Arabia Saudita afirma que la festividad que marca el fin del Ramadán empezará el miércoles

Arabia Saudita, que alberga los santuarios más sagrados del Islam, anunció el lunes que la celebración del Aid al Fitr, que marca el fin del Ramadán, empezará el miércoles.
"La Suprema Corte declaró mañana el último día de #Ramadan y el miércoles el primer día de #Aid al Fitr", señaló la Agencia de prensa saudita en su cuenta X.
La fecha del Aid al Fitr se determina según la observación de la luna creciente, de acuerdo con el calendario lunar musulmán.
Los medios de prensa indicaron que la luna creciente no es visible el lunes.
Los Emiratos Árabes Unidos y Catar también anunciaron que el Aid al Fitr, una fiesta que se celebra en familia, comenzará el miércoles.
El mes del ayuno del Ramadán es uno de los pilares del Islam.
Los musulmanes se abstienen de comer y beber desde el alba hasta la llegada de la noche, y por tradición celebran después con su familia para romper el ayuno.
El Ramadán también es tiempo para orar, y los fieles acuden a las mezquitas, especialmente en las noches.
El ayuno se practica ampliamente en Arabia Saudita, donde se encuentran la gran mezquita de la Meca y la mezquita del profeta en Medina.
Se espera que los sauditas celebrarán cuatro días el Aid al Fitr.
En el mundo musulmán, las festividades del Ramadán este año estuvieron ensombrecidas por la guerra en Gaza, donde una ofensiva militar israelí para erradicar a Hamás ha matado al menos a 33.207 personas, en su mayoría mujeres y niños, según el ministerio de Salud del territorio, controlado por Hamás.
La guerra comenzó el 7 de octubre, cuando los comandos de Hamás infiltrados desde la Franja de Gaza llevaron a cabo un ataque sin precedentes en el sur de Israel, causando la muerte de 1.170 personas, en su mayoría civiles, según un balance elaborado por AFP a partir de las cifras oficiales israelíes.
Más de 250 personas fueron secuestradas y 129 siguen detenidas en Gaza, 34 de las cuales murieron según funcionarios israelíes.
La guerra también provocó una catástrofe humanitaria en el territorio de 2,4 millones de habitantes, sitiado por Israel, donde la ONU teme una hambruna generalizada.
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