Ushuaia corre con ventajas por las vías
El fin del mundo, para seguir las huellas de los antiguos presos
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USHUAIA.- Una hora y diez minutos, o el doble de tiempo si hace el trayecto de ida y vuelta, es el tiempo que insume el paseo que realiza en Ushuaia el primer tren turístico de América latina construido especialmente para tal propósito: el Tren del Fin del Mundo. El trazado de catorce kilómetros respetó el legendario sendero que muchos años atrás realizaba trasladando convictos el Tren del Presidio.
No importa que sea invierno o verano, porque el paisaje que recorre este moderno tren es un regalo para la vista: el imponente Parque Nacional Tierra del Fuego. En invierno, cuando la nieve modela toda la naturaleza de la pintoresca ciudad de Ushuaia, el convoy cruza bosques milenarios de copas cubiertas de nieve, y en verano, el mismo paisaje bañado de colores por la temporada estival.
El Tren del Fin del Mundo rueda lentamente por un circuito que se interna en el Cañadón del Toro, cruza sobre el puente sobre el río Pipo y hace la primera parada en la Cascada de la Macarena, para dar tiempo a visitar la réplica de un campamento de indios yamaná y onas, o para apreciar la cascada.
Más adelante el tren se interna en el bosque subantártico, uno de los pocos que existen en el mundo. En el trayecto se ven todavía las huellas que fueron dejando los convictos del penal en su rutina diaria de talar árboles para transportar la leña en el antiguo tren. Bosques y montañas, turbales y ríos acompañan el trayecto de este tren de bajo impacto ambiental, que termina su recorrido -como no podía ser de otra manera- en la Estación del Fin del Mundo.

