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Turismo

Cómo planificar un viaje en avión con una mascota

Gabriela Cicero
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27 de septiembre de 2019  • 16:58

Viajar con una mascota en avión es más sencillo de lo que parece, sin embargo, cuando hay que tomar esa decisión, las preguntas sobrevuelan y para algunos, también el pánico ¿Podrá viajar conmigo en la cabina? ¿Tendrá que viajar en la bodega? ¿Hay que ponerle chip? Hoy más que nunca, las mascotas son consideradas un miembro más de la familia. Por lo tanto, si queremos llevarlas con nosotros con el amor que le tenemos habrá que planificarlo con tiempo para evitar sorpresas y estrés innecesario. Con la ayuda de una veterinaria especializada en estos temas, sólo habrá que seguir un paso a paso, de manera ordenada, que no será nada complicado.

Certificado Veterinario Internacional: cada país al que se visita tiene su propia normativa sanitaria, que habrá que cumplir al pie de la letra. Es lo primero que hay que saber. Es común que se exija la vacuna antirrábica (Ley 22953) de un laboratorio reconocido, volcada en el certificado oficial por un veterinario matriculado. Si el país de destino lo exige, habrá que implantar un microchip que deberá cumplir con las normas ISO 11784 -11785. El microchip cumple la función de ser un sistema único de identificación internacional, que nada tiene que ver con un GPS. Su aplicación es similar a una inyección y se realiza en segundos. Asimismo, se deben aplicar las vacunas correspondientes a la especie y realizar desparasitación interna y externa. Próximo al viaje el veterinario deberá realizar, mediante una consulta clínica, un Certificado de Salud que le otorgó su Consejo/Colegio profesional. Por último, con la presentación de todos estos documentos es posible tramitar el Certificado Veterinario Internacional (CVI) que emite el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), organismo oficial de la República Argentina responsable de autorizar la salida del país y el ingreso al destino elegido para el animal. Si se trata de un viaje a la Unión Europea, se pueden realizar todos estos pasos en dos meses. Y los costos, con la implantación del microchip y el CVI, rondan casi los 5800 pesos. Si se viaja a otros países, fuera de la Unión Europea es probable que se necesite más tiempo para cumplir con todos los requisitos. Mejor empezar tres meses antes.

Crédito: Shutterstock

Vuelos de larga distancia: cada compañía aérea tiene su normativa. Algunas permiten llevar perros o gatos en la cabina, si pesan menos de 7 u 8 kilos con la transportadora incluida y exigen colocarlo debajo del asiento de adelante, para el despegue, el aterrizaje y turbulencias. Está prohibido sacarlos de allí durante el vuelo. Para la cabina puede utilizarse un transportín de tela, en lugar de uno rígido, para que el animal vaya más cómodo, pero siempre tiene que respetar las medidas y ventilación que exigen las compañías aéreas. Hay aerolíneas, que dependiendo de las distancias, peso o políticas, sólo trasladan las mascotas en bodega. La gran pregunta. ¿Cómo son las bodegas en las que viajan los animales? Ese lugar que jamás veremos. El veterinario Guido Cunha Ferré, al frente del Consultorio Veterinario Del Pino e instructor de transporte de animales en la ANAC Aviación Civil Argentina, cuenta que consisten en habitáculos por debajo de la cabina de pasajeros y que los destinados a animales están presurizados. "El sistema y características de presurización de la bodega es el mismo que tenemos en la cabina de pasajeros y la temperatura a la cual deben viajar está estandarizada por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) según la especie. Esta temperatura es regulada por el comandante, quien es avisado de la presencia, especie, cantidad y ubicación de los animales vivos (AVI) en la aeronave gracias a un formulario (Notoc) que se le entrega antes del despegue".

Los vuelos más aconsejados: los directos, claramente. O no más de una escala. Lo más estresante para los animales son los despegues y aterrizajes. También hay que tener en cuenta el horario del vuelo, ya que será mucho mejor que coincida con sus ritmos, con sus horas de descanso. Otro tema a valorar: la época en que se viaja, por las temperaturas y humedad en los aeropuertos. Una buena recomendación que dan empleados de las compañías aéreas en el momento del check-in, es entregar al animal a último momento del plazo otorgado. Siempre depende de las reglas de cada compañía, pero mejor averiguarlo. Así se evitará que tome frío innecesariamente o pase mucho calor. Algunas compañías como Latam, interrumpen su traslado en la bodega debido a las bajas temperaturas (entre el 15 de diciembre y 15 de marzo), en sus rutas a Nueva York o Boston. Sólo pueden viajar en cabina las mascotas que cumplan con sus condiciones de transporte.

En caso de conexión: los animales no se pueden enviar en tránsito hasta el destino final, alertan las compañías. Hay que recogerlo y volver a despacharlo y si es una compañía diferente hay pagar el tramo siguiente. Por esta situación, hay que disponer una hora y media de conexión como mínimo para realizar este procedimiento.

Sin sedantes: las compañías aéreas lo desaconsejan, porque no saben cuál será la reacción posterior, que puede ser imprevisible y por cuestiones de salud. Cunha Ferré explica que los sedantes reducen la habilidad para responder al estrés durante el transporte aéreo. "Además, los efectos secundarios de estos fármacos son potenciados por el ambiente presurizado, como puede ser la baja de presión sanguínea. Estos efectos secundarios pueden tener consecuencias graves y hasta causar la muerte en animales gerontes, con enfermedades crónicas o estrés", enfatiza el veterinario.

La transportadora: debe ser de plástico rígido y debe tener suficiente espacio como para que la mascota pueda girar estando de pie, sentarse y echarse en posición natural. Las medidas de la transportadora será proporcionada por el veterinario actuante, de acuerdo a una fórmula estandarizada de IATA, en base a las medidas de longitud, anchura y altura de la mascota. Tiene que tener ventilación en tres de sus lados y en la parte superior. Puerta de metal con pasadores que se empotran en el contenedor. Techo y base deberán estar unidos con tornillos y tuercas de metal, jamás de plástico. Algún tipo de recipiente contenedor de agua o alimento, y en el interior material absorbente. Lufthansa, elegida como la mejor compañía para el traslado de mascotas por Ipata (International Pet and Animal Transportation Association), en sus vuelos por Europa y América, recomienda entre otros tips, acostumbrar al animal al transportín antes del viaje. Mantenerlo en su interior durante unas dos horas con la puerta cerrada y después darle una recompensa. Repetir el proceso varias veces, sugieren. Asimismo, aconsejan colocar una manta con olor familiar y sus juguetes preferidos, lo que contribuirá a tranquilizarla.

Crédito: Shutterstock

Qué animales no pueden viajar en bodega: según el especialista Cunha Ferré, no deberían ser considerado aptos animales heridos o que sufren una debilidad fisiológica o problemas patológicos, hembras preñadas que hayan superado el tercio del período de gestación esperado o hembras que hayan parido dos semanas antes del traslado, cachorros menores a las 15 semanas y animales obesos. "Esto debido a que el traslado aéreo constituye una situación no natural para el animal causando un grado de estrés, que podría aumentar la tasa metabólica, la susceptibilidad ante enfermedades y la aparición de comportamiento peligroso aumentando las probabilidades de lesiones. Recomiendo en estos casos no realizar el traslado de los casos mencionados hasta la finalización de la causa o en última instancia ser trasladados bajo supervisión veterinaria para recibir asistencia profesional". Otro tema importante: perros y gatos braquicéfalos, comúnmente llamados de nariz chata, ya que corren un mayor riesgo de sufrir golpes de calor y trastornos respiratorios cuando se exponen al estrés o a altas temperaturas. Pueden viajar en la cabina si cumplen requisitos. O volar por un servicio Cargo.

Algunas tarifas: en los vuelos de cabotaje y países limítrofes Aerolíneas Argentinas permite llevar a la mascota en cabina (perro o gato). El peso máximo con canil incluido es de 7 kilos. Dentro de Argentina sale 2000 pesos y 120 dólares, hacia países limítrofes. El traslado de mascotas en bodega como equipaje acompañado: hasta 23 kilos, dentro del país, 1800 pesos; 100 dólares, por América del sur; 150 euros, Estados Unidos, Europa, República Dominicana y México. En Iberia, en cabina, hacia Europa desde 150 euros; y por Europa, 50 euros. En bodega, 300 y 80, respectivamente. Air Europa: 150 euros, larga distancia en cabina; en bodega, 240 euros.

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