Traslasierra reserva escondites para el descanso y la aventura
Entre cerros y arroyos, los pueblitos de este valle siempre son una propuesta renovada
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NONO, Córdoba.- Desde Córdoba capital una ruta sinuosa entre las Altas Cumbres conduce hacia los secretos mejor guardados de Córdoba. Mientras la ciudad va quedando atrás, reducida, con el aspecto de una maqueta, el ascenso por la ruta 20 camino al Valle de Traslasierra comienza a hacerse notar: las ventiscas se adueñan del serpenteante camino y la niebla se abraza a las sierras tiñéndolas de gris y azulado.
El cruce de Este a Oeste por las Sierras Grandes, a 2200 metros de altura, más que un lugar de tránsito es un paseo que invita a fijar la mirada en las formas caprichosas del accidentado relieve. La primera impresión es la de un paisaje desolado y árido, pero en esas sierras se proyectan las sombras de las alas más impactantes y bellas de la región: la de los cóndores, las aves más grandes del mundo, símbolo de los Andes, que pueden ser vistas en el camino desde el mirador del Parque Nacional Quebrada del Condorito.
Tras 150 kilómetros de recorrido y por la ruta 14 se llega al Valle de Traslasierra, donde una hilera de pueblitos se acurruca sobre las laderas bajo la custodia del cerro Champaquí, de 2889 metros de altura. El descanso adopta otros sinónimos: Cura Brochero, Mina Clavero, Arroyo de Los Patos, Nono, Los Hornillos, Loma Bola, Yacanto, San Javier, Las Tapias y Villa Dolores, la ciudad más importante de la región.
Cada lugar tiene su propia identidad; sin embargo, todos tienen la misma fórmula antiestrés, que se trata de una combinación de aire serrano, arroyos ideales para sentarse a tomar mate, dulces caseros -para acompañarlo-, y actividades para disfrutar del paisaje sobre el lomo de un caballo, con el arnés del rappel o un parapente, a bordo de una 4x4 o, simplemente, desde los miradores naturales que permiten contemplar los rojizos atardeceres.
Un Nono tranquilo
A los pies de las Sierras Grandes de la Pampa de Achala, Nono sabe cómo regalar horas apacibles gracias al canto de los pájaros y el rumor de los arroyos. Su nombre deriva de Nuñu, que en quechua significa senos de mujer, en alusión a los dos cerros que están frente a la vera del río Los Sauces. A pocos kilómetros cuesta arriba, en dirección a Ojo de Agua, hay un mirador que a la hora del ocaso permite ver cómo las sierras se tiñen de rojo, y los pueblitos comienzan a encender las luces.
En las cercanías de Nono hay rincones para regalarse ratos de sol. A 4 kilómetros, en el Balneario natural Paso de las Tropas, el río Chico de Nono se disfruta sobre las piedras modeladas por el agua y arenas que brillan tanto como si tuviesen diamantes. Pero nada de eso, sólo tienen mica. En el fondo, acercándose hacia la vertiente, entre zarzamoras salvajes, se forma una pileta verde natural, cuya profundidad oscila entre los 10 y 12 metros. En verano suele ser punto de encuentro de grandes y chicos que buscan un refrescante chapuzón, que siempre es indispensable porque el agua fría compensa la poca sombra que durante el verano hay que tener reservada con tiempo.
Decir que Nono se resume en su naturaleza es olvidarse del encanto de la gente que la eligió para vivir. El que visite este pueblo seguramente no se arrepentirá de destinarle unas horas al Museo Polifacético Rocsen y a su dueño y fundador, Juan Santiango Bouchón, un francés que montó una exhibición permanente de 17.000 piezas. Está abierto los 365 días del año, de las 9 hasta la puesta de sol, desde que fue inaugurado hace 33 años.
La colección abarca desde antropología y arqueología hasta la historia de la rueda, carruajes y automóviles, pasando por la cinematografía, la imprenta y los juguetes antiguos.
Se pueden observar utensilios de los comechingones -antiguos habitantes de la región-; hallazgos imperdibles, como una momia de Nazca, de 1200 años, el colmillo de un narval; lagrimatorios, de 200 años d.C., donde los cristianos lloraban de adoración por Cristo, y un caballo tibetano de barro cocido de 1000 años de antigüedad.
La diversidad del Rocsen, según Bouchón, tiene como objetivo captar el interés de un público amplio. "Lo más importante de aprender es enseñar" afirma, y con ese mismo lema brinda visitas gratuitas a niños y jóvenes en viaje de estudio.
Cada vez que se le presenta la oportunidad, Bouchón manifiesta el amor que lo une a esta región. Dijo que hace poco tiempo Japón le ofreció llevar el museo a Tokio, todo íntegro, así como está, pero que rechazó la propuesta porque encontró su lugar en el mundo. Le gusta el valle por su microclima, por la formación precámbrica de las sierras y el cuarzo que éstas contienen porque "generan un magnetismo único". E invita a sentirlo.
Para saber de qué se trata, nada mejor que disfrutar de la sierra con toda su pureza. Hay muchas formas de hacerlo y una de ellas es atreverse a una cabalgata en Los Hornillos.
El aire más puro
En una travesía de dos horas por los cerros hasta La Ventanita, en la que se cruzan arroyos de agua de vertientes, se desafían pendientes con la confianza que estos caballos depositan cada vez que afirman las patas entre las piedras. Osvaldo, un joven guía amante de la guitarra y el folklore local, se ocupa de que toda la tropilla siga el camino. Con el clásico chasquido de gaucho apura a los rezagados y pone orden entre los caballos, especialmente cuando los aires de liderazgo de varios saltan a la vista, como los de Napoleón, un fuerte animal de pelaje marrón y crin dorada, que no duda, cuando puede, en propinar una patada a sus adversarios.
Una vez en la cima, a 1400 metros de altura, uno puede recuperarse contemplando el ondulado relieve, los molles, talas, algarrobos y espinillos y oxigenar los pulmones con uno de los aires más puros. Dicen que los Los Hornillos actúa como un verdadero spa natural, porque desintoxica el organismo gracias al alto porcentaje de oxígeno en combinación con iones negativos.
En cuanto al silencio, podría ser ensordecedor... si no fuera por los comentarios de los aventureros que saborean más la experiencia cada vez que la cuentan. El descenso suele ser más fácil de lo que uno imagina. Los caballos quieren regresar y lo hacen de maravillas, sin tentarse a pastar. Y si lo hacen, será de lo más saludable, porque en Los Hornillos hay una variedad de 300 hierbas medicinales. Este verdadero parque natural de montaña conserva varias especies, más de 200 tipos de pájaros, el puma de las sierras, el zorro, el gato montés, el pecarí y la corzuela, entre otros.
Truchas a gusto
Otro lugar que merece una visita en Nono es El Huayco, que es vallecito dentro del valle -como dicen los lugareños-, regado por los arroyos Consulta y El Perchel. Roberto Beltramone, uno de sus habitantes, abre sus puertas para visitar su criadero de truchas, que pueden ser pescadas con mosca en sus lagunas artificiales o si se prefiere una tarea más simple, comprarlas directamente envasadas al vacío.
En Don Clemente, como se llama el establecimiento, también se crían conejos y hay una huerta orgánica. Resulta un paseo de lo más colorido, porque además de los nogales y algarrobos, llegan muchos pájaros, como los zorzales, reina mora, carpinteros, rey del bosque. Resulta interesante ver cómo se aprovecha el agua del arroyo, porque después de ser utilizada para que naden las truchas, se van al terreno de al lado para riego.
La visita al valle nunca falla cuando lo que se busca es tranquilidad. Lo únicos bulliciosos son los pájaros.
Cómo llegar por tierra
- En auto. Desde Buenos Aires hay varias rutas que conectan con el Valle de Traslasierra. Es posible llegar por la rutas nacionales 7, 8 y 9. La distancia promedio que se recorre es de 850 kilómetros.
Desde Córdoba se llega por la ruta 20, conocida como el Camino de las Altas Cumbres, que es conveniente tomarla de día, porque en las zonas altas la niebla entorpece la visibilidad. Es importante tenerlo en cuenta ya que la ruta tiene largos tramos muy sinuosos.
Una vez que se toma la ruta 14, se tiene acceso a todos los pueblos del Valle de Traslasierra. Si se llega por otras provincias vecinas, no hay inconvenientes. Todas las rutas que las unen están pavimentadas y en buen estado.
- En ómnibus. Son varias las empresas de transporte que llevan al valle desde Retiro. Figuran Chevallier, TAC, Expreso del Oeste, y Sierras Cordobesas. Tiene paradas en Villa Dolores, Villa de las Rosas, Los Pozos, Los Hornillos, Las Rabonas, Nono, Mina Clavero y Cura Brochero. El pasaje de ida y vuelta a Mina Clavero o a Nono ronda en los 70 pesos.
Datos útiles
Cómo llegar
En avión $ 261
A Córdoba capital, pasaje de ida y vuelta, con los impuestos incluidos.
Alojamiento
- Gran Hotel Nono
A orillas del río Nono y rodeado de arboledas, este cálido hotel de estilo colonial ofrece 30 habitaciones, restaurante, piscina y canchas de tenis, entre otros servicios.
La habitación doble cuesta $ 108. En temporada alta, 134. La tarifa incluye desayuno estilo brasileño y cena. www.granhotelnono.com.ar
- Hotel Yacanto
Este establecimiento yace al pie de las Sierras Grandes, en Yacanto. Brinda descanso entre arroyos y algarrobos centenarios. El hotel se caracteriza por su deliciosa cocina casera, una pileta con agua de vertiente y una cancha de golf de 9 hoyos, diseñada por Carlos Blasi. El hotel, de estilo inglés, ofrece todas las comodidades. La tarifa de la habitación doble es de 102 pesos. www.hotelyacanto.com.ar
- Hotel San Huberto
A 4 kilómetros de Nono, y a 800 metros del lago La Viña, el hotel San Huberto ofrece alojamiento con estilo europeo, variedad en platos caseros, piscina y canchas de tenis. El edificio fue en sus orígenes un club hotel muy selecto.
La habitación cuesta $ 80 la doble. www.sanhubertohotel.com.ar
Gastronomía
Menú desde $ 8. En restaurantes de primer nivel, hasta $ 20.
Criadero de truchas Don Clemente. Paraje El Huayco, Pedanía Las Calles; 03544-421448.
Excursiones
Museo Polifacético Rocsen. A 5 km de Nono. Entrada: adultos, $ 4; menores (5 a 12 años) $ 1. Grupos de estudiantes, gratis. www.rocsen.org ; 03544-498065.
Un trekking de medio día, con guía cuesta entre 8 y 15 pesos por persona. Cabalgatas, desde $ 10.
Alquiler de caballos, $ 5, la hora.
Turismo ecuestre Mis montañas; www.mismontagnas.com.ar
Travesías en 4x4, desde $ 13, por pasajero.
La Hostería La Lejanía, de Henri Barret, ofrece circuitos en 4x4 a sus huéspedes. Tel: 03544-498960. www.lalejanía.com
Avistamientos
Quebrada del Condorito. Fundación Cóndor; 0351-464-6537.
Quebrada del Sobrado; 03544-471268.
Más información
Casa de Córdoba. Av. Callao 332; 4373-4277 y 4372-6566. Atiende de lunes a viernes, de 8 a 20.
Informes Traslasierra 03544-498310.
En Internet
www.traslasierraonline.com.ar



