Sierra de la Ventana abre la tranquera
Próxima a Bahía Blanca, es el mejor antídoto para el stress; cabalgatas, bicicleteadas y aire puro
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SIERRADELAVENTANA.- Más que montañas se parecen a islas que surgen de los mares, en medio de la inmensa llanura de la pampa. A lo lejos, sus cumbres brotan del horizonte y se elevan a medida que uno se acerca. Aunque no sean altas (pocos picos superan los mil metros, parecen inmensas en medio de tanto llano. Forman parte de Sierra de la Ventana.
Si no son las montañas más antiguas del mundo, como gustan decir los lugareños, sin duda pertenecen a las que fueron una de las primeras tierras formadas y emergidas en la historia de nuestro planeta, con una edad que acumula unos 650 millones de años.
Estas sierras sirvieron también para probar la teoría de un continente original único que luego se fue fraccionando en los continentes actuales, por el movimiento de las placas tectónicas: se encontraron las mismas rocas y las mismas capas de sedimentos en los macizos del Cabo, en Sudáfrica. De su separación nació el Atlántico, hace 150 millones de años.
La otra curiosidad de estas sierras es, por supuesto, ese hueco que perfora la cumbre de uno de los picos más alto de la sierra: el cerro Ventana. Se trata de una cueva que se formó en la cumbre del cerro y cuyo fondo se derrumbó por la erosión.
En tiempos previos a la Colonia, el cerro ya era frecuentado por indígenas, y en la base quedan como testimonio varios sitios con pinturas rupestres (muchas fueron deterioradas por vándalos). Hoy es un centro de peregrinación de muy distinta índole: el que se hace en nombre del turismo y de la actividad física.
Ventana por dos
Las sierras son las más cercanas a la región capitalina, y como cuentan con dos centros muy completos para recibir gente se convirtieron en un centro turístico muy concurrido durante las épocas de vacaciones y fines de semana largos.
En Semana Santa, por ejemplo, se puede hablar de una verdadera fila humana que sube hasta la famosa ventana del cerro. Los dos principales centros de servicio son la agreste Villa Ventana y Sierra de la Ventana, que ofrece una cara más urbana, encerrada entre dos cordones de montañas, en un lugar del valle donde se juntan cuatro arroyos.
Sierra de la Ventana es un típico pueblo que vive del turismo, con la mayoría de los negocios concentrados al borde de la calle principal. Los terrenos de camping se encuentran a la orilla de los ríos, y cuenta con dos barrios anexos al centro: Villa Arcadia, del otro lado del arroyo Sauce Grande, y Barrio Parque Golf, a la vera de los campos donde despuntan el vicio los amantes del golf.
En este barrio, hay un punto panorámico que ofrece vistas sobre el sur de las sierras y sobre un casco de estancia que los vecinos llaman el castillo. En Villa Arcadia, por su parte, está la única capilla de Sierra de la Ventana.
Muy cerca de la glorieta, que es el verdadero centro de la ciudad, en la intersección de las calles Islas Malvinas y San Martín, se encuentra la simpática estación de Sierra de la Ventana.
También se puede mencionar el desmejorado Hotel Provincial, que fue en otros tiempos un símbolo de excelencia para turistas en las sierras.
En realidad, si en Sierra de la Ventana están los servicios, los atractivos están en Villa Ventana, un barrio arbolado escondido en un valle al pie del cerro Napostá.
Sus calles son de tierra, y las casas y bungalows respetan la vegetación. Desde la ruta 76 que va de Sierra de la Ventana a Tornquist, la entrada está marcada por gigantescas golondrinas de hormigón.
Hacia las ruinas
La villa se levanta entre los arroyos de las Piedras y Belisario, tiene algunos servicios y bungalows en alquiler. Desde el balneario sale un camino que lleva a las ruinas del Club Hotel y Casino de las Sierras, un lujoso complejo de 1911 que ofrecía a los bon vivants de Buenos Aires un lugar para aprovechar el saludable aire serrano.
Fue el hotel más lujoso del país: contaba con canchas de tenis, golf, polo, teatro, sala de cine y hasta su propia planta eléctrica. Floreció hasta 1917, cuando un decreto prohibió los casinos en todo el país, y tuvo que cerrar en 1920, hasta que el deterioro de sus instalaciones concluyó con un incendio en 1983. Hoy es un circuito de paseo, y un recuerdo de épocas pasadas.
Más allá del hotel, por el mismo sendero, está otra de las curiosidades geológicas de las sierras: la Fuente del Bautismo, una pileta natural al pie de una cascada.
Al sur de Sierra de la Ventana, Saldungaray cuenta con la reconstrucción de un fortín como los que había en la época de la Campaña del Desierto.
En el Centro Cumelcán se puede visitar una exposición permanente sobre la historia y la geología de las sierras.
En Tornquist, la capital administrativa de las sierras, la vida social gira en torno de la iglesia y la plaza, con lago incluido y unos patos que no dudan en acercarse a los visitantes.
Asomarse al más acá
Los demás atractivos se encuentran en las sierras mismas. La caminata hasta la ventana es un paseo imperdible: no hace falta preparación ni experiencia en montañismo.
Este recorrido de subida y bajada es nada más que una caminata de un día (los últimos tramos son empinados, pero nunca requieren mayor equipamiento que buenos zapatos).
Al llegar a unos 1000 metros de altura se puede divisar un buen panorama sobre las sierras y sobre toda la comarca. En el camino, tanto es posible cruzarse con cabras o caballos cimarrones tanto como ver la escalonada desaparición de los pinos en el escenso.
La caminata puede hacerse sin guía, ya que la huella es bien clara. Se sale desde las playas para autos cerca del camping, al cual se accede por una monumental entrada, al borde de la ruta 76.
En todo el Parque Provincial Tornquist y en el resto de las sierras, hay variantes de caminatas, algunas más exigentes que otras, y casi siempre con guías: muchos lugares son privados.
Otra opción más tranquila es visitar la estancia El Pantonoso Viejo, que cultiva plantas aromáticas y lavanda para cosmética y cocina, y que abrió sus campos y su casco al turismo recientemente.
Como para agregar algo de color y sabor a uno de los destinos de miniturismo más completos y atractivos de la provincia de Buenos Aires.
También para audaces
A las caminatas y paseos tradicionales se suma una interesante variedad en turismo aventura. Entre otros, resultan de interés algunos sitios tan agrestes como históricos; por ejemplo, las cascadas de la Garganta Olvidada y Garganta del Diablo, la Reserva de Pastizal, numerosas cuevas, sitios arqueológicos con pinturas rupestres y piletones naturales.
Los guías de la zona también organizan trekkings nocturnos, cabalgatas, escalada, rappel, circuitos en 4x4 y mountain bike, así como navegación en gomón en los arroyos más importantes, y safaris fotográficos.
Datos útiles
Cómo llegar
A Sierra de la Ventana, distante 550 kilómetros de la Capital Federal, se puede llegar por la ruta nacional número 3 hasta Azul o por la ruta 76 pasando por Olavarría. Los últimos kilómetros se hacen por la ruta 72 en su empalme con la 76. También en ómnibus: La Estrella y Ñandú del Sur, desde Retiro.
Apuntes
El trekking al cerro Ventana se puede hacer en horarios de día (informes por el teléfono de la base: 0291-491-0039). El permiso de ascenso es de $ 2 por persona.
Para datos sobre el Parque Tornquist: (0291) 491-5320. Oficina de Turismo de Sierra de la Ventana: (0291) 4911-5032, está en Roca y San Martín.
Oficina de Turismo de Saldungaray: (0291) 491-6016. El Pantanoso Viejo: 4794-8253, (en Buenos Aires).
Para excursiones en las sierras: Geotur, en Sierra de la Ventana, San Martín 193, (0291) 4915355.



