abarca San Telmo, Monserrat y Puerto Madero, con 16 estaciones. Termina en el Museo del Humor, en Avenida de los Italianos 851 (abre en semana de 12 a 19, los fines de semana y feriados de 10 a 20. Cierra los martes).

3 Mejillones (Chile). A la playa con Condorito

Aunque René Ríos Boettinger haya nacido en Concepción y su personaje más famoso sea vecino de la ficticia Pelotillehue, es el pequeño puerto y balneario del norte de Chile la localidad que rinde el más ferviente homenaje a esta historieta compañera de varias generaciones de niños en toda América.

A lo largo del bulevar Indalicán, estatuas de Condorito y la casi totalidad de los personajes de la tira cómica ocupan las plazoletas centrales. Cada verano, cuando la temporada alta convoca a miles de familias hacia las playas, grupos de niños corren de un personaje a otro. Algunas de las representaciones están bastante bien logradas.

Recuerdos de Condoriro en Chile
Recuerdos de Condoriro en Chile

Mejillones es un destino de verano, aunque sus playas no sean las más lindas de la región. Para eso hay que ir hasta Hornitos, un poco más al norte, o bien quedarse en las de Antofagasta. Sea cual sea, el agua es siempre fría. Lo que cambia son los paisajes: y en esto Mejillones fue bien dotada. Domina la pequeña localidad la imponente masa de la península de las puntas Angamos y de Rieles. Una ruta -en parte asfaltada y que cruza un extraño paisaje lunar- lleva hasta un mirador donde la vista abarca toda la costa de la región.

Mejillenos está a 65 km de Antofagasta por una ruta en excelente estado. En camino se pasa por el hito del Trópico del Capricornio.

4 Comandante Luis Piedrabuena. En la tierra de Patoruzú

Cuando la RN 3 se acerca al río Santa Cruz, baja desde la meseta y ofrece una vista panorámica sobre el valle y el casco urbano de esta pequeña ciudad rural, al norte de Río Gallegos. Desde esa altura es imposible anticipar que las principales avenidas y el parque de juegos municipal están dedicados al tehuelche más famoso de la historieta. Como los primeros habitantes de la región, es alto y fuerte.

El cacique creado por Dante Quinterno no podía haber encontrado mejor lugar, porque uno de los primeros encuentros entre europeos y autóctonos tuvo lugar allá mismo. Fue en 1520, cuando marineros de la expedición de Magallanes pasaron una temporada de invierno en la Isla Pavón, entre dos brazos de un río que el capitán español Serrano bautizó Santa Cruz. Por este motivo, Comandante Luis Piedrabuena se prepara para formar parte de los celebraciones de los 500 años del viaje de Magallanes.

Murales y esculturas en Comandante Luis Piedrabuena en honor a Patoruzú
Murales y esculturas en Comandante Luis Piedrabuena en honor a Patoruzú

Será una ocasión para descubrir el parque de juegos infantiles temáticos dedicado a Patoruzú. Las estructuras y los murales recuerdan a los personajes de esta historieta. En varias esquinas del centro hay figuras de los principales personajes de la tira y también a lo largo de las avenidas Ibañez y 21 de Noviembre.

En las plazoletas de la avenida Gregorio Ibáñez hay varios conjuntos con esculturas.

5 Olivos. Las dos lunas de Corto Maltés

"Y todo a media luz" (Tango en las ediciones en castellano) es la vigésima aventura del marinero creado por el veneciano Hugo Pratt. Se publicó en 1985 pero la historia se sitúa en 1923. Corto Maltés vuelve al puerto del Río de la Plata luego de quince años.

Tiene aventuras en una gran metrópolis que su creador conocía muy bien porque había vivido en el país durante la década del 1950 y hasta 1962. Pratt trabajó con Oesterheld y desarrolló varios de sus personajes en revistas porteñas, como Sargento Kirk y Ernie Pike. El Buenos Aires de la historieta Tango está entonces muy bien documentado y tiene un lugar importante en su obra. La realidad y la ficción se entremezclan de una manera tan intensa que es difícil separarlas.

Esta aventura se desarrolla de noche, haciendo honor al título original que le dio el dibujante. Es un homenaje al tango ("A media luz" de Donato y Lenzi), una de las pasiones musicales de Pratt. La historia transcurre entre sombras y personajes ficticios y otros bien reales (el bandolero Butch Cassidy y los miembros de la organización Zwi Migdal), pero las viñetas que se imponen sobre las demás son aquellas donde dos medias lunas por encima de una estación preguntan "Corto Maltés ¿qué haces acá, en Borges?"

No hay nada más fácil que subirse a un vagón del Tren de la Costa para averiguar si se ven dos lunas por encima de la estación Borges.

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