EEUU: Trump relanza ofensiva por Groenlandia y cancela cita con canciller alemán
Incidente técnico en Air Force One retrasó su llegada a Davos; crece la tensión en la OTAN

En una serie de mensajes publicados en su red Truth Social tras una conversación con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, Trump sostuvo que sobre la isla ártica "no puede haber marcha atrás" y reafirmó que su control por parte de Estados Unidos es una necesidad estratégica en el actual contexto de competencia global. Consultado por periodistas en la Casa Blanca sobre hasta dónde estaba dispuesto a llegar para lograr ese objetivo, respondió de forma ambigua: "Ya lo verán".
El tema volvió a aparecer en las horas previas a su partida hacia Suiza, donde el mandatario había anticipado que abordaría la cuestión de Groenlandia en distintos encuentros con líderes europeos y representantes de la Alianza Atlántica. "Va a ser un Davos muy interesante", afirmó, dejando entrever posibles anuncios o definiciones.
El viaje, sin embargo, se vio alterado por un problema técnico en el avión presidencial. Poco después del despegue desde la base aérea de Andrews, el Air Force One debió regresar por un "problema eléctrico menor", según informaron fuentes de la administración.
Periodistas que viajaban a bordo señalaron un momentáneo parpadeo de las luces en la cabina de prensa. Por precaución, Trump cambió de aeronave y continuó el trayecto en un Boeing 757 de la flota presidencial, que despegó con más de dos horas de demora respecto del plan original.
El retraso tuvo consecuencias diplomáticas inmediatas. La reunión bilateral prevista en Davos con el canciller alemán Friedrich Merz fue cancelada por incompatibilidad de horarios, confirmaron fuentes del gobierno alemán.
El encuentro iba a ser uno de los primeros contactos directos entre ambos líderes para tratar la relación comercial transatlántica y las crecientes tensiones vinculadas tanto a los aranceles como a la iniciativa estadounidense sobre Groenlandia.
La renovada presión de Trump sobre la isla ártica generó inquietud entre varios aliados europeos y dentro de la OTAN, en un momento de fuerte sensibilidad geopolítica en el Atlántico Norte.
Tanto Dinamarca como las autoridades de Groenlandia reiteraron que no existe ninguna posibilidad de transferir soberanía y que cualquier decisión sobre el futuro del territorio corresponde exclusivamente a su población.
En este contexto, el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, advirtió que la población y las autoridades locales deben comenzar a prepararse ante la eventualidad —aunque improbable— de una invasión militar. "No es probable que haya un conflicto armado, pero no se puede excluir", declaró ayer el jefe de gobierno.
Nielsen anunció la creación de un grupo de trabajo integrado por representantes de todas las autoridades locales competentes para ayudar a la población a prepararse frente a posibles interrupciones de la vida cotidiana. El gobierno groenlandés trabaja además en la difusión de nuevas recomendaciones, entre ellas la de mantener en los hogares una reserva de alimentos suficiente para al menos cinco días.
Desde Davos, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, confirmó que la Alianza sigue de cerca la situación. "La OTAN es crucial también para la seguridad de Estados Unidos. Mi rol como secretario general, cuando hay tensiones entre aliados, no es comentarlas en público, porque en ese momento ya no puedo ayudar a reducirlas. Estoy trabajando sobre esta cuestión detrás de las cámaras", afirmó.
"Hay tensiones, es cierto, pero la diplomacia cuidadosa es la única solución. Debemos defender el Ártico, Trump tiene razón. En la OTAN estamos trabajando para que la región ártica sea segura", agregó Rutte.
En Davos, Trump tiene previsto mantener una agenda intensa de reuniones bilaterales e intervenciones públicas, en las que podría precisar si su iniciativa sobre Groenlandia se mantendrá como una herramienta de presión política o si abrirá una nueva etapa de fricción entre Washington y sus socios europeos.
(ANSA)



