Olinda prepara su mejor perfil para el carnaval
Graciosas marionetas en vez de carrozas y sambódromo
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OLINDA (The New York Times).- La ciudad antigua de Olinda, repleta de arte e iglesias, a 6 kilómetros al norte de Recife, en el Estado brasileño de Pernambuco, puede resultar un cambio de ritmo reconfortante para quienes visitan Brasil. Para aquellos que busquen tomarse un descanso de la playa, esta ciudad poblada en una época por terratenientes prósperos, ofrece caminatas espectaculares por calles de adoquines que suben y bajan. Aquellos saturados de la frivolidad de Río, la magnitud y la profundidad cultural de Salvador o la fortaleza de San Pablo, pueden recorrer la ciudad colonial de Olinda de 30 hectáreas de ancho en tan sólo dos horas.
Es aquí, en Olinda, donde tienen lugar algunos de los momentos más surrealistas del carnaval de Recife de fines de febrero, con trajes y espectáculos de marionetas artesanales, en vez de las enormes carrozas de Bahía o el gigante sambódromo de Río. Algunos turistas pasan por Recife rumbo a destinos menos concurridos como Maceió, S‹o Luis, Fortaleza y Natal.
Muy cerca de Alto da Sé, la plaza más alta de la ciudad, se encuentra la iglesia más imponente de Olinda, la Igreja da Sé, construida en 1537, dos años después de que los primeros colonos portugueses fundaron la parte vieja de la ciudad.
Desde el patio se pueden apreciar hacia abajo las iglesias blancas de los siglos XVIII y XIX, escondidas entre los árboles de Cajú, y hacia la derecha, mirando al Sur, se ve la línea de la costa, una vista clara de las populares playas de Recife, Boa Viagem, a casi 8 kilómetros.
Encuentros cercanos
Es precisamente en la Igreja da Sé, si asciende los morros de Olinda desde esa dirección, donde encontrará guías de turismo. En realidad, ellos lo encuentran a uno.
Al principio, con mi amigo Bill queríamos recorrer la ciudad por nuestra cuenta. Pero un guía llamado Jailson, comenzó a seguirnos y a decirnos los diversos horarios de las iglesias, al parecer, sólo para ayudarnos. Muy pronto nos dimos cuenta de que lo habíamos contratado.
En la rua Bispo Coutinho hay bares y vendedores que ofrecen cerveza, artesanías y Pau do Indio, un brebaje parecido al ginseng hecho con cachaça, el licor de caña brasileño, y alrededor de una treintena de hierbas naturales.
Al atardecer, una serie de lámparas desnudas empezó a iluminar la calle. No pude hacer el tan recomendado viaje a Caruaru, el fuerte de las artesanías que queda a dos horas y media en ómnibus. Pero vi bastantes artesanías buenas como para satisfacer mis necesidades en los talleres de artesanos en el Mercado da Ribeira, una gran plaza al aire libre. Para los viajeros con más tiempo vale la pena visitar el museo de arte contemporáneo de Pernambuco, que muestra la mejor pintura contemporánea de la zona; el Museo Regional de Olinda, y el Museo do Mamulengo, con 1200 marionetas hechas de madera de la región.
Por una de las calles típicas, al 182 de la rua de S‹o Bento, pasamos frente a la casa del cantante popular Alceu Valença, y vimos el balcón de donde emerge durante el carnaval todos los años para dar una serenata a la multitud que se agolpa en la calle. También pasamos por el mercado da Ribeira que vende grabados y figurines de madera que se ven en toda Olinda y Recife. Entramos en un local que vendía máscaras, trajes y bonecos, las grandes cabezas de papel maché que satirizan figuras políticas y que constituyen el elemento principal del carnaval de febrero.
Por un real, una vendedora joven del local intentó enseñarme el baile que acompaña el frevo de Pernambuco, una marcha a gran velocidad que hace rechinar los dientes.
La gente de la zona de Recife siente orgullo por el frevo (igual que por el maracatu y la ciranda, dos ritmos de desfile lentos); es común escucharlo en los bares del lugar.
(Traducción de Andrea Arko)
Datos útiles
Cómo llegar
En avión desde US$ 545
Hasta Recife, de ida y vuelta, con tasas e impuestos.
Alojamiento
Sete Colinas, Ladear do São Francisco 307, (55-81) 3439-6055, uno de los hoteles más modernos de la zona. Los almuerzos y cenas cuestan por lo general menos de 10 dólares. Con desayuno incluido, las habitaciones simples y dobles van desde los 50 hasta los 100 dólares la noche, en el caso de las habitaciones más grandes próximas a la pileta de natación.
Pousada Quatro Cantos, Rua Prudente de Moraes 441, (55-81) 3429-0220, una casona vieja en el centro de la ciudad antigua. Las habitaciones simples cuestan 25 dólares; las dobles, 30 (con desayuno incluido).
Pousada do Amparo, sobre una de las encantadoras calles angostas de Olinda y en uno de los puntos más altos, Rua do Amparo 199, (55-81) 3449-1749. Las habitaciones simples o dobles cuestan 36 dólares; y las de lujo, 76, con desayuno incluido.
Restaurantes
Oficina do Sabor, Rua do Amparo 335, telefax (55-81) 3429-3331. La especialidad son los mariscos. Una cena completa con vino o cerveza cuesta alrededor de 40 dólares.
Mourisco, Praça Conselheiro João Alfredo 7, (55-81) 3429-5336, es otro favorito del lugar. También está Goya, Ruda do Amparo 157, (55-81) 4875, con sus especialidades como el papelote de peixe na folha de bananeira (pescado cocido en hojas de banana), que cuesta alrededor de 7 dólares una porción para dos.



