La ultraderecha y los populistas europeos se distancian de Trump por Groenlandia

Por Sarah Marsh y Elizabeth Pineau
BERLÍN/PARÍS, 21 ene (Reuters) -
Los partidos populistas y de extrema derecha europeos que en su día vitorearon a Donald Trump y ganaron prestigio gracias a sus elogios se distancian ahora del presidente estadounidense por su incursión militar en Venezuela y su apuesta por Groenlandia.
El Gobierno de Trump ha respaldado en repetidas ocasiones a partidos europeos de extrema derecha que comparten una postura similar en cuestiones que van desde la migración al cambio climático, ayudando a legitimar movimientos que durante mucho tiempo se han enfrentado al estigma local pero que ahora están en auge. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos publicada el mes pasado dijo que "la creciente influencia de los partidos patrióticos europeos verdaderamente da motivos para un gran optimismo".
Sin embargo, esos partidos se enfrentan ahora a un dilema a medida que aumenta la desaprobación de Trump en todo el continente por sus medidas cada vez más agresivas en política exterior y, en particular, sus esfuerzos por adquirir Groenlandia a Dinamarca.
DE ALEMANIA, REPRENDE A TRUMP
"Donald Trump ha violado una promesa fundamental de campaña, a saber, no interferir en otros países", dijo Alice Weidel, de ultraderechista Alternativa para Alemania (AFD, por sus siglas en alemán), mientras que el colíder del partido, Tino Chrupalla, rechazó los "métodos del salvaje Oeste".
AFD ha estado cultivando lazos con el Gobierno de Trump, pero las encuestas que esto ya no ser beneficioso. de la encuestadora Forsa publicada el martes mostró que el 71% de los alemanes ven a Trump más como un oponente que como un aliado.
El recelo hacia Trump ha aumentado desde que el sábado prometió imponer aranceles a una serie de países de la UE, entre ellos Alemania, Francia, Suecia y Reino Unido, hasta que Estados Unidos pueda comprar Groenlandia.
Esos países habían enviado la semana pasada personal militar a la vasta isla ártica a petición de Dinamarca.
El líder del Reagrupamiento Nacional, Jordan Bardella, dijo el martes que Europa debe reaccionar, refiriéndose a las "medidas de coacción" y a la suspensión del acuerdo económico firmado el año pasado entre la UE y Estados Unidos.
El partido populista británico Reform UK, cuyo líder Nigel Farage lleva tiempo presumiendo de sus estrechos lazos con Trump, dijo que era difícil saber si el presidente iba de farol.
"Pero utilizar amenazas económicas contra el país que ha sido considerado su aliado más cercano durante más de cien años no es el tipo de cosa que esperaríamos", dijo Reform en un comunicado publicado el 19 de enero.
Más contundente aún fue Mattias Karlsson, a menudo citado como ideólogo jefe de los ultraderechistas Demócratas Suecos.
"Trump se parece cada vez más a un rey Midas ", escribió en la red social X. "Todo lo que toca se convierte en mierda".
El politólogo Johannes Hillje dijo que siempre será difícil para los nacionalistas forjar una política exterior común "porque los intereses nacionales no siempre convergen".
AL MARGEN
No todos los partidos europeos de extrema derecha y populistas han sido tan críticos. Algunos, como el Partido por la Libertad neerlandés y Vox, elogiaron a Trump por destituir al presidente venezolano, Nicolás Maduro, pero guardaron silencio sobre sus amenazas a Groenlandia.
Otros, como el presidente polaco Karol Nawrocki y el Gobierno nacionalista del primer ministro húngaro Viktor Orban han pedido que la cuestión de Groenlandia se resuelva bilateralmente entre Estados Unidos y Dinamarca.
El primer ministro checo, Andrej Babis, publicó el martes un vídeo en las redes sociales en el que blandía un mapa y un globo terráqueo para mostrar lo grande que era Groenlandia y lo cerca que estaba de Rusia si
fuera a enviar un misil.
"Estados Unidos tiene un interés a largo plazo en Groenlandia, no es solo una iniciativa de Donald Trump ahora", dijo, pidiendo una resolución diplomática.
CRÍTICAS DE MELONI
La primera ministra italiana, la derechista Giorgia Meloni, considerada uno de los líderes europeos más cercanos a Trump, ha dicho que su decisión de imponer aranceles a los aliados europeos fue un "error".
"Hablé con Donald Trump hace unas horas y le dije lo que pienso", dijo el domingo, y añadió que pensaba que había "un problema de entendimiento y comunicación" entre Washington y Europa. No ha dicho nada desde entonces, pero los medios de comunicación italianos han afirmado que está en contra de imponer aranceles a Estados Unidos como respuesta y que, en su lugar, está tratando de apaciguar la crisis con conversaciones.
Sin embargo, el vice primer ministro italiano Matteo Salvini, líder del partido de extrema derecha Liga, culpó de renovada tensión comercial a los países europeos que enviaron soldados a Groenlandia.
"El afán por anunciar el envío de tropas aquí y allá está dando ahora su amargo fruto", escribió en X. (Información de Sarah Marsh y Andreas Rinke en Berlín, Crispian Balmer en Roma, Jesús Calero en Madrid, Bart Meijer en Ámsterdam, Johan Ahlander en Estocolmo, Alan Charlish en Varsovia, Jan Lopatka en Praga y Krisztina Than en Budapest, Elizabeth Piper en Londres y Elizabeth Pineau en París; edición en español de Paula Villalba)



