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Después de tanto estímulo colorido, el mar azul y omnipresente de San Julián nos sienta bien. Está sí, nomás llegar, la réplica de la Nao Victoria ?que bien vale la visita?, pero es el único testimonio fantástico del pueblo. El resto son hitos históricos de distintos tiempos, desde el Mirage Dagger en la Plazoleta Héroes de Malvinas (de aquí partían en 1982 los aviones que iban a la guerra) hasta el monumento a la primera misa que se celebró en 1520, cuando Magallanes arribó con sus cinco naos.
La toninas overas están todo el año y se sienten muy cómodas en el reparo de estas aguas. Somos afortunados y las detectamos junto a la embarcación de Pinocho; nos acompañan por un largo trecho. "Barrenan la ola que generamos nosotros porque ahorran energía, y nos siguen porque son muy curiosas" nos dice Mariela, nuestra guía.
Por la tarde hacemos el Circuito Costero, unos 27 km de playas que esconden loberías, cuevas y arriman hasta las ruinas del frigorífico Swift, que cerró a mediados de los 60. Ver el sol caer sobre el mar con una sinfonía de "ovejitas", como llaman a esas olas espumosas que avanzan orquestadas hacia la costa, es un tesoro.
A la noche celebramos con mariscos en La Rural. Con ese nombre uno pensaría más en un bife a caballo ?que bien puede ser?, pero la recomendación de la casa va de las rabas a la centolla, pasando por los pescados y los langostinos. Hablamos con su dueño, Carlos Álvarez, que también recuerda cuando, allá por los 70, llegaba Aerolíneas Argentinas a Deseado y San Julián. Era cuando funcionaban el puerto, el frigorífico, Argensud y La Anónima. Y cuando en La Tostadora Moderna, marca 100% patagónica que derivó en cadena de supermercados fundada por Anacreón Michudis, el abuelo de su mujer Susana, había una gran tostadora ?que hoy está en el museo Rosa Novak? con la que tostaban café.
Otro hito valioso de San Julián, con el cumplimos al día siguiente, es la estancia La María, de la familia Behm, a unos 140 km del pueblo (70 km por RP 77 y 69 km por RP 25). Son 86 aleros y cuevas con magníficas pinturas rupestres que se dividen en dos circuitos (llamados María Baja y María Alta) y datan de hace 13.600 años. El sitio fue estudiado por el arqueólogo Rafael Paunero, que estableció un estrecho vínculo con Fernando Behm padre, ya fallecido. Acompañando a Paunero, los Behm aprendieron a amar el patrimonio que esconde su campo y hoy es la mujer de Behm, Josefina "Pepa" Ortola y su hijo Fernando quienes organizan la visita.
Conocé el recorrido de la Ruta Azúlen el que se incluye San Julián. La Ruta Azul es el tramo de la RN 3 que va de Río Gallegos a Camarones, al sur de Chubut. Reúne toda la fauna marina de cuatro nuevos Parques Nacionales y una historia que combina piratas con expedicionarios, naufragios con tesoros arqueológicos desconocidos.
Nota publicada en febrero de 2014. Extracto de la nota publicada en revista Lugares nº 210



