Instagram vs realidad: las fotos más buscadas son de los sitios más frustrantes

La Garganta del Diablo atestada de gente. Cientos de turistas intentan el mejor ángulo para su foto de las cataratas.
La Garganta del Diablo atestada de gente. Cientos de turistas intentan el mejor ángulo para su foto de las cataratas. Crédito: Soledad Gil
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13 de marzo de 2020  • 17:27

Los paisajes maravillosos antes eran sinónimos de postales . En el siglo XXI, en cambio, se asocian con escenarios para instagramers y selfies perfectas . El soporte cambia, pero la playa desierta, la montaña solitaria, el gran monumento en primer plano y sin gente en el horizonte, siguen siendo buscados por miles de viajeros.

La diferencia es que, en un mundo cada vez más poblado, esa imagen resulta casi misión imposible. "Un terrón de azúcar tomado por hormigas" bien puede ser una imagen adecuada para comparar con la cumbre del Everest, las pirámides egipcias o un atardecer en Santorini.

Ya no alcanza con madrugar para ver el puente de Carlos vacío en Praga . Solo pandemias como el coronavirus pueden permitir que no haya hordas frente a la Fontana de Trevi. Las playas de Tailandia no tienen temporada baja. Al final, el mejor aliado del turista es el photoshop, la herramienta que ayuda a borrar a los demás para crear la ilusión de que uno tiene el mundo entero para uno.

Antelope Canyon

Al norte de Arizona, los cañones de pura piedra colorada conocidos como Upper y Lower Antelope Canyon son puntos cotizadísimos para las fotos . De hecho, hay varias notas en Internet acerca de cuál es la hora indicada para ir, cuando el rayo de luz que entra desde arriba, permite obtener las mejores fotos... El problema es que una vez adentro, la cantidad de gente no se parece nada a lo que uno vio en la web. Los guías "arrean" a los turistas a grito pelado y obtener un instante para disponer de un rinconcito "propio" es bastante complicado.

Santorini

El atardecer en Oia , en la bellísima isla griega, es uno de los momentos más esperados en el viaje por el Egeo. A la hora en que el sol empieza a bajar, el lugar indicado por todos es "el castillo", una fortaleza en ruinas en la que no cabe un alfiler. Todos apuestan el trípode, el celular, la filmadora, y hasta que Febo se pierde en el horizonte, las cámaras van sólo en esa dirección.

Everest

Casi mil personas por año están subiendo el pico más alto del mundo en los Himalayas. Puede parecer razonable, pero la foto de la cumbre atestada es elocuente. Asombra saber, además, que los permisos que ofrece Nepal -la ruta más utilizada- cotizan a once mil dólares cada uno. Los "atascos" son noticia desde 2012, y, lamentablemente, en muchos casos vienen acompañados de noticias de muerte. El asalto a la cumbre se realiza por un filo muy estrecho, que se ve colapsado cuando hay "ventanas" de buen tiempo y todos los montañistas quieren aprovecharlas al mismo tiempo.

Gioconda

El Louvre , en París, es el museo más popular del mundo. Y de sus más de 10 millones de visitantes anuales, el 80% ingresa para ver la obra magna de Leonardo Da Vinci. Se estima que unas 30.000 personas se plantan allí, frente a ella, por día. Semejantes estadísticas arrojan una conclusión muy simple: nunca, nadie, puede hacerlo solo. Así es como la pobre Mona Lisa ha obtenido el título de la atracción turística más decepcionante del mundo.

Gran Muralla China

Es otra de las grandes atracciones turísticas del mundo. Mide más de 21.000 km de largo (incluyendo sus muchas ramificaciones) y atraviesa seis regiones del norte del país. Es fácilmente accesible desde Beijing por lo que los tramos cercanos a ese destino suelen estar colmados: recibe unas 50.000 personas por día.

Pirámides de Egipto

Las pirámides de Keops son la única de las antiguas Siete Maravillas del Mundo que se mantienen en pie. Por eso, y por lo majestuoso de estos monumentos funerarios que honran a los faraones Keops, Kefren y Micerinos, más de tres millones de personas los visitan cada año. A la cantidad de gente, muchos suman otra frustración: las pirámides no están alejadas de todo, en medio del desierto, sino que tienen un solo lado que mira hacia la arena. Por sus otros flancos, están rodeadas por la ciudad de Gizah, a unos 20 km de El Cairo.

Taj Mahal

Su lugar entre las nuevas Siete Maravillas del Mundo fue indiscutible. El palacio que el emperador Shah Jahan mandó construir para su esposa favorita Mumtaz Mahal en 1632 es una construcción espléndida de mármol blanco que honra el amor. Ella falleció al dar a luz su décimo cuarto hijo, después de 19 años de feliz matrimonio. Aquí la clave es madrugar, y mucho. El Taj Mahal abre media hora antes del amanecer.

Machu Picchu

En la foto, el pico del Huayna Picchu disimula el gentío con dignidad, puesto que está lejos. Pero la verdad es otra. Para disponer de él sin hacer malabares de encuadre, hay que quedarse a dormir en el único hotel dentro de la gran ciudadela inca, el Sanctuary Lodge (con la consecuente tarifa y reserva con meses de anticipación). Ganarle a los tours tiene su precio.

Cataratas del Iguazú

La Argentina también tiene su "hot spot" para fotos. Las Garganta del Diablo y el Salto Bosetti, en Iguazú, cotizan alto entre instagramers, y los selfie stick son ya parte del paisaje. Las estadísticas han superado el millón de visitantes anuales hace tiempo, por lo que hay que asumirlo: no estamos solos.

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