Villa Gesell es cada vez más joven
Las actividades en este balneario nunca tienen límites de edad
1 minuto de lectura'
VILLA GESELL.- Una camioneta con doble tracción, un cuatriciclo o un caballo. Depende el gusto y la sensación buscada, pero en cada caso la aventura tendrá su sabor especial. Recorrer estas playas al amanecer o casi con la caída del sol es sólo parte del mágico encanto de este balneario que cada verano desborda de jóvenes que aquí encuentran diversión y familias que disfrutan del sol, el mar y los bosques en toda su dimensión.
Por esas arenas, en vehículos especiales y generalmente con apoyo de guías, se llega hasta el Faro Querandí, testigo durante ocho décadas de los que buscan disfrutar con intensidad un excepcional cara a cara con el mar y de los que, caña en mano, encuentran en estas costas desde corvinas hasta tiburones que hacen historia.
A esas mismas arenas les ganó la batalla don Carlos Gesell cuando se propuso forestarlas. Hoy, aquellos primeros brotes entre dunas vivas se convirtieron en una inmensa reserva forestal de casi 1,5 millones de metros cuadrados.
Mucho para hacer
Villa Gesell tiene una riquísima oferta de actividades que satisfacen la demanda de los turistas. En la zona conocida como Pinar del Norte se concentra buena parte de la historia del balneario. La que fue la primera casa de Carlos Gesell es desde hace tiempo museo municipal.
En el casco urbano, las alternativas de esparcimiento se multiplican.
Desde la simple y clásica caminata por la interminable Avenida 3, colmada de comercios y atractivos, hasta el anfiteatro y sus espectáculos gratuitos, pasando por el Paseo de los Artesanos, la costanera y la rambla.
Para los más chicos es inevitable el paso por Aventuras en el Bosque, un parque temático con infinitas variedades de vegatación y fauna autóctona.
En la noche, la particular gastronomía brilla y satisface la demanda de los visitantes con platos que son un clásico del balneario, en particular los mariscos y las paellas.
El Complejo Pueblo Límite domina la movida nocturna de jóvenes que durante el día se reparten entre las playas céntricas y los campings.
A pocos kilómetros, sin necesidad de alejarse demasiado, Villa Gesell complementa su oferta con pequeños parajes que son los favoritos de los que buscan tranquilidad y descanso: Mar de las Pampas y sus casas de té es uno de los preferidos.



