En las afueras de la ciudad, cerca del río y el verde, las aperturas recientes para comer rico y cortar la rutina
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A veces basta con cruzar la General Paz para sentir el cambio. Más cerca del río, con un verde generoso y barrios que funcionan con espíritu de pueblo, Zona Norte invita a sentirse de vacaciones todo el año. Pero el efecto se intensifica en enero, cuando los días se alargan y la rutina se afloja, incluso para quienes aún no se tomaron su descanso anual.
Desde la sombra fresca del corredor Libertador entre Vicente López y San Isidro hasta los nuevos polos gourmet de Nordelta, Escobar y Pilar, hay flamantes opciones para todos los paladares.
1. Kobito
Un hand roll bar pionero

Íntimo y silencioso, Kobito es un hand roll bar que llegó a Acassuso para cubrir una demanda que estaba latente. El formato (sushi servido en barra, en piezas que se comen con la mano y llegan de a una) era casi inexistente en la zona, y desde su apertura se convirtió en un lugar elegido por quienes buscan algo distinto, bien hecho y sin estridencias.
Este es un proyecto profundamente personal para su dueña y creadora, Jazmín Barbolla, que creció entre mesas y cocina en el restaurante de su abuelo, Chivito José, y más tarde sumó estudios de gastronomía y una fuerte formación en diseño. “El sushi es una de mis comidas favoritas y sentí que podía unir esas dos partes de mi vida: la cocina y el diseño. Kobito es esa fusión entre mis recuerdos de cuando era chica, mis costumbres y mi formación”, explica. Abrir en Zona Norte fue una decisión natural: “Viví toda mi vida acá y veía claramente una demanda que no estaba siendo cubierta”.

La experiencia gira alrededor de la barra, pensada para mirar, escuchar y meterse en el proceso. Las piezas se sirven de a una, para apreciar cada combinación, en un espacio cuidado al detalle: techos que aíslan el sonido, música baja y un clima calmo que acompaña la propuesta. “La idea es que comer en Kobito sea una experiencia relajada y agradable”, resume Barbolla. Un plan ideal para quienes buscan bajar un cambio.
Av. del Libertador 15.129, Acassuso. Instagram: @kobito.ba
2. Bravado
La experiencia completa

Fue una de las aperturas más impactantes de 2025 en Zona Norte. Bravado irrumpe en el corredor de Libertador con una propuesta distinta a todo lo que había hasta ahora en Vicente López, no solo por su cocina sino también por su escala, su arquitectura y la manera en que se presenta. Aquí el espacio, vidriado, con una espectacular escalera caracol y un gran piano como parte de la escena, marca desde el inicio que la experiencia va más allá de sentarse a comer. De hecho, todos los mediodías hay shows en vivo a cargo de la Orquesta Aeropuertos Argentina.
“Queríamos traer al barrio una propuesta gastronómica distinta, algo que no existía todavía en la zona”, explica Juliana del Águila Eurnekian. El restaurante nació con la idea de ser un lugar de encuentro para quienes viven o trabajan en Vicente López, con un fuerte foco en el menú de mediodía y una atención cercana, pensada para la vida cotidiana, pero con la apertura nocturna busca también atraer a público de otros puntos de la ciudad, sin perder su identidad local.

La cocina, a cargo del chef Mariano Szatma Szotan, pone al producto en el centro con clásicos argentinos bien ejecutados (ojo de bife madurado, pesca del día, milanesa de lomo), vegetales de estación y un plato con historia familiar que funciona como sello: el manté de la bisabuela Surpina. La experiencia se completa con vinos de las bodegas familiares Karas Wines, de Armenia, y Bodega Del Fin del Mundo, en la Patagonia, en un espacio pensado para disfrutar con sobremesa incluida.
Av. del Libertador 1410, Vicente López. Instagram: @bravado.ba
3. Selvaggio
Una picada distinta

En Las Lomas de San Isidro, Selvaggio propone un plan que se despega del formato de restaurante tradicional y se apoya más en la experiencia que en la liturgia clásica de la mesa. Con un gran patio al aire libre como protagonista, rodeado de verde y luces bajas, el lugar encuentra en el verano su mejor versión, con noches largas y clima relajado.
Es terreno fértil para el corazón de la propuesta: un sistema de autoservicio de quesos, fiambres y embutidos de primera calidad, exhibidos en heladeras para conservar cada producto en óptimas condiciones. La dinámica es simple y personal, ya que cada uno elige qué y cuánto probar, y luego completa la experiencia con una selección de vinos guiada por recomendaciones del sommelier. “Buscábamos crear un espacio que invite a quedarse, donde el cliente se sienta cómodo y disfrute de algo diferente”, explica su fundador, Tomás Molina.

Hacia el fondo aparece uno de los grandes diferenciales: una cava privada, pensada como una joya dentro del recorrido, con etiquetas de bodegas pequeñas y vinos importados, que también puede reservarse para catas, encuentros especiales o eventos íntimos.
Av. Fondo de la Legua 59, San Isidro. Instagram: @selvaggio.ba
4. Joaquín Vasco Wine Spot
Expandir el rubro

Reconocido y muy elogiado por su torta vasca, ya contaba con un local en Nordelta, pero esta nueva apertura de diciembre 2025 suma una coordenada distinta dentro de la zona y marca uno de los movimientos gastronómicos a seguir en 2026. Ubicado en el Château Portal, Joaquín Vasco Wine Spot propone una experiencia boutique que combina vinos de alta gama, tapas de inspiración española y las preparaciones que hicieron conocida a la marca.
La propuesta gira en torno a una vinoteca curada con etiquetas mendocinas exclusivas, acompañadas por una selección rotativa de tapas pensadas para compartir, además de ediciones limitadas de su clásica torta vasca. Todo está planteado para armar una experiencia flexible, ideal tanto para una copa al atardecer como para una cena que se estira.

La ambientación es uno de los grandes aciertos. Concebido como un recorrido por distintas atmósferas, el wine spot combina mesas al aire libre, barras de granito para encuentros cercanos y salones privados destinados a degustaciones o reuniones especiales. Madera, granito y elementos calcáreos construyen un clima cálido y atemporal.
Chateau Portal, Pasaje del Ciudadano 45, Nordelta. Instagram: @joaquinvascowine
5. Del otro lado del muro
Cocina sin estereotipos

En Puertos, Del otro lado del muro se presenta como una propuesta con una energía distinta, visible desde su nombre. En medio de los barrios cerrados y frente al lago, se propone como un espacio pensado para la libertad, la música y los encuentros sin rigidez. Abrió sus puertas a principios de este año en Av. de los Lagos y rápidamente empezó a sumar público por su carácter descontracturado y su carta ecléctica, ideal para quienes buscan un plan relajado dentro del desarrollo más grande de Escobar.
“El concepto es pensar en un lugar diferente en esta nueva ciudad que se está gestando”, explica el chef Alejandro Féraud, reconocido por otros proyectos de éxito como Alo’s, que junto a Santiago Gobetti impulsó el emprendimiento con la idea de mezclar música, coctelería y una cocina que juegue con influencias callejeras. El ambiente, informal y musical, acompaña la carta, que no se encasilla: desde una smash croissant burger y sándwich de ojo de bife con morrones asados y cebolla caramelizada hasta ceviche de pesca fresca con patacones, tostones de maíz vegetarianos o kimchi shrimp con impronta punk.

El resultado es un espacio flexible, perfecto para encuentros al atardecer o noches espontáneas entre amigos, con un espíritu que recuerda a esos planes de verano que se estiran sin apuro.
Av. de los Lagos 9100, Escobar. Instagram: @muro.puertos
6. Culto
Propuesta renovada

Técnicamente esta es una reapertura, pero la renovación de la propuesta bien vale como novedad. Culto Cocina volvió a escena en una nueva ubicación dentro de La Aldea, en Pilar, y lo hizo con un espacio y una propuesta que amplifican su identidad original. Tras su paso por Vila Center, el proyecto inicia una etapa que lo reafirma como un lugar pensado para el disfrute cotidiano con mayor amplitud de horarios.
La propuesta se apoya en una cocina de producción propia que atraviesa todo el día. Desde laminados, medialunas y pastelería para la mañana hasta platos tradicionales, carnes al kamado, pescados a la parrilla y pastas artesanales. A eso se suma un brunch los fines de semana, pensado para estirar las mañanas de sábados y domingos.

El nuevo espacio acompaña esa lógica con una ambientación luminosa y abierta. “El desafío era crear un lugar versátil para todo el día”, explican desde el emprendimiento, que en esta nueva etapa sumó panadería y pastelería a una cocina que ya tenía seguidores en la zona.
Panamericana ramal Pilar, km 44, Pilar (La Aldea). Instagram: @cultococina.ba
7. Crudo
Precisión japonesa

También en el entorno de La Aldea, Crudo cierra el recorrido con una de las propuestas más precisas y contemporáneas. Se trata de un hand roll bar de autor que apuesta por una experiencia concentrada y sensorial, con una barra exclusiva para pocos comensales donde todo sucede a la vista y en tiempo real. Abrió a fines de 2025 y rápidamente se volvió un punto de referencia para quienes buscan sushi con foco en el producto.
La cocina combina frescura del mar argentino con técnicas japonesas en un formato que prescinde del menú fijo: la experiencia se construye como una secuencia de piezas, definida por el producto disponible y el criterio del equipo. Cada preparación llega de a una, invitando a prestar atención a sabores, texturas y tiempos. Detrás del proyecto está Grupo Doblevé con la curaduría gastronómica de Federico Jorge, referente del mundo sushi desde Nare.

El espacio acompaña con una barra diseñada con materiales nobles, iluminación precisa y una estética serena que dialoga con el entorno abierto de La Aldea, logrando integrar un formato urbano y concentrado dentro de un polo gastronómico ya consolidado.
Panamericana ramal Pilar, km 44, Pilar (La Aldea). Instagram: @crudo.barra




