El Oso Yogui merodea los bosques de Yellowstone
Aunque se los vea tiernos, estos animales son de temer
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JACKSON HOLE, Estados Unidos (El Mercurio, de Santiago).- Son las 6 de la mañana y algo que no es un oso hambriento sacude nuestra carpa. Se trata de un fornido policía del parque, que me hace salir asustada. Resumiendo el cuento, cincuenta dólares de multa por pasar la noche en un área no permitida. Que todos los campings a la redonda estaban repletos y no nos quedó otra. Que no había ningún letrero prohibiendo acampar en el lugar. Que somos extranjeros. Pero nada. Nada impidió al policía extender, con evidente cara de satisfacción, su primer parte del día. Seguro que una latina desbocada le resultaba bastante más interesante que el habitual control de tráfico, muy necesario cuando algún venado, oso o coyote decide pararse en la mitad de la calzada para contemplar a los turistas.
Claro, ahí nos enteramos de que sólo en las reservas naturales es posible acampar, cazar (en temporada) y pescar libremente. Pero si está en un parque, sobre todo en un parque como Yellowstone (el más famoso y visitado de Estados Unidos), es necesario reservar si su intención es pasar la noche. Los osos podrán verse peluditos y tiernuchos, pero encontrarse con ellos no es chiste. Por todas partes se pueden leer advertencias acerca de estos animales, y las increíbles mañas que han adquirido en contacto con la especie humana. Como la de robar comida de los campings (igual que el Oso Yogui) o la de romper las ventanas de los autos para sacar algo que les llama la atención.
Es por esto que cada camping especifica una serie de reglas acerca de cómo almacenar comida, basura e incluso artículos de tocador, de forma que no atraigan a los osos. Y si se está acampando en un área no habilitada, hay que ser aún más cuidadoso: cocinar lejos del lugar en que se duerme; no dormir con la ropa con que se ha cocinado; colgar comestibles, ollas y demás en un árbol, lejos del tronco (y de uno), etcétera. Y en caso de encuentros demasiado cercanos, los más experimentados darán consejos: sobre cómo enfrentarlos: haciéndose el muerto, subiéndose a un árbol, usando el bearspray ; en fin, cualquier cosa menos correr y gritar como loco, que es lo que la mayoría haríamos.
Respetuosa distancia
En todo caso, el porcentaje de turistas masticados por osos es bajísimo. Se dan más casos de embestidas por parte de los búfalos, que se ven calmos, pero pueden alcanzar bastante velocidad y lanzar a un ser humano a considerable distancia. Con ellos lo mejor es mantener una respetuosa distancia.
La verdad es que uno empieza a ver animales mucho antes de llegar a Yellowstone. Es lo que ocurre con los perritos de la pradera, muy simpáticos ellos, que frecuentan los caminos, oteando el horizonte parados en dos patitas. También se ve uno que otro zorro tomando sol y más de algún coyote. Ya en el parque, y para empezar, están las ardillas, que siempre pasean por los campings haciendo gracias a la espera de algunas migajas. Que por ningún motivo hay que darles.
Lo anterior forma parte de un conjunto de reglas a las que uno se compromete al llegar a Yellowstone. La más importante de ellas es "no llevarse ningún recuerdo del parque". Ni un hueso de búfalo, ni un cuerno de ciervo tirado, nada. Aunque recibe más visitantes en verano, el parque está abierto todo el año. Dependiendo de la estación, existen infinidad de posibilidades: esquí, excursiones a caballo con guías, paseos en bicicleta, senderos para trekking, varios campings, lugares para hacer picnic, pesca y rafting. También se pueden utilizar botes en algunos de los lagos, como el Yellowstone Lake, el mayor de todos, donde, sin embargo, no se recomienda nadar debido a lo frío de sus aguas.
Yellowstone es toda una experiencia. Tanto que, cada año, la administración del parque recibe miles de solicitudes de gente que quiere trabajar aquí, aunque sea detrás de un mostrador de comida rápida. Y no es que los sueldos sean espectaculares. Es sólo el honor que significa trabajar en el parque más viejo del mundo.
Datos útiles
Cómo llegar
Es recomendable alquilar un auto (60 dólares diarios) desde Jackson Hole para ir hasta el parque.
Alojamiento
Los hoteles: desde 109 dólares la habitación doble.
Tarifas
La entrada oscila entre US$ 20 y 50, según la duración del permiso que uno necesite. El camping cuesta US$ 16 por parcela, hasta seis personas.



