Coronavirus. Abrir canillas y fauna local, qué sucede hoy en los cinco estrellas del interior

Los cauquenes se adueñaron de los jardines del Llao Llao en BAriloche
Los cauquenes se adueñaron de los jardines del Llao Llao en BAriloche
Julieta Bilik
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2 de junio de 2020  • 00:42

La cuarentena cambió los hábitos de todos y los hoteles emblemáticos de la Argentina en el interior no han quedado exentos. Con sus habitaciones y espacios comunes vacíos es otro el paisaje que emanan y, sobre todo, la rutina que exigen para su mantenimiento. Jardines desiertos con visitas inesperadas de la fauna local, ventilación por doquier y nuevos métodos de limpieza y desinfección son algunas de las demandas que generan.

En el Llao Llao , uno de los resorts más exclusivos y tradicionales de la Patagonia, enmarcado por los cerros López y Tronador y los lagos Moreno y Nahuel Huapi, en Bariloche, hay un equipo rotativo de personal de mantenimiento y seguridad que tiene coordinado un plan de tareas diarias. Si bien hay rutinas que se repiten, también aparecen algunas específicas dentro de las diversas áreas del predio que tiene un total de 15 hectáreas. Por ejemplo, cuentan con una planta depuradora del agua del lago que, aunque con mucho menos caudal que el habitual, continúa con un mantenimiento especial indispensable para que pueda seguir operando sin inconvenientes en el futuro. Además, brindan especial cuidado a su cancha de golf de 18 hoyos gracias a la visita de personal dedicado en forma exclusiva al área de jardines del hotel.

Los cauquenes se adueñaron de los jardines del Llao Llao en BAriloche
Los cauquenes se adueñaron de los jardines del Llao Llao en BAriloche

Al estar situado dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi era de esperar que la fauna del lugar brindara alguna anécdota para contar. Tal es así que dada la poca circulación de personas, sus parques y cancha de golf se han colmado de aves nativas como los cauquenes , que si bien antes de la pandemia se veían por la zona de la costa del lago Moreno (Puerto Spiegel) hoy se pasean sin decoro y en familia.

El ensordecedor ruido de las Cataratas

El Gran Meliá Iguazú ha dejado de recibir visitantes el 19 de marzo y desde ese momento un grupo de colaboradores se encuentra pasando la cuarentena y viviendo en el hotel. Cristian Báez, que tiene 35 años y trabaja como encargado de la experiencia de los huéspedes, es uno de ellos. "El día a día lo pasamos abocados a nuestras tareas habituales, inherentes a nuestros departamentos, pero -sobre todo- estamos trabajando en el mantenimiento del hotel y nos estamos preparando para la puesta en marcha de los protocolos de higiene y seguridad Covid-19 free. Además, asistimos a los que trabajan de manera remota dando solución a cuestiones que surgen".

En el Gran Meliá Iguazú, que está dentro del parque nacional, la fauna local cada vez está mar cerca del hotel
En el Gran Meliá Iguazú, que está dentro del parque nacional, la fauna local cada vez está mar cerca del hotel

Baez explica lo inusual que es para él ver las instalaciones -por las que en condiciones normales deambulan casi 500 personas entre trabajadores fijos, huéspedes, proveedores y visitantes- con actividad nula. " De repente, lo único que se escucha es el sonido ensordecedor de los imponentes saltos y de los animales, que cada día se acercan más a nuestros jardines ", cuenta.

Abrir las canillas en Salta

La Estancia Colomé , ubicada en la localidad de Molinos a 200 kilómetros de la capital salteña, se encuentra dentro del mismo predio que la bodega homónima y el Museo James Turrel, y como había permanecido cerrada entre 2011 y 2017 ya contaba con un protocolo de mantenimiento, que en esta circunstancia se vieron obligados a reproducir. El mismo incluye ventilar los espacios día por medio, abrir las canillas a diario, resguardar la ropa blanca y vajillas para evitar que se acumule la tierra y una vez a la semana hacer una limpieza profunda.

En Estancia Colomé, en Salta, muchos empleados también se ocupan de las tareas de la huerta
En Estancia Colomé, en Salta, muchos empleados también se ocupan de las tareas de la huerta

Connie Bearzi, la manager del hotel y quien reside de forma permanente en la estancia, cuenta que "el día a día es extraño". Revisa mensajes en la computadora, pero solo por la mañana y a última hora de la tarde. El resto del día se ocupa de tareas de la finca, huerta, recolección de granos y selección de semillas para la próxima temporada. También apoya a los sectores de agronomía y mantenimiento hasta tanto pueda regresar a sus quehaceres habituales relacionados con la hotelería y la gastronomía. Su día a día cambió, a veces cuida a las ovejas durante el pastoreo, realiza camas de sembrado o canales de riego, tres tareas en las que nunca había participado.

De guardia en el Fin del Mundo

Los Cauquenes es el único hotel de Ushuaia emplazado sobre el Canal Beagle . Con calificación internacional cinco estrellas despidió a sus últimos huéspedes el 19 de marzo y desde entonces permanece cerrado. Según cuenta Natalia Tello, su gerente de operaciones, durante este impasse aprovecharon para emprender algunas tareas de orden y limpieza que la operativa habitual no permite.

El hotel Los Cauquenes, de Ushuaia, mantiene a sus empleados de guardia para cuidar todos los detalles
El hotel Los Cauquenes, de Ushuaia, mantiene a sus empleados de guardia para cuidar todos los detalles

Además, ella se está encargando de la ventilación de las habitaciones, el orden de los depósitos y el control de mercadería, los circuitos de agua y energía. "Dado que estamos sin ocupación debimos adecuar las capacidades de los termotanques, cerrar y desinstalar equipamiento, controlar la sala de máquinas y establecer guardias". También coordinaron dos brigadas que cumplen jornadas limitadas para desinfectar el hotel. "Lo que mas se extraña es el compartir. Somos un equipo muy cálido, compartimos mucho dentro y fuera del hotel, y eso nos hace familia".

Reapertura y protocolos

De cara a la reapertura de sus hoteles en todo el mundo, Meliá Hotels ha realizado una alianza comercial con Bureau Veritas, una organización de certificación internacional que indica patrones de calidad y establece normativas para la prevención del Covid-19. Desde la sede ubicada dentro del Parque Nacional Iguazú, en plena selva paranaense, Baez cuenta: "Estamos realizando capacitaciones virtuales junto a a todos nuestros colaboradores ya que creemos que el recurso humano será de vital importancia para establecer una conexión emocional y transmitir confianza en los servicios que prestamos".

Para Tello "fue muy doloroso tener que cerrar Los Cauquenes y ver cómo se iban los últimos colaboradores, apagar luces, cerrar puertas, apagar la música, viendo pasillos vacíos y el lobby sin vida. Estamos emplazados en un lugar hermoso, con vistas increíbles y duele no poder compartirlo".

Con la esperanza de poder recibir turistas nacionales en el invierno e internacionales en el verano, están trabajando en reacondicionar los procedimientos de limpieza y servicio, y optimizar las instalaciones para ofrecer una experiencia de lujo segura. Hasta ahora la estadía en Los Cauquenes incluía desayuno buffet americano, gimnasio y spa con piscina in-out por lo que la adaptación no será fácil. Sobre los cambios, Tello detalla: "Capacitamos al personal. Incorporamos tecnología específica como alfombras sanitarias, eliminamos la papelería aprovechando que contamos con nuestra propia app, instalamos dispensers de alcohol en todas las áreas para huéspedes y colaboradores, mamparas en las recepciones y vehículos. Ahora, estamos a la espera de certificar todo este trabajo y ansiosos por volver a abrir nuestras puertas".

En el Llao Llao aún no arriesgan una fecha exacta para su reapertura aunque estiman que podría ser al finalizar el invierno y afirman que "se realizará bajo estrictos protocolos de seguridad e higiene que ya se están terminando de diagramar y que nos permitirán cuidar de nuestros colaboradores y de todas las personas que nos visiten". Para ese momento indican que su mayor desafío será mantener la calidez de su personal a pesar de de las distancias físicas que tengan que implementar.

Sobre la vuelta a la actividad en Colomé, Bearzi está confiada. "Estamos listos. Nuestra estancia está alejada de todo y como contamos con nueve habitaciones podemos cumplir las nuevas normas de distanciamiento social de forma natural. Además, nuestro personal está capacitado para operar los protocolos de Enoturismo realizado por Bodegas de Argentina como marco de referencia".

A pesar de la incertidumbre que rodea el futuro del turismo en la que se conoce como la bodega más antigua de Salta siguen recibiendo consultas y pedidos para 2021. "Lo lindo es ver que no solo nosotros extrañamos a nuestros visitantes, sino que muchos también nos extrañan: recibimos mensajes de gente de todo el mundo saludándonos y preguntando cómo estamos, nos avisan que apenas autoricen lo primero que harán es venir a disfrutar de la naturaleza en nuestra estancia", cuenta Bearzi. Y concluye: "El silencio, que es mágico en Colomé, ahora se percibe extraño, recordándonos el momento único a nivel mundial en el que estamos todos inmersos".

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